La Fira de la Sal celebrará su décima edición los días 16, 17 y 18 de octubre con tres jornadas dedicadas a recuperar y transmitir el patrimonio construido en Ibiza alrededor de la extracción de su particular «oro blanco». La programación volverá a distribuirse entre Sant Jordi de ses Salines, Sant Francesc de s’Estany y el entorno salinero, escenarios estrechamente vinculados a una actividad que durante siglos resultó decisiva para la economía y la vida social de la isla.
El tradicional encendido del Fogueró, las exhibiciones de cosecha manual, las visitas teatralizadas a la Torre de la Sal Rossa, el mercado artesanal, la gastronomía ibicenca y el ball pagès formarán parte de una edición que también incorporará novedades. Entre ellas se encuentran un minicongreso sobre la relevancia histórica de la sal, una actividad dirigida a las personas mayores, la participación de Cardona como municipio invitado y la apertura del concurso artístico Salipinta a los adultos.
Una feria que invita a tocar y sentir la historia de Ibiza
La presentación de esta décima edición se ha celebrado en la parroquia de Sant Francesc de s’Estany con una puesta en escena alejada del formato habitual de una rueda de prensa.
El actor Miquel Vingut, caracterizado como un antiguo salinero y acompañado por un capazo de esparto, ha recibido a los asistentes invitándolos a tocar la sal, sentirla entre los dedos y comenzar un viaje por más de 2.500 años de historia.
«Es blanca, pura, infinita, pero no es solo un condimento; es vida y es historia de nuestra tierra, de Ibiza», ha expresado el personaje interpretado por Vingut.
La escena ha servido para introducir el recorrido histórico que sostiene la Fira. Los fenicios ya comenzaron a extraer sal de las salinas ibicencas hace más de dos milenios. Posteriormente, romanos y árabes ampliaron su comercio y perfeccionaron las técnicas empleadas para obtenerla.
Durante siglos, la sal se convirtió en una de las principales fuentes de riqueza de Ibiza. Su utilidad para conservar alimentos y elaborar salazones impulsó una intensa actividad comercial que conectó la isla con diferentes lugares del Mediterráneo y de Europa.
Sin embargo, su legado no quedó limitado a la economía. Alrededor de las salinas se desarrolló una forma de vida sostenida por las cuadrillas de trabajadores, el esfuerzo físico, la cooperación y la solidaridad entre vecinos. Esa memoria continúa especialmente vinculada a Sant Francesc de s’Estany y Sant Jordi de ses Salines, los dos pueblos que volverán a ocupar el centro de la celebración.

10 años recuperando las tradiciones salineras
La X Fira de la Sal llega a una edición simbólica después de una década dedicada a recuperar gestos, conocimientos y costumbres relacionados con esta actividad.
La cita está organizada por el Ayuntamiento de Sant Josep de sa Talaia, con el apoyo del Consell de Ibiza y la colaboración del Parc Natural de ses Salines. Su propósito es explicar el patrimonio salinero desde una perspectiva histórica, cultural, humana, económica y medioambiental.
El alcalde de Sant Josep de sa Talaia, Vicente Roig, ha destacado la consolidación de una celebración que ha ganado presencia dentro del calendario insular. «Cada vez recibimos más visitas y hay personas que vienen directamente a preguntarnos por la feria, lo que demuestra el interés que despierta esta celebración», ha señalado.
Roig también ha recordado la importancia que la actividad salinera tuvo para el municipio y para el conjunto de Ibiza. «Sant Josep y Sant Francesc siempre han sido puntos de referencia dentro de la economía de nuestra isla», ha afirmado antes de defender la necesidad de divulgar este patrimonio para asegurar su reconocimiento.
La coordinadora de Turismo del Ayuntamiento de Sant Josep, Eva Ruiz, ha incidido en el carácter divulgativo de la feria y en su capacidad para combinar experiencias inmersivas con actividades que permiten profundizar en la historia y en las tradiciones de las salinas.
Esta décima edición dispondrá, además, de una página web propia, desde la que se podrá consultar el programa y seguir las novedades relacionadas con su celebración.
Durante la Fira también se distribuirán kits salineros, concebidos para acercar la cultura de la sal a los visitantes y reforzar una experiencia dirigida a personas de diferentes edades.
