Morante de la Puebla evoluciona favorablemente tras la grave cogida sufrida en la Feria de Abril de Sevilla y ya ha salido de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). El diestro permanece ingresado en el hospital Viamed de Sevilla, donde continúa su recuperación tras una intervención compleja en una zona especialmente delicada. Según informa EL MUNDO, el torero ha relatado en primera persona las sensaciones vividas en el momento del percance, marcado por el dolor y el temor a una lesión mayor.
Una salida de la UCI con cautela y control médico
El torero descansa en la habitación 100 del hospital sevillano, donde fue trasladado tras abandonar la UCI. Su estado es estable dentro de la gravedad de la lesión, y presenta las molestias habituales tras una intervención de estas características.
Morante se muestra tranquilo, aunque visiblemente afectado por el impacto físico de la cornada. Los analgésicos permiten controlar el dolor, pero no ocultan la intensidad del episodio vivido. El propio torero reconoce la magnitud del sufrimiento: «Ha sido la cornada que más me ha dolido en mi vida. Buff, fue un dolor muy fuerte. Me toqué buscando la sangre».
La evolución médica sigue bajo vigilancia estrecha. El drenaje de la herida ha reducido significativamente la salida de sangre, lo que se interpreta como un signo positivo dentro del proceso de recuperación.
El momento de la cogida y el miedo en el ruedo
Morante recuerda con claridad cómo se produjo la cogida en La Maestranza. El incidente ocurrió cuando se dirigía a recoger al toro en el centro del ruedo.
«El toro salía suelto y cuando se quedó emplazado en los medios fui a por él. Me llevó por delante», explica el diestro. La acción, rápida e inesperada, dejó al torero expuesto a una embestida directa que derivó en una cornada de especial gravedad.
💥 Así ha sido la brutal cogida a Morante de la Puebla en La Maestranza.
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— okdiario.com (@okdiario) April 20, 2026
Más allá del dolor físico, el torero subraya el miedo que sintió en esos segundos críticos. «Me daba miedo que hubiera sangre en abundancia», señala, evidenciando la incertidumbre que acompañó al percance.
Ese temor se acentuó por la sensación inmediata tras la cogida. «Tenía un dolor inmenso y además tenía mucho miedo porque vi que el toro me había cogido y pensaba que estaba sangrando mucho», añade.
Una noche difícil tras la intervención
Tras la operación, Morante pasó la noche en la UCI en condiciones complicadas. «He pasado una noche un poco regular, de dormir poco», reconoce el torero, que también menciona el frío como uno de los factores que marcaron esas horas iniciales: «Mucho frío».
A pesar de ello, destaca que el dolor ha sido relativamente controlado: «pero la verdad que no he tenido muchos dolores». Esta combinación de cansancio, incomodidad y control del dolor define las primeras horas tras la intervención.
El torero asume que el proceso de recuperación será lento. «Tendré que estar unos días así, con nulo alimento y espero poderlo pasar con un poco de paciencia», explica desde la cama del hospital.
Una intervención compleja en una zona delicada
El doctor Octavio Mulet, responsable de la intervención, ha explicado la complejidad de la cornada. La lesión afectó a una zona especialmente sensible, lo que obligó a realizar una cirugía minuciosa.
«La cornada ha tenido lesiones complejas, más que su propia gravedad. Es la zona anal, del recto. Ha habido que hacer una reparación de esfínteres, lo que hace de la intervención una cirugía más complicada», señaló el médico en declaraciones recogidas por EL MUNDO.

Este tipo de intervención requiere un seguimiento exhaustivo, especialmente por el riesgo de infecciones. Por ello, el tratamiento incluye la administración continua de antibióticos por vía intravenosa.
Además, el equipo médico ha descartado inicialmente otras lesiones en la zona lumbar, aunque se mantienen pendientes pruebas radiológicas para confirmar el alcance total del daño.
Alimentación intravenosa y recuperación progresiva
Uno de los aspectos más relevantes del postoperatorio es la imposibilidad de ingerir alimentos durante varios días. Morante deberá permanecer al menos cinco días sin alimentación oral.
Para garantizar su recuperación, los médicos han optado por la alimentación parenteral, un sistema que permite suministrar nutrientes directamente al torrente sanguíneo mediante una vía central.
El propio torero explica este proceso con naturalidad: «Nunca me la he puesto, pero dicen que es con un cateter que te llega más a la vena gruesa para que entre el alimento mucho mejor».
Este método es clave en este tipo de intervenciones, ya que permite evitar complicaciones en una zona especialmente sensible tras la cirugía.
Un impacto que sacude al mundo del toro
La cogida de Morante ha generado una fuerte conmoción en el ámbito taurino. El diestro atravesaba un momento destacado en la Feria de Abril, con una actuación memorable días antes que lo había llevado a salir a hombros por la Puerta del Príncipe.
Ese contraste entre el triunfo reciente y la gravedad del percance ha intensificado el impacto de la noticia. El propio torero recuerda ese momento de gloria mientras inicia ahora su recuperación.
La frase pronunciada por Morante el día anterior a la cogida adquiere ahora un significado especial: «Sólo me falta que me coja un toro».
Un periodo de ingreso prolongado
El pronóstico inicial apunta a una hospitalización de al menos una semana. Durante ese tiempo, el equipo médico seguirá evaluando la evolución de la herida y el riesgo de complicaciones.
El control de infecciones, la correcta cicatrización y la adaptación del organismo a la alimentación intravenosa serán factores determinantes en los próximos días.
Mientras tanto, Morante afronta el proceso con serenidad, consciente de la gravedad del percance, pero también de la evolución favorable tras las primeras horas críticas.
La salida de la UCI marca un primer paso en su recuperación, aunque el camino aún será largo. El episodio vivido en La Maestranza vuelve a poner de relieve la dureza y el riesgo inherente a la tauromaquia, en una jornada que pasó del triunfo al dramatismo en cuestión de segundos.








