La catástrofe provocada por las inundaciones repentinas en Nepal y la región fronteriza con China ha dejado una primera noticia positiva para España. Uno de los tres ciudadanos españoles que figuraban como desaparecidos ha sido localizado con vida, aunque todavía no han trascendido su identidad, su lugar de origen ni las circunstancias en las que fue encontrado.
Hasta ahora, las autoridades tenían constancia de dos mujeres y un hombre de nacionalidad española entre los desaparecidos. La localización de uno de ellos reduce a dos el número de españoles cuyo paradero continúa siendo desconocido.
La noticia llega mientras las dimensiones de la tragedia continúan aumentando. La autoridad nepalí de gestión de desastres elevó este viernes a 538 el número de muertos en Nepal, mientras otras 1.300 personas siguen desaparecidas. Los equipos de emergencia todavía no han podido acceder a determinadas zonas de esta remota región. En China, por su parte, la cifra oficial de fallecidos ascendía a cinco el viernes por la tarde, mientras más de 550 personas permanecían desaparecidas.
Localizan con vida a uno de los tres españoles desaparecidos en Nepal
El último informe publicado por el Gobierno nepalí incluía una lista de más de 600 turistas extranjeros desaparecidos. Entre ellos aparecían los tres ciudadanos españoles: dos mujeres y un hombre. Uno de esos tres españoles ha sido localizado con vida. Sin embargo, por el momento se desconoce de cuál de ellos se trata y tampoco se han difundido detalles sobre cómo se produjo su localización o las circunstancias del rescate. La actualización deja, por tanto, a dos españoles todavía en paradero desconocido.
La magnitud internacional de la tragedia queda reflejada en el elevado número de extranjeros afectados. Las informaciones disponibles sitúan en al menos 700 los ciudadanos extranjeros desaparecidos, entre los que figuran también decenas de estadounidenses. Las tareas de búsqueda se desarrollan en un escenario de enorme complejidad, marcado tanto por las características de la inundación como por la acumulación de sedimentos y escombros.
Nepal eleva a 538 la cifra de muertos
La autoridad nepalí de gestión de desastres informó este viernes de que al menos 538 personas han muerto como consecuencia de las colosales inundaciones repentinas que golpearon el país a principios de esta semana. La cifra había sido situada previamente en al menos 469 fallecidos, pero ha continuado aumentando a medida que avanzan las operaciones.
Además, unas 1.300 personas permanecen desaparecidas y todavía existen áreas a las que los equipos de emergencia no han conseguido llegar. La previsión es que el balance de víctimas mortales continúe aumentando precisamente por las dificultades para acceder a algunas de las zonas afectadas.
En territorio chino, la situación también continúa siendo grave. Para la tarde del viernes, el balance oficial alcanzaba los cinco fallecidos y más de 550 desaparecidos.

El primer ministro chino, Li Qiang, se desplazó como enviado del líder chino Xi Jinping a las regiones afectadas y permanece desde el jueves por la tarde en la ciudad fronteriza de Shigatse para dirigir las operaciones de socorro. “El desastre ha provocado una importante pérdida de vidas y ha dejado a muchas personas desaparecidas. Es profundamente angustiante”, declaró Li.
El primer ministro pidió a los funcionarios “hacer todo lo posible por localizar a los que siguen desaparecidos”. “Mientras exista la más mínima esperanza de encontrar supervivientes, debemos hacer todo lo posible”, exclamó.
Un enorme fragmento de glaciar desencadenó una fuerza devastadora
Los análisis satelitales permiten reconstruir parte de la secuencia que originó la catástrofe. Un enorme fragmento de glaciar, de aproximadamente 600 metros de ancho, se desprendió el miércoles de la montaña Langtang Lirung, en el norte de Nepal.
El desprendimiento estuvo acompañado de un enorme deslizamiento de tierra y desencadenó una ola que avanzó violentamente por los escarpados valles montañosos situados en la frontera entre Nepal y China. La fuerza fue de tal magnitud que el fenómeno llegó inicialmente a registrarse como un sismo.
BREAKING: 🇨🇳 🇳🇵Massive flash flood hits near Nepal-China border
380 people are missing pic.twitter.com/Snl6Vhi7Y9
— Megatron (@Megatron_ron) August 26, 2026
Un nuevo vídeo difundido en las redes sociales chinas muestra cómo una gran porción del glaciar se desprendió de la montaña y cayó aproximadamente 2.134 metros hasta el río. La ola resultante, formada por agua, hielo pulverizado y rocas, recorrió casi 22 kilómetros en menos de siete minutos, según un científico planetario.
Pero el torrente no estaba compuesto únicamente por agua. También arrastraba limo, arena, grava y enormes rocas que avanzaban conjuntamente como un único fluido.
Una avalancha similar al “hormigón líquido”
La composición de la riada ayuda a explicar tanto su capacidad destructiva como las dificultades que afrontan ahora los equipos de rescate. Hatim Sharif, profesor de ingeniería de la Universidad de Texas en San Antonio, describió el fenómeno como “hormigón líquido”. Según explicó, ese material puede golpear un edificio aproximadamente con el doble de fuerza que el agua cuando ambos se desplazan a la misma velocidad.
La acumulación de escombros también está complicando las operaciones posteriores. Los materiales pueden conservar agua durante largos periodos, convirtiendo el terreno en un entorno impredecible y peligroso. En algunos puntos, los sedimentos acumulados alcanzan varios metros de profundidad. Esa circunstancia obliga a realizar las búsquedas de una manera especialmente lenta.
La localización de personas “se realiza mediante sondeos y a mano, y es muy lenta”, señaló Sharif. A esa dificultad se suma una nueva preocupación: las lluvias podrían volver a poner en movimiento toda esa masa de materiales.
El temor a una segunda inundación mantiene la alerta
El desastre inicial ha dejado además una amenaza secundaria. El miércoles, China y Nepal suspendieron las labores de rescate después de que surgiera el peligro de una nueva riada provocada por el desbordamiento de un lago formado a raíz de la catástrofe.
Los escombros crearon una especie de tapón en la confluencia de los ríos Chochen y Purepu Tsangpo. El cauce permaneció bloqueado durante un día y el nivel del agua comenzó a crecer de manera importante. La presión acumulada terminó provocando que el dique natural cediera, generando una nueva amenaza para las poblaciones próximas.
En el condado chino de Gyirong también existe preocupación por una represa formada durante el deslizamiento de tierra inicial. Se esperan lluvias y temperaturas frías, mientras persiste el temor de que esa barrera pueda romperse y desencadenar nuevas inundaciones. La posibilidad de que los sedimentos y escombros vuelvan a desplazarse mantiene un escenario de elevado riesgo en una zona donde las tareas de rescate ya resultan especialmente complejas.