El Fogueró y la cosecha manual recuperan antiguos gestos
La programación volverá a mostrar algunas de las prácticas más representativas del trabajo en las salinas.
Una de ellas será el encendido del Fogueró, la señal luminosa utilizada antiguamente para anunciar el comienzo de la zafra. Su aparición indicaba a los trabajadores que había llegado el momento de desplazarse hasta las salinas y comenzar la cosecha.
Las exhibiciones de cosecha manual de la sal permitirán observar cómo se realizaba un oficio que fue transformándose con el avance de la mecanización. La demostración recuperará ante el público una actividad marcada por las condiciones del entorno, el trabajo colectivo y los conocimientos transmitidos entre generaciones.
A estas propuestas se sumarán las visitas teatralizadas a la Torre de la Sal Rossa, las expresiones de folclore tradicional y una ballada pagesa. También habrá actividades destinadas a conocer el ecosistema de ses Salines y comprender la necesidad de conservar un espacio cuyo valor natural se encuentra estrechamente relacionado con su historia.
La técnica del Parc Natural de ses Salines, Nuria Valverde, ha resaltado esa relación entre la divulgación cultural y la protección del territorio. «La Fira de la Sal contribuye a preservar y difundir el patrimonio cultural de la isla, y estamos encantados de poder participar en este tipo de actividades que ponen en valor nuestro pasado y nuestra cultura», ha manifestado.

Un minicongreso estudiará la sal de la tierra y del mar
Una de las incorporaciones de esta edición será el minicongreso «Sal de la tierra y sal del mar», dirigido por el historiador Antoni Ferrer Abárzuza.
La propuesta profundizará en la relevancia histórica de la sal y contará con la participación de Andreu Galera, doctor y director del Archivo Histórico de Cardona, y de José Miguel Marí, salinero de Salinera Española.
La presencia de Galera se enmarca en la participación de Cardona como municipio invitado de esta décima edición. La incorporación permitirá ampliar la mirada sobre la cultura salinera y poner en relación diferentes territorios unidos por la extracción y el aprovechamiento de este recurso.
El director insular de Turismo del Consell de Ibiza, Juan Miguel Costa, ha defendido la importancia de mantener vivas las tradiciones y facilitar que las nuevas generaciones conozcan esta parte de la historia insular.
«Esta feria es una forma de poner en valor nuestras raíces y de acercar nuestra historia a la ciudadanía, por lo que invitamos a todo el mundo a participar, especialmente a las generaciones más jóvenes, para que conozcan y comprendan una parte fundamental de la historia de Ibiza», ha afirmado.
Talleres, mercado artesanal y cocina tradicional en Sant Jordi
La plaza de Sant Jordi concentrará durante la mañana del sábado 17 de octubre diferentes propuestas para niños y adultos.
El espacio albergará un mercado artesanal y talleres de arte y pintura, además de una actividad dedicada a la elaboración de sales aromáticas. La programación familiar incluirá otras iniciativas pensadas para acercar el patrimonio salinero mediante la creatividad y la participación.
La cocina ocupará también un lugar destacado en la feria. Las demostraciones gastronómicas recuperarán recetas, productos y técnicas tradicionales de conservación vinculadas al uso de la sal.
Entre las elaboraciones seleccionadas se encuentran los ossos amb col, un plato arraigado en la cocina ibicenca que servirá para mostrar que la huella de esta actividad sigue presente en las costumbres culinarias de la isla.
La propuesta se plantea como una forma de llevar la historia salinera hasta la mesa y recordar que la sal no solo sostuvo intercambios comerciales y oficios, sino que también determinó durante generaciones la manera de conservar y preparar los alimentos.

La Fira también se acerca a las personas mayores
La conmemoración de los 10 años incluirá la nueva propuesta «La Fira de la Sal con nuestros mayores», creada para acercar esta tradición a las personas de mayor edad.
La actividad ampliará el diálogo entre generaciones que atraviesa buena parte del programa. La feria busca conservar el testimonio de quienes han mantenido un vínculo directo con las salinas y, al mismo tiempo, transmitirlo a niños y jóvenes mediante talleres, representaciones y actividades educativas.
El Auditori de la Sal volverá a contar con un espacio de cuentacuentos a cargo de Accions Teatrals Miquel Vingut. Esta propuesta se integrará en una programación familiar destinada a presentar la historia desde un lenguaje accesible para los más pequeños.
