Una jornada taurina en Huallanca, en Perú, terminó con momentos de máxima tensión después de que el torero valenciano Jordi Pérez, conocido como El Niño de las Monjas, sufriera una aparatosa cornada en el cuello durante la inauguración de la plaza de toros Monte Carmelo. La imagen del diestro abandonando el ruedo entre abundante sangrado provocó una enorme preocupación entre los asistentes y dio paso a una compleja atención médica marcada por las dificultades para recibir asistencia inmediata.
Tras ser estabilizado y evacuado durante varias horas hasta la ciudad de Huaraz, los primeros informes médicos confirmaron que, pese a la gravedad del percance, la cornada no afectó arterias, venas de importancia ni la tráquea. El torero permanece bajo observación médica mientras continúa su evolución.
Una cogida que sembró el pánico en la plaza
La dramática escena se produjo durante la jornada inaugural de la plaza de toros Monte Carmelo, situada en la localidad peruana de Huallanca. Mientras lidiaba al astado, Jordi Pérez tropezó delante del animal y quedó tendido sobre el albero. En ese momento, el toro lo prendió por la zona cervical, provocándole una grave cornada en el cuello. La abundante hemorragia generó una enorme tensión entre los aficionados presentes.
A pesar de la gravedad aparente de la herida, el diestro consiguió abandonar el ruedo por su propio pie antes de ser atendido por los servicios de asistencia. En medio de la confusión se escuchaban gritos reclamando paso para evacuar al torero. «¡Dejen libre, dejen libre!», gritaban desde el callejón mientras el valenciano abandonaba la plaza.
Un centro de salud cerrado complicó la atención
Tras salir del coso taurino, el equipo sanitario trasladó inmediatamente al torero al centro de salud de Huallanca. Sin embargo, según la información difundida, el establecimiento permanecía cerrado en el momento de su llegada, lo que impidió que pudiera recibir asistencia presencial de forma inmediata. La situación obligó al doctor César Baltazar, especialista en el tratamiento de cornadas, a coordinar la estabilización del herido mediante una videollamada con las personas que se encontraban atendiendo al torero.
Desde la página Identidad Huallanquina lamentaban la situación del centro sanitario. «Cerrado lamentablemente», indicaban sobre la puerta del centro de salud. Una vez estabilizado, Jordi Pérez fue evacuado de urgencia hasta la ciudad de Huaraz, un trayecto de aproximadamente tres horas por carretera.
La evolución médica ofrece un mensaje esperanzador
Las primeras informaciones sobre el estado del torero fueron contradictorias durante las primeras horas. Posteriormente, Marco Honores, desde el perfil de ONG Cultural Joselito el Gallo, trasladó un mensaje de tranquilidad.
«La situación del torero es que ha sido estabilizado, el doctor César Baltazar, especialista en cornadas y ángel de los toreros en Perú, tuvo comunicación con las personas que atendieron al torero en el centro de salud de Huallanca, por videollamada, para que puedan controlar la situación, para que luego pueda ser trasladado a la ciudad de Huaraz, donde se verán más a detalle los procedimientos médicos en adelante. Las imágenes nos hicieron pensar en lo peor. Pero gracias a Dios ya pudieron estabilizar al torero», describió.
Hay que rezar por El Niño de Las Monjas.
¡Vamos torero! pic.twitter.com/ePC7zZP9Xl
— Ignacio Muruve Barrero (@imuruvebarrero) July 30, 2026
Más tarde, el propio doctor César Baltazar explicó cuál era el alcance real de la lesión: «Nos comenta que la cornada sufrida por el matador no afectó arterias, venas ni vasos sanguíneos de importancia, y tampoco comprometió la tráquea. La lesión ha sido calificada como grave, aunque se encuentra controlada y su evolución no ha presentado complicaciones mayores hasta el momento. Asimismo, se informó que el diestro no necesita asistencia con tubo para respirar, debido a que la cornada comprometió únicamente tejido muscular. El sangrado fue de intensidad moderada y permanece bajo observación médica para seguir de cerca su evolución».
Según las últimas informaciones, Jordi Pérez permanece estable, respira correctamente y puede tragar saliva, circunstancias que hacen pensar que la tráquea no resultó afectada. Tras la realización de una tomografía, está previsto que sea intervenido en el hospital de Huaraz y, si la evolución continúa siendo favorable, podría ser trasladado posteriormente a Lima.
La preocupación de quienes lo vieron crecer
Mientras el torero permanecía ingresado, la angustia se extendió entre su familia y las religiosas que lo cuidaron durante su infancia. Jordi Pérez creció en el Hogar de San José de la Montaña, donde fue criado por las monjas que terminarían convirtiéndose en una referencia fundamental en su vida.
Desde España seguían con enorme preocupación las noticias que llegaban desde Perú. «Nos dicen que no había vendas, que le pusieron una toalla. Salió de pie de la plaza pero luego perdió el conocimiento y el centro de salud del pueblo estaba cerrado. Horrible. Él está muy débil», señalaron.
La familia consiguió comunicarse con el torero mediante mensajes de texto mientras esperaba la realización de un TAC: «Era festivo y no había quién pudiera hacerlo. Cuando se lo hagan, decidirán la intervención». Pese a la incertidumbre, también recibieron una noticia esperanzadora. «Parece que no tiene arterias ni venas importantes afectadas, pero no sabemos casi nada y estamos tan lejos, y él está allí tan solo», comentaron.
Entre las personas más pendientes de su evolución se encuentra la madre Elisa, una de las religiosas que lo cuidó desde niño. A ella quiso dirigirse el torero poco después del accidente mediante un mensaje enviado por WhatsApp: «Madre, Dios me ha dado otra oportunidad». El mensaje llegó mientras Jordi permanecía dolorido y con escasa movilidad en uno de sus brazos. Las religiosas también explicaron que mantienen contacto con especialistas para seguir de cerca la evolución médica.
Una historia marcada por la superación
La trayectoria de El Niño de las Monjas siempre ha estado ligada a una historia de esfuerzo. Llegó con once años a la Congregación Madres de Desamparados, donde las religiosas decidieron apuntarlo a la escuela taurina. En un primer momento intentaron alejarlo del toreo proponiéndole practicar rugby, aunque su vocación terminó imponiéndose.
Con el paso del tiempo, aquel niño de Carlet apareció por primera vez en el ruedo de Valencia acompañado por una monja, despertando la sorpresa de quienes lo recibieron en la escuela taurina. La madre Elisa recordó cómo se produjo aquella decisión: «Buscamos información, llamé a la Escuela y me presenté con un educador. Me dijeron que nada malo iba a aprender, que tendría una disciplina y buena educación».
La preocupación por su estado se multiplica además por el momento personal que atraviesa el torero. El Niño de las Monjas ha sido padre recientemente y había viajado a Perú con el objetivo de seguir desarrollando su carrera antes de regresar a España, donde tenía previsto casarse. Ahora permanece bajo observación médica tras una cornada que estuvo a punto de cambiar su vida por completo.











