La huelga de gasolineras ya tiene fecha y llega en un momento especialmente sensible: el puente de mayo. Los sindicatos UGT FICA y CCOO Industria han convocado paros los días 30 de abril y 3 de mayo, coincidiendo con la operación salida y el regreso de millones de desplazamientos por carretera.
El objetivo de esta movilización es desbloquear una negociación que lleva meses encallada con la patronal del sector, en torno al convenio colectivo. En un comunicado, ambas organizaciones justifican la convocatoria por “la actitud inaceptable de la patronal en la mesa negociadora”, tras un largo periodo sin avances definitivos.
Horarios de la huelga: cuándo afectará
Los paros no serán iguales en ambas jornadas, lo que condicionará de forma distinta el impacto en el suministro.
El 30 de abril, coincidiendo con el inicio del puente, la huelga tendrá lugar entre las 12.00 y las 16.00 horas. Se trata de una franja clave en la que muchos conductores estarán en plena salida.
Por su parte, el 3 de mayo, jornada de regreso para muchos desplazamientos, el paro se extenderá durante las 24 horas del día, lo que podría aumentar la incertidumbre en torno al abastecimiento.
Qué gasolineras se verán afectadas
La huelga tendrá un alcance nacional y afectará a todas las gasolineras con personal en España. Sin embargo, esto no implica que todas vayan a cerrar.
El funcionamiento dependerá en gran medida de los servicios mínimos que establezca el Gobierno, cuyo objetivo será garantizar el suministro en todo el territorio.
Además, existe un factor clave que matiza el impacto: las estaciones de autoservicio permanecerán abiertas, ya que no dependen de trabajadores en turno. Estas instalaciones pueden convertirse en una alternativa para los usuarios durante los días de huelga.
Servicios mínimos: qué se garantiza
Por normativa, el Gobierno debe asegurar que ciertos servicios esenciales continúen funcionando incluso durante la huelga. Entre ellos se incluyen:
- Ambulancias
- Bomberos
- Policía
- Protección civil
Además, se garantizará el suministro para otras actividades consideradas esenciales. Las condiciones concretas, incluido el porcentaje de estaciones que deberán permanecer abiertas en cada zona, se detallarán en resoluciones oficiales en los días previos.
Estas medidas buscan evitar un colapso del sistema, especialmente en fechas de alta movilidad como el puente de mayo.
El conflicto: negociación bloqueada desde 2024
El origen de la huelga se sitúa en una negociación que se remonta a 2024, año en el que se renovó por última vez el convenio colectivo del sector.
Desde entonces, sindicatos y patronal han mantenido conversaciones sin alcanzar un acuerdo definitivo. Aunque se habían producido algunos avances parciales, las organizaciones sindicales consideran que la situación ha empeorado en las últimas semanas.
Según denuncian, la patronal “ha dado un paso atrás inadmisible, retirando propuestas y poniendo sobre la mesa una oferta económica claramente regresiva”.
Salarios, IPC y poder adquisitivo
Uno de los puntos centrales del conflicto es la evolución salarial en relación con la inflación. Los sindicatos critican que la patronal pretende topar el IPC sin garantizar el mantenimiento del poder adquisitivo, además de eliminar incrementos salariales previamente planteados.
En este sentido, advierten que la situación supone “trasladando de nuevo el coste de la situación económica a las personas trabajadoras”. La crítica se intensifica al comparar esta propuesta con el contexto actual del sector, donde, según los sindicatos, los precios de los combustibles siguen elevados mientras las empresas continúan generando beneficios.
“Esta decisión no solo supone una falta de respeto a la negociación colectiva, sino un ataque directo a las plantillas del sector. Mientras los precios de los combustibles siguen disparados y las empresas continúan acumulando beneficios, las personas trabajadoras ven cómo su salario pierde valor mes a mes”, subrayan.
Qué piden los trabajadores
Frente a esta situación, UGT y CCOO han planteado una serie de reivindicaciones concretas para el nuevo convenio.
Entre ellas destacan:
- Un incremento salarial mínimo del 2% anual
- Una cláusula de garantía que asegure la actualización conforme al IPC real más un 0,5%
- Mejoras en conciliación laboral
- Reducción de jornada
- Revisión de pluses
El objetivo, según explican, es alcanzar “un convenio digno que garantice salarios justos” y condiciones laborales acordes a la realidad económica.
Advertencias de más movilizaciones
Los sindicatos han dejado claro que la huelga del puente de mayo no es necesariamente el final del conflicto.
Ambas organizaciones insisten en que, si la patronal no modifica su postura, se incrementará la presión sindical. Esto podría traducirse en nuevas convocatorias de paros o medidas adicionales en el futuro.
La estrategia apunta a forzar un acuerdo que, en su opinión, responda a las necesidades reales de las plantillas del sector.
Antecedentes: una huelga que no llegó a producirse
El sector ya vivió una situación similar en el pasado. En 2019, se convocó una huelga en circunstancias parecidas, también en fechas clave: los días 5 y 9 de diciembre, coincidiendo con el puente de la Constitución.
En aquella ocasión, los paros no llegaron a materializarse, ya que se alcanzó un principio de acuerdo pocos días antes. El pacto incluía un incremento salarial del 1,5% para ese año.

Sin embargo, ese porcentaje, en el contexto actual de inflación, es considerado insuficiente por los sindicatos, lo que explica parte de la tensión actual.
Un puente condicionado por la incertidumbre
La coincidencia de la huelga con uno de los periodos de mayor movilidad del calendario