El trabajo con diferentes edades responde a uno de los objetivos centrales del certamen: impedir que el patrimonio quede reducido a un recuerdo estático y conseguir que sus conocimientos, personajes y valores continúen formando parte de la vida de la isla.
Xicu y Jordi, dos gigantes encargados de proteger la memoria
La presentación de la Fira ha contado nuevamente con Xicu y Jordi, los dos gigantes festivos de 2,5 metros de altura convertidos en guardianes simbólicos de la sal y de las tradiciones desarrolladas a su alrededor.
Los personajes han aparecido en el exterior de la iglesia de Sant Francesc acompañados por el Grup Folklòric Sant Jordi de Ses Salines. Su presencia ha formado parte de la representación conducida por Miquel Vingut, quien ha invitado a los asistentes a seguir las voces que llegaban desde fuera del templo.
Xicu representa a Sant Francesc de s’Estany, mientras que Jordi encarna a Sant Jordi de ses Salines. Los dos pueblos mantienen un vínculo histórico con la actividad salinera y comparten el protagonismo territorial de la feria.
Inspirados en la tradición de los gegants i capgrossos, ambos fueron elaborados artesanalmente con materiales como cartón reciclado, senalles d’espart y camisas de cáñamo y lino.
Más allá de su presencia visual, los dos personajes representan valores relacionados con la vida y el trabajo en las salinas: el esfuerzo, el compañerismo, la generosidad, el sentido de comunidad y el orgullo de pertenencia.
«Que no os asuste su altura, pues lo más grande en ellos es el recuerdo que guardan y el futuro que nos proyectan», ha explicado el salinero interpretado por Vingut. A través de ambos gigantes, la Fira busca transmitir a los más jóvenes «el espíritu salinero, el trabajo en equipo y la generosidad entre vecinos».

Salipinta abre por primera vez una categoría para adultos
La voluntad de implicar a diferentes generaciones llegará también al concurso artístico Salipinta, dedicado a representar el paisaje de ses Salines, su fauna, su flora y las tradiciones relacionadas con la extracción de la sal.
Por primera vez, el certamen incorporará una categoría para mayores de 18 años. Esta modalidad se sumará a las tres categorías infantiles existentes y permitirá que el conjunto de la población participe en una iniciativa que hasta ahora se encontraba especialmente dirigida a los niños.
Los ganadores se darán a conocer el sábado 17 de octubre en la plaza de Sant Jordi. Las obras premiadas se expondrán en el porche de la iglesia de Sant Jordi durante la celebración.
La entrega de premios se integrará en una mañana con talleres y actividades creativas, reforzando así el papel del arte como vía para observar y reinterpretar el entorno salinero.
Naturaleza, memoria y una actividad que continúa viva
La Fira de la Sal no plantea la conservación del pasado como la exposición de una pieza aislada. La continuidad de la actividad salinera, la memoria de quienes trabajaron durante generaciones bajo el sol, los oficios, la gastronomía y el valor ecológico del Parc Natural de ses Salines aparecen como partes de un mismo patrimonio vivo.
La feria también busca poner en valor una Ibiza relacionada con su territorio y favorecer un modelo turístico sostenible que genere experiencias culturales y educativas más allá de los meses centrales de la temporada.
Después de 10 ediciones, la celebración vuelve a reivindicar un paisaje que permite comprender buena parte de la historia de la isla. Durante siglos, la sal alimentó familias, generó riqueza y conectó Ibiza con otros lugares del Mediterráneo y de Europa. A su alrededor surgieron conocimientos, formas de trabajo y relaciones comunitarias cuya huella todavía permanece en Sant Jordi y Sant Francesc.
«Hoy, siglos después, seguimos honrando esta herencia, preservando la tradición salinera y conservando su entorno natural», ha expresado Miquel Vingut durante la presentación. «Y este año lo hacemos de una manera muy especial: celebramos 10 años de Fira de la Sal, 10 años celebrando esta gran fiesta y rindiendo tributo a hombres y mujeres que, como yo, son parte de nuestra historia y raíces».
Con la celebración del 16 al 18 de octubre, Sant Josep volverá a reunir las diferentes dimensiones de ese legado en tres jornadas concebidas para recordar de dónde viene Ibiza y transmitirlo a quienes continuarán construyendo su futuro.











