James Dacombe tiene 25 años, dejó los estudios y acaba de convertirse en el multimillonario hecho a sí mismo más joven de Europa. Detrás de ese ascenso se encuentra principalmente Olix, una empresa de fabricación de chips de inteligencia artificial fundada en 2024 que ha conseguido triplicar su valoración en apenas seis meses.
Su trayectoria empresarial, sin embargo, comenzó bastante antes. En 2017, Dacombe abandonó la escuela secundaria para crear CoMind, una startup dedicada a la monitorización cerebral. Cuatro años más tarde obtuvo una beca Thiel para saltarse la universidad y concentrarse en desarrollar aquella primera compañía.
Ahora, su posición económica ha dado un salto gracias a Olix, con sede en Londres. La compañía alcanzó a principios de agosto una valoración de 3.300 millones de dólares, después de captar 312 millones de dólares de inversores.
En esa ronda participaron la firma de inversión neoyorquina Fundomo, el diseñador de chips Arm, que cotiza en el Nasdaq, el fondo cuantitativo estadounidense Hudson River Trading, Reed Hastings, cofundador de Netflix, y el fondo Sovereign AI del Gobierno británico.
Dacombe posee una participación estimada del 30% de Olix, porcentaje que lo ha llevado al club de los multimillonarios. Además, mantiene un 12% de CoMind, que en agosto de 2025 captó 102,5 millones de dólares, aunque la empresa no hizo pública su valoración. Olix y CoMind no respondieron a las solicitudes de comentarios de Forbes.
James Dacombe entra en un reducido grupo de jóvenes multimillonarios
El crecimiento de Olix coloca a su fundador dentro de un grupo extremadamente reducido de grandes fortunas jóvenes. Dacombe es uno de los 11 multimillonarios hechos a sí mismos menores de 30 años que existen en el mundo y uno de los cuatro que no son estadounidenses.
El siguiente europeo hecho a sí mismo más joven es Arvid Lunnemark, cofundador de Cursor. El empresario sueco se trasladó a Estados Unidos para estudiar en el MIT y creó la compañía de edición de código con inteligencia artificial junto con tres compañeros de universidad en 2022.
Lunnemark, que actualmente tiene 26 años y reside en San Francisco, y sus tres cofundadores casi duplicaron sus fortunas hasta alcanzar unos 2.400 millones de dólares, después de que SpaceX adquiriera Cursor por 60.000 millones de dólares. Otro de los cofundadores de la empresa, el ciudadano pakistaní Sualeh Asif, también tiene 26 años.
El crecimiento de las fortunas vinculadas a la inteligencia artificial alcanza asimismo a Fabian Hedin, cofundador de Lovable. El sueco, también de 26 años y residente en Estocolmo, se convirtió en multimillonario en diciembre, cuando su startup de vibe coding captó financiación con una valoración de 6.600 millones de dólares. Lovable anunció posteriormente una nueva captación de 400 millones de dólares con una valoración de 13.300 millones, operación que prácticamente duplicó el patrimonio de Hedin hasta aproximadamente 3.100 millones de dólares.
El auge de la IA está creando multimillonarios cada vez más jóvenes
Los casos europeos forman parte de un auge mundial de las startups tecnológicas que está generando grandes fortunas a edades cada vez más tempranas. En Estados Unidos, de hecho, el título de multimillonario hecho a sí mismo más joven ha cambiado varias veces de manos durante el último año.
Actualmente, ese puesto corresponde al estadounidense Surya Midha. Tenía 22 años cuando Mercor, la startup de contratación mediante inteligencia artificial que cofundó, consiguió financiación con una valoración de 10.000 millones de dólares en octubre.
We are excited to announce OLIX’s $312m Series B.
OLIX’s mission is to build the infrastructure for frontier AI. Instead of forcing a single chip to do everything, we build specialised silicon and an optical network to connect it, unrolling models across racks like an assembly… pic.twitter.com/taa3v02CDX
— James Dacombe (@jamesdacombe) August 3, 2026
La operación llevó su patrimonio estimado hasta los 2.200 millones de dólares. Midha superó a sus propios cofundadores, Brendan Foody y Adarsh Hiremath, que son aproximadamente dos meses más jóvenes. Los tres tienen ahora 23 años.
Midha arrebató el título a Shayne Coplan, de Polymarket, de 28 años, quien apenas unas semanas antes había superado a Alexandr Wang, de Scale AI, de 29 años. En Europa, mientras tanto, Dacombe ha alcanzado esa posición gracias a una estrategia tecnológica que busca cambiar la manera en la que se ejecutan determinadas tareas de inteligencia artificial.
La apuesta de Olix para competir en el mercado de los chips de IA
La idea central del proyecto de Dacombe parte de una premisa: no tendría sentido utilizar los potentes chips de inteligencia artificial de Nvidia para absolutamente todo. La propuesta de Olix consiste en desarrollar chips especializados para diferentes partes de la fase de inferencia de un modelo de inteligencia artificial, es decir, el momento en el que el modelo genera un resultado. En lugar de utilizar un único tipo de chip para todo el proceso, la compañía pretende dividir las tareas y emplear componentes específicamente diseñados para ellas.
Otra característica fundamental es que los chips de Olix son fotónicos. Esto significa que los datos se desplazan entre ellos mediante luz y no mediante señales eléctricas. La tecnología busca así reducir las demoras y el consumo energético. Al mismo tiempo, los chips prescinden deliberadamente de la costosa memoria de alto ancho de banda, un componente que actualmente escasea.
El proyecto todavía tiene por delante una etapa determinante. Según un comunicado de la propia empresa, Olix prevé entregar sus chips a los clientes durante la segunda mitad de 2027.
Una carrera con numerosos competidores
La oportunidad de negocio también ha provocado una competencia creciente. La compañía californiana d-Matrix, respaldada por Microsoft, ya comercializa sus chips Corsair, mientras otras startups como MatX, Etched y la londinense Fractile han captado importantes rondas de financiación durante el último año.
Nvidia también participa en esta carrera. En diciembre, el gigante de los chips alcanzó un acuerdo de licencia valorado en 20.000 millones de dólares con Groq, fabricante de chips fundado por Jonathan Ross, quien trabajó en los primeros desarrollos de los chips de inteligencia artificial TPU de Google.
Dacombe afronta esta competencia con una particularidad: antes de fundar Olix nunca había trabajado en la industria de los chips. Su confianza está puesta en que la experiencia adquirida con la fotónica a través de CoMind pueda proporcionar a su nueva empresa una ventaja frente a Groq y otros grandes actores del sector.
El mercado dispone de capital suficiente para financiar múltiples propuestas, pero la gran recompensa dependerá de qué tecnología consiga imponerse y convertirse en una alternativa eficaz para ejecutar modelos de inteligencia artificial.
La idea con la que James Dacombe quiere desafiar el modelo actual
El propio fundador explicó recientemente al Financial Times cuál es la lógica económica detrás de su estrategia y por qué considera que existe espacio para chips específicamente diseñados para determinadas funciones: «Hoy, cuando existe un premio económico tan grande por poder ejecutar modelos de lenguaje de gran tamaño y potencia rápidamente, para un gran número de usuarios y a bajo coste, realmente compensa dividir el proceso y contar con silicio personalizado que sea bueno en eso».
La apuesta ya ha producido un efecto extraordinario sobre el valor de Olix y el patrimonio de su fundador. Una compañía creada en 2024 ha alcanzado los 3.300 millones de dólares de valoración, respaldada por inversores privados, compañías tecnológicas y el fondo Sovereign AI del Gobierno británico.
Con aproximadamente un 30% de la empresa en sus manos y otro 12% de CoMind, Dacombe ha pasado de abandonar la escuela secundaria para poner en marcha su primera startup a convertirse, con apenas 25 años, en el multimillonario hecho a sí mismo más joven de Europa. Ahora, la siguiente prueba para Olix llegará cuando sus chips salgan del proyecto empresarial y comiencen a llegar a los clientes, algo previsto para la segunda mitad de 2027.











