DESCUBRIR LA ISLA

Qué ver en Ca na Costa, el monumento prehistórico más antiguo de Baleares en Formentera

Descubierto en 1974 junto al Estany Pudent, este sepulcro colectivo demostró que Formentera ya estaba habitada al final del tercer milenio antes de Cristo
Ca na Costa
Ca na Costa

Durante siglos, el origen de la ocupación humana de Formentera se situó mucho después de lo que hoy indican las evidencias arqueológicas. Esa interpretación cambió en 1974, cuando el hallazgo y la posterior excavación de un montículo cercano al Estany Pudent sacaron a la luz una construcción funeraria levantada alrededor del año 2000 a. C.

El yacimiento recibió el nombre de Ca na Costa y modificó la cronología conocida de las Pitiusas. Las dataciones de carbono 14 lo convirtieron en el sepulcro megalítico más antiguo documentado en Baleares y demostraron que Formentera albergaba una población estable durante la Edad del Bronce, mucho antes de la llegada fenicia a Ibiza.

La excavación recuperó restos de al menos ocho personas, acompañados por botones de hueso, piezas de sílex, ornamentos y fragmentos de cerámica incisa. El monumento continúa en su emplazamiento original, mientras que los materiales recuperados se conservan en el Museu Arqueològic d’Eivissa i Formentera (MAEF).

Sepulcro colectivo con una arquitectura excepcional

Ca na Costa es una tumba colectiva formada por una cámara central circular, delimitada mediante grandes losas verticales de piedra caliza. Alrededor aparecen tres anillos concéntricos de empedrado, 22 elementos radiales y un corredor que conduce hasta el espacio funerario central.

La disposición del conjunto resulta inmediatamente reconocible cuando se observa desde arriba. Los radios que parten de la cámara hacia el exterior recuerdan las divisiones de una esfera, motivo por el que el yacimiento recibe popularmente en Formentera el nombre de Es Rellotge, es decir, “el reloj”.

La singularidad no reside únicamente en la cámara o en el corredor, elementos presentes en otros monumentos megalíticos, sino en la combinación de todas sus partes dentro de una única estructura. Los círculos concéntricos y los radios exteriores convierten a Ca na Costa en uno de los sepulcros prehistóricos más singulares del archipiélago.

El monumento fue construido directamente sobre el terreno calcáreo, aprovechando la superficie natural sin una cimentación profunda. El corredor de entrada estaba formado por dos hileras de piedras y conducía a una losa perforada que delimitaba el acceso a la cámara funeraria.

La cámara principal tenía planta circular y estaba definida por siete grandes losas colocadas verticalmente. La entrada se orientaba hacia el oeste, mientras que los anillos y elementos radiales organizaban el espacio exterior alrededor del núcleo funerario.

Restos de ocho personas y objetos utilizados en vida

La excavación arqueológica documentó restos pertenecientes a un mínimo de ocho individuos. El carácter colectivo de la tumba indica que no fue concebida para una sola persona, sino para un grupo que compartía un mismo espacio funerario y probablemente una identidad comunitaria.

Junto a los restos humanos aparecieron quince botones de hueso triangulares y piramidales, además de fragmentos de sílex y diferentes muestras de cerámica incisa. Estos materiales fueron trasladados al MAEF para su conservación, estudio y exposición.

Entre los objetos conservados existen ornamentos elaborados con hueso, colmillo y concha. El estudio de las marcas de fabricación y desgaste ha permitido determinar que algunas de estas piezas se utilizaron durante la vida de sus propietarios antes de acompañarlos en el enterramiento.

Museu Arqueològic d’Eivissa i Formentera
Museu Arqueològic d’Eivissa i Formentera

El MAEF conserva también una placa lítica perforada procedente del sepulcro. Este tipo de objeto, conocido tradicionalmente como brazal de arquero, pudo utilizarse para afilar instrumentos metálicos como puñales o hachas, según la interpretación divulgada por el museo.

Las piezas permiten aproximarse a una comunidad de la que no existen documentos escritos. La elección de materiales, el uso continuado de los ornamentos y la construcción de una tumba de esta complejidad muestran una sociedad capaz de organizar trabajos colectivos y mantener rituales funerarios estables.

Una tumba utilizada durante cuatro siglos

Las dataciones sitúan el periodo principal de Ca na Costa entre los años 2000 y 1600 a. C. El sepulcro permaneció en uso durante aproximadamente cuatro siglos, por lo que no respondió a un enterramiento puntual ni a un acontecimiento aislado.

Ese prolongado periodo implica continuidad entre varias generaciones. Durante siglos, diferentes miembros de la comunidad regresaron al mismo punto del territorio para depositar a sus muertos, conservar la memoria del grupo y mantener reconocible el espacio funerario.

La construcción también exige una organización previa considerable. Extraer, trasladar y colocar grandes losas, diseñar el corredor y ordenar los círculos exteriores requería planificación, conocimiento del terreno y la participación de varias personas.

Ca na Costa es, por tanto, algo más que un conjunto de piedras antiguas. Constituye una prueba material de que la Formentera prehistórica estuvo ocupada por una sociedad con capacidad técnica, prácticas funerarias complejas y una relación duradera con el territorio.

Descubrimiento que reescribió la historia de Formentera

Antes de 1974 no se conocía una evidencia tan antigua y contundente de población estable en Formentera. El descubrimiento desplazó el inicio documentado de su ocupación hasta el final del tercer milenio a. C. y obligó a revisar la historia prefenicia de las Pitiusas.

