Juan y Medio lleva décadas formando parte de la vida cotidiana de millones de espectadores. Su figura está asociada al humor, la cercanía y el éxito televisivo, especialmente en Andalucía, donde se convirtió en uno de los rostros más reconocibles de Canal Sur. Sin embargo, lejos de los focos, el presentador mantiene una rutina muy distinta, ligada a la tranquilidad, el campo y los lugares que marcaron su infancia.
Aunque el comunicador posee viviendas y pasa buena parte del año entre Sevilla y Madrid por cuestiones profesionales, hay dos lugares que siguen ocupando un espacio privilegiado en su vida: Lúcar, el pequeño pueblo almeriense donde nació, y Chinchón, una histórica localidad madrileña donde encuentra descanso junto a sus caballos.
La conexión de Juan y Medio con la naturaleza, las costumbres rurales y una vida alejada del ruido mediático continúa siendo una de las facetas menos conocidas del presentador.
Lúcar, el pueblo almeriense al que siempre regresa
En pleno Valle del Almanzora, en el interior de Almería, se encuentra Lúcar, una pequeña localidad de aproximadamente 800 habitantes situada en la ladera norte de la Sierra de las Estancias. Allí nació en diciembre de 1962 Juan José Bautista Martín, verdadero nombre de Juan y Medio. Su infancia transcurrió rodeada de naturaleza, animales y una vida de pueblo que todavía hoy recuerda con especial cariño.
El presentador creció junto a sus cinco hermanos en una familia de clase media. Su padre era oculista y el ambiente familiar estuvo siempre muy ligado a la sencillez y a las costumbres tradicionales. Como recordó en una entrevista para la revista Lecturas, uno de sus recuerdos más felices eran las salidas familiares al campo. “Aunque fuera en la curva de una carretera. Siempre hemos sido muy primarios, muy nobles, muy sencillos”, confesó.
Una vida alejada del lujo y conectada con sus raíces
A pesar de su larga trayectoria en televisión y del éxito acumulado durante décadas, Juan y Medio nunca se desvinculó completamente de su pueblo natal. Cada vez que termina sus compromisos laborales en Sevilla, donde dispone de un piso por su trabajo en Canal Sur, suele regresar a Lúcar para reconectar con su entorno más íntimo.
La tranquilidad del paisaje almeriense, el contacto con sus vecinos de siempre y las actividades cotidianas del pueblo forman parte de su rutina personal más privada. El comunicador disfruta especialmente de recorrer la zona del río Almanzora, rodeada de almendros, huertas y naranjos, un paisaje que sigue siendo fundamental para su equilibrio personal.
También mantiene una relación muy estrecha con los habitantes del pueblo. En 2015, poco antes del fallecimiento de su padre, explicaba cómo seguía completamente integrado en la vida local. “Los mayores de allí son los padres de mis amigos y de la novia que tuve, y de la chica que me gustó. Soy padrino de algunos de los niños, arbitro partidos. Allí hago una vida como uno más, porque lo soy”, relataba.
La Balsa de Cela, uno de sus lugares favoritos
Entre los rincones más especiales de la zona destaca la Balsa de Cela, uno de los parajes naturales más conocidos del entorno. Se trata de un manantial de aguas termales situado a 720 metros sobre el nivel del mar. Sus aguas emergen de manera natural con una temperatura constante de entre 22 y 24 grados centígrados y un caudal continuo de 42 litros por segundo.
Para Juan y Medio, este lugar representa una conexión directa con su infancia y con las experiencias que marcaron sus primeros años. “Aún recuerdo con cariño mis baños en las albercas”, comentó al recordar aquellos veranos en el pueblo.
La casa que construyó en Lúcar
El vínculo emocional con su tierra llevó al presentador a construir una vivienda en Lúcar, un espacio pensado para reencontrarse con familiares, amigos y vecinos. Allí suele compartir reuniones y conversaciones en las que revive una época muy distinta a la actual, marcada por la vida en la calle y las relaciones personales directas. El contraste entre aquella infancia rural y la sociedad actual, mucho más vinculada a las pantallas y la tecnología, aparece de forma recurrente en sus reflexiones.
La pasión por los caballos también ocupa un lugar importante en su vida personal. Según explicó, heredó esa afición directamente de su padre. “Tengo una jaca y monto con mi padre, que me va contando cosas”, llegó a contar en una de sus entrevistas más personales.
Chinchón, el otro refugio de Juan y Medio
Además de Lúcar, Juan y Medio mantiene una conexión muy especial con Chinchón, la histórica localidad madrileña situada a poco más de una hora de la capital.
Allí posee una finca de varias hectáreas donde cuida de sus caballos y se refugia del ritmo frenético de la televisión.

El presentador utiliza este espacio únicamente para descansar y disfrutar del campo en la más estricta intimidad. Lejos de fiestas o grandes reuniones sociales, dedica el tiempo a montar a caballo, recorrer la zona en moto y atender a sus animales.
Un pueblo lleno de historia y cultura
Chinchón es uno de los municipios más emblemáticos de la Comunidad de Madrid y destaca especialmente por su Plaza Mayor medieval. Con sus 234 balcones verdes y sus galerías de madera, la plaza se convirtió a lo largo de los siglos en mercado, corral de comedias, plaza de toros improvisada e incluso escenario cinematográfico.
El valor histórico y cultural del municipio también lo convirtió en refugio de numerosos artistas y figuras conocidas. Entre ellos aparece José Sacristán, nacido en Chinchón y muy ligado a la vida cultural de la localidad. De hecho, el teatro del municipio lleva actualmente el nombre del actor tras una importante reforma del espacio escénico.
La trayectoria de Juan y Medio antes de la televisión
Aunque hoy se lo relaciona principalmente con el entretenimiento televisivo, los primeros pasos profesionales de Juan y Medio fueron completamente distintos. Nacido en 1962, estudió Derecho y Filosofía en la Universidad de Alcalá de Henares y llegó a ejercer como abogado penalista durante un tiempo. Sin embargo, su carácter y sentido del humor terminaron alejándolo de los tribunales para acercarlo al mundo del espectáculo.
Antes de convertirse en presentador, trabajó durante los años ochenta como mánager y road mánager del grupo Hombres G, recorriendo España y Latinoamérica. Aquella experiencia le permitió conocer desde dentro la industria musical y desarrollar las habilidades que más tarde explotaría frente a las cámaras.
El fenómeno de Canal Sur
La gran transformación de su carrera llegó con su desembarco en Canal Sur. Programas como ‘La tarde, aquí y ahora’ o ‘Menuda noche’ terminaron convirtiéndolo en uno de los rostros más queridos de la televisión andaluza. Especialmente relevante fue el impacto social de su formato vespertino, centrado muchas veces en combatir la soledad de las personas mayores.
La mezcla de cercanía, humor y respeto acabó consolidando un estilo muy particular que marcó su trayectoria profesional durante décadas. Además de presentador, Juan y Medio también desarrolló una faceta empresarial como fundador de la productora Indalo y Media, responsable de distintos proyectos televisivos en Andalucía y otras cadenas nacionales.









