EL ROCK ARGENTINO DE LUTO

El día que el Indio Solari habló de su propia muerte: «Es una gloria que te excede»

El "Indio" Solari, músico argentino referente del rock en lengua española, llevaba años enfermo de Parkinson y se había alejado de los escenarios en 2001.

El Indio Solari murió este viernes a los 77 años

El Indio Solari murió este viernes a los 77 años, y con él se va uno de los nombres más singulares del rock: fundador y alma de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, figura de culto para generaciones de argentinos y uno de los pocos músicos capaces de llenar estadios desde una distancia casi monacal del mundo.

Llevaba años batallando contra el Parkinson, enfermedad que lo había apartado de los escenarios y reducido sus apariciones públicas a cuentagotas. Semanas antes de morir, en una entrevista concedida en diciembre pasado, había hablado de la muerte sin dramatismo: «No le tengo miedo. La pienso en términos poéticos, vivo de la misma manera que a los 20 años. En el presente».

La entrevista se convirtió en tendencia en redes sociales minutos después de conocerse la noticia.

Una vida pensada en el presente

En aquella misma conversación, Solari reflexionó sobre cómo la fama transforma a las personas: «Mi vida ha pasado bien rápido, y con una personalidad como la mía la gente te va transformando en un inútil. Te hacen todo, te van abriendo las puertas, vos vas caminando y no te para nadie. Y eso te malcría», señaló el músico, que desde hacía años combatía contra el Parkinson, enfermedad que lo había alejado de los escenarios y limitado sus apariciones públicas.


Esa imagen de hombre esquivo y misterioso fue, paradójicamente, parte central de su leyenda. Algo huraño y férreo en la defensa de su privacidad, Solari era un viajero habitual a Nueva York, ciudad que confesaba conocer mejor que Buenos Aires.

Nunca se consideró un cantante al uso: prefería definirse como un «relator-decidor», alguien que contaba historias desde el rock sin rendirse a sus convenciones. Las canciones del rock nacional, decía, le parecían «boleros rápidos».

El origen de una leyenda

Nacido en Paraná, Entre Ríos, Solari se convirtió en figura de la contracultura de los años ochenta en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Allí, a mediados de los setenta, fundó junto a Eduardo Beilinson (más conocido como Skay) Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, la banda que lo catapultó a una dimensión casi religiosa dentro del rock argentino.

Las llamadas «misas ricoteras» fueron conciertos multitudinarios que desbordaron estadios y desafiaron toda lógica de producción convencional. Solari no era una estrella de rock al uso: era algo más cercano a un gurú, con overol, practicante de tai-chi y con un aura que alternaba entre lo místico y lo inasequible. Generaciones de jóvenes argentinos encontraron en su música y en su figura una forma de entender el mundo.

El final de Los Redondos y la etapa solista

El 4 de agosto de 2001 dio su último concierto al frente de Los Redonditos, en el estadio Chateau Carreras de Córdoba, aunque en ese momento nadie lo sabía. El show siguiente, previsto para el 8 de diciembre de ese año, fue suspendido por la grave crisis política y económica que sacudía Argentina. La banda se disolvió ese mismo año.

Tres años después, Solari formó Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y lanzó una carrera solista que produjo cinco álbumes: El tesoro de los inocentes (2004), Porco Rex (2007), El perfume de la tempestad (2010), Pajaritos, bravos muchachitos (2013) y El ruiseñor, el amor y la muerte (2018).

Una discografía que consolidó su figura más allá de Los Redondos y demostró que su voz (la del relator, no la del cantante) seguía teniendo algo que decir.

Una vida junto a Virginia

Solari se casó en 1989 con Virginia Mones Ruiz, que lo acompañó hasta el final. Juntos fueron padres de Bruno, nacido a finales del año 2000. Virginia fue durante décadas su escudo frente al mundo, la persona que gestionó su distancia del ruido público mientras él construía, desde ese silencio elegido, una de las carreras más singulares de la música en lengua española.

El rock argentino pierde a uno de sus nombres irrepetibles. Alguien que pensaba la muerte en términos poéticos y vivía, según sus propias palabras, igual que a los veinte años. En el presente.

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