La web oficial de Turismo de Formentera señala que todavía no se sabe cuándo comenzó exactamente la ocupación de la isla. Lo que sí está documentado es que ya existía una población estable y continuada cuando se construyó Ca na Costa.

Otros yacimientos prehistóricos de Formentera, como Cap de Barbaria I, II y III, presentan cronologías posteriores. Las investigaciones continúan ampliando el conocimiento sobre las comunidades que habitaron la isla durante la Edad del Bronce.

Sepulcro megalítico de Ca na Costa
Sepulcro megalítico de Ca na Costa

La comparación con Ibiza mantiene abiertas varias preguntas arqueológicas. Aunque Ibiza tiene una superficie mucho mayor, no conserva un sepulcro megalítico directamente equiparable a Ca na Costa. Esta diferencia obliga a estudiar por separado las dinámicas de población, movilidad y organización social de ambas islas.

Las investigaciones desarrolladas en Formentera muestran que la prehistoria pitiusa no fue uniforme. Cada isla pudo seguir procesos demográficos y culturales diferentes, pese a la corta distancia que las separa y a su pertenencia a un mismo espacio geográfico.

Dónde está Ca na Costa

El sepulcro se encuentra entre el Estany Pudent y Es Pujols, dentro de la parroquia de Sant Ferran de ses Roques. Su situación junto al gran estanque del norte permite combinar la visita arqueológica con un recorrido por el paisaje natural de esta parte de Formentera.

Desde La Savina hay que avanzar hacia el entorno del Estany Pudent y seguir las indicaciones hacia el yacimiento. El tramo final se realiza por un camino corto y prácticamente llano, por lo que no requiere una preparación física especial.

La bicicleta es una de las formas más prácticas de llegar, especialmente para quienes desembarcan en La Savina y quieren recorrer el norte de la isla sin alquilar un coche. Desde Es Pujols, la distancia también permite aproximarse pedaleando o caminando, según el punto de partida.

El yacimiento permanece protegido por una valla perimetral. No está permitido acceder a la cámara ni caminar sobre las piedras, pero la estructura puede contemplarse completamente desde el exterior sin que la protección impida interpretar su planta.

La visita es libre y gratuita. No existe taquilla ni un horario de apertura convencional, aunque siempre deben respetarse la señalización, la propiedad del entorno y las indicaciones de conservación instaladas alrededor del monumento. El MAEF confirma que el yacimiento puede visitarse libremente y que su gestión corresponde al Consell Insular de Formentera.

Protección y conservación del monumento

Ca na Costa fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de zona arqueológica en 1994. Esta protección reconoce su importancia histórica y establece medidas para evitar daños en una construcción expuesta permanentemente a la intemperie.

La valla cumple una función esencial para su conservación. Las losas, los empedrados y los elementos radiales no están preparados para soportar el paso constante de visitantes, por lo que entrar en el recinto o subir sobre las estructuras podría provocar desplazamientos y deterioros.

Vista aérea del Yacimiento Megalítico de Ca Na Costa
Vista aérea del Yacimiento Megalítico de Ca Na Costa

El estado general permite reconocer claramente la planta del sepulcro. La cámara central, el corredor y la disposición exterior continúan siendo legibles, una circunstancia especialmente valiosa para un monumento construido hace unos cuatro mil años.

Quienes no puedan desplazarse hasta Formentera también pueden consultar una recreación virtual del yacimiento. El MAEF y el Consell de Formentera incorporaron un recorrido digital para facilitar el conocimiento del sepulcro y mejorar su divulgación sin aumentar la presión física sobre el lugar.

Cómo combinar Ca na Costa en una excursión de un día

La visita al sepulcro requiere entre veinte y treinta minutos, aunque merece la pena reservar algo más de tiempo para observar su estructura y recorrer el entorno del Estany Pudent.

Una ruta sencilla puede comenzar en La Savina y continuar hacia Ca na Costa antes de llegar a Es Pujols. Desde allí es posible seguir hacia las playas del norte, como Ses Illetes o Llevant, y regresar al puerto al final de la jornada.

La proximidad entre arqueología, pueblos y espacios naturales permite organizar el recorrido en bicicleta. No es necesario dedicar todo el día exclusivamente al monumento, pero sí conviene evitar tratarlo como una parada de pocos minutos sin leer la información disponible.

El itinerario muestra una Formentera distinta a la asociada únicamente con sus playas. En pocos kilómetros aparecen el puerto de La Savina, el paisaje salinero, el Estany Pudent, un sepulcro de la Edad del Bronce y el núcleo turístico de Es Pujols.

Piezas repartidas entre Formentera e Ibiza

El monumento permanece en Formentera, pero los materiales originales están depositados en el MAEF, en Ibiza. Esta separación hace que la visita completa tenga dos partes: observar la arquitectura funeraria en su contexto y conocer después los objetos que acompañaron a las personas enterradas.

El museo arqueológico conserva ornamentos, botones y piezas líticas procedentes de Ca na Costa. Parte de estos materiales puede consultarse también en el catálogo digital del MAEF, que explica su cronología y su posible utilización.

La conexión entre ambas islas permite construir un itinerario arqueológico más amplio. Una excursión a Formentera puede completarse otro día con una visita al Museo Monográfico de Puig des Molins, donde se explica la evolución histórica de las Pitiusas a través de sus yacimientos y colecciones.

Ca na Costa representa el comienzo conocido de esa historia. Cuatro mil años después de su construcción, el monumento continúa recordando que Formentera estuvo habitada mucho antes de la llegada de los fenicios y que su pasado no comienza en sus playas ni en el desarrollo turístico del siglo XX.

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