ALERTA SANITARIA

El ébola dispara las alarmas en África: “El brote está lejos de estar bajo control”

La variante Bundibugyo impulsa una epidemia con miles de casos y muertes en la RDC, mientras la OMS admite dificultades para contenerla
Crece la preocupación por los casos de ébola en África
Crece la preocupación por los casos de ébola en África

África afronta una crisis sanitaria de dimensiones históricas por el avance del ébola, con la República Democrática del Congo (RDC) como principal foco de un brote que se caracteriza por una velocidad de propagación sin precedentes. La epidemia está causada por la variante Bundibugyo, para la que actualmente no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico autorizado.

La situación llevó al director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar el 17 de mayo de 2026 una emergencia de salud pública de importancia internacional. Desde entonces, las cifras han continuado creciendo y el escenario ha despertado el temor de que pueda acercarse a la magnitud de la epidemia que golpeó África occidental entre 2014 y 2016.

Los datos disponibles presentan algunas diferencias según el momento de actualización. Las cifras de mediados de agosto del CDC y la OMS recogían más de 5.021 casos confirmados y 2.378 muertes en la República Democrática del Congo, con presencia del virus en 49 zonas sanitarias de cinco provincias. Datos posteriores sitúan el balance en más de 5.100 contagios y 2.420 fallecidos, con seis de las 26 provincias congoleñas y más de 55 zonas sanitarias afectadas.

En Uganda se registraron alrededor de 20 casos confirmados y dos muertes, aunque el país consiguió extinguir en julio su brote de Bundibugyo mediante el diagnóstico precoz y un rastreo intensivo de contactos.

Un brote de ébola que crece a una velocidad sin precedentes

La velocidad constituye uno de los elementos que más inquietan a las autoridades sanitarias. La tasa de letalidad del brote se ha situado entre el 44% y el 47%, mientras el Instituto Nacional de Salud Pública de Países Bajos señalaba a principios de agosto que, desde mediados de julio, prácticamente se habían duplicado tanto los pacientes como las muertes. La crisis se ha convertido en el segundo mayor brote de ébola registrado, únicamente por detrás de la gran epidemia de África occidental de 2014-2016, que provocó más de 11.300 muertes en Liberia, Sierra Leona y Guinea.

En la RDC, además, ya ha superado en mortalidad al brote de 2018, que dejó 2.300 fallecidos a lo largo de 30 meses. El jefe de asuntos humanitarios de Naciones Unidas, Tom Fletcher, alertó de que una persona estaba muriendo cada 30 minutos en el país como consecuencia de esta variante.

La preocupación también ha llegado a la máxima dirección de la OMS. Tedros Adhanom Ghebreyesus calificó el riesgo como “muy alto” para la RDC, “alto” para Uganda y los países vecinos y “bajo” para el resto de África.

Tenemos que ser francos: el brote está lejos de estar bajo control. Se nos ha adelantado claramente y nosotros seguimos intentando alcanzarlo. Lo que más me preocupa es dónde está muriendo la gente: en sus casas, dentro de sus comunidades, fuera de los centros sanitarios y fuera de las listas de contactos identificados”, reconoció.

El problema de la variante Bundibugyo

Una de las principales dificultades está en las características del virus responsable. El virus del Ébola engloba diferentes especies, mientras buena parte de los avances científicos conseguidos hasta ahora se han concentrado en Zaire ebolavirus, la variante más común y letal.

Para esa cepa existen vacunas, pero el actual brote está provocado por Bundibugyo ebolavirus. No hay en este momento una vacuna aprobada ni un tratamiento antiviral autorizado específicamente contra esta variante. Los equipos sanitarios dependen por ello del aislamiento de los enfermos, los cuidados de soporte y las medidas tradicionales de contención. Más de 1.000 personas se han recuperado después de recibir tratamiento sintomático.

Crece la preocupación por los casos de ébola en África
Crece la preocupación por los casos de ébola en África

La situación se complica porque entre el 60% y el 70% de las muertes se han producido dentro de las comunidades, y no en hospitales o centros de tratamiento, según Jean Kaseya, director de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Los errores de diagnóstico que retrasaron la respuesta

Aunque se sospecha que el virus comenzó a circular entre enero y febrero de 2026, el brote no fue declarado hasta mayo. Una de las razones estuvo en los errores iniciales de diagnóstico. Los síntomas fueron atribuidos a enfermedades como malaria, tifus o gripes estacionales, debido a las similitudes existentes durante las primeras fases. Además, las pruebas utilizadas inicialmente estaban concebidas para detectar el virus Zaire y no identificaban Bundibugyo.

Hervé Amani, activista por la buena gobernanza y los derechos humanos en la RDC, ha criticado la respuesta y reclamado mayor rapidez a las autoridades. “En lugar de decirnos que tenemos experiencia en responder a brotes de ébola, la cuestión fundamental es saber qué está haciendo el Estado para anticiparse a los desafíos que plantea este brote y adaptar la respuesta. Con el ébola, cada hora cuenta. Conocemos las consecuencias de una detección tardía y, desgraciadamente, estamos en una situación en la que el ébola se propaga más rápido que nuestra capacidad de contenerlo”, explicó.

El miedo se extiende entre las comunidades afectadas

El impacto del brote también se refleja entre los habitantes de las zonas afectadas. Hubert Nendakala, arquitecto de 40 años, perdió en tres semanas a una prima y al marido de esta, ambos agentes de la policía de fronteras congoleña. “Tomárselo a la ligera puede diezmarnos”, advirtió. Desde Bunia, capital de Ituri y uno de los epicentros de la epidemia, añadió: “Tengo mucho miedo y pido a mis conciudadanos que se protejan”.

Esther Makalili, residente en Rwampara, también perdió a su tío a principios de agosto. “La muerte de nuestros seres queridos deja vacíos en nuestras vidas que nunca podrán llenarse. Necesitamos que el Estado ponga en marcha las medidas necesarias para contener esta enfermedad”, afirmó.

La epidemia está teniendo asimismo consecuencias económicas para las familias. Upoki Uruturu, pescador de 55 años y padre de 12 hijos en Kasenyi, en la frontera entre la RDC y Uganda, ha explicado las dificultades derivadas de las restricciones.

“Falta poco para que empiece el nuevo curso escolar y todavía no he comprado cuadernos ni otro material escolar para mis hijos“, lamentó. Las medidas de distanciamiento social han reducido el número de pescadores en el lago Alberto y han repercutido negativamente en las capturas.

El conflicto armado complica la lucha contra el ébola

El profesor Pierre Akilimali, uno de los responsables de la respuesta al ébola en la RDC, identifica otros factores que están favoreciendo la expansión: el hacinamiento asociado a la minería, la inseguridad provocada por el conflicto armado y la resistencia comunitaria.

El este del país lleva casi tres décadas marcado por la actividad de más de un centenar de grupos armados, una violencia que ha provocado el desplazamiento forzoso de al menos 6,9 millones de personas. Esta movilidad constante supone un obstáculo adicional para rastrear contactos, mantener la vigilancia epidemiológica y aislar tempranamente los casos.

La OMS refuerza su respuesta ante la epidemia

Ante el avance de Bundibugyo, la OMS ha anunciado un refuerzo de la vigilancia comunitaria y de la capacidad de tratamiento, además de aumentar el trabajo con las comunidades para mejorar la confianza y su participación en la respuesta.

También avanzan los ensayos clínicos de tratamientos y de dos vacunas experimentales que ya se encuentran en fase de pruebas en humanos. Otra prioridad son los entierros seguros y dignos para reducir los contagios relacionados con la manipulación, lavado y rituales tradicionales alrededor de los cadáveres.

Thierno Baldé, responsable de la OMS para la enfermedad por el virus Bundibugyo en la RDC, explicó que la estrategia busca descentralizar la respuesta y acercarla a las comunidades. “La OMS y sus socios esperan ver los efectos de esta respuesta reforzada en los próximos meses, pero no pueden establecer un calendario preciso sobre cuándo el brote estará bajo control”, declaró.

Ébola
Ébola

Baldé considera que la epidemia podría revertirse en tres meses si estuvieran disponibles los recursos necesarios. Sin embargo, la OMS solo ha recibido el 60% de los 115 millones de dólares requeridos para contenerla. Esta falta de fondos coincide con una reducción de alrededor del 70% de la financiación estadounidense destinada al sector sanitario de la RDC, según la OMS.

Pese a las dificultades, la organización pretende seguir ampliando su capacidad. “Tenemos previsto aumentar nuestra capacidad hasta 3.000 camas en los próximos meses, garantizando al mismo tiempo que los tres profesionales sanitarios y de enfermería necesarios para atender a cada paciente reciban la formación adecuada”, aseguró Baldé.

El desafío inmediato pasa así por frenar una cadena de transmisión que continúa avanzando rápidamente, mejorar la detección, localizar contactos y ampliar la atención en las comunidades mientras se desarrollan herramientas médicas específicas contra una variante para la que todavía no existen vacuna ni tratamiento aprobados.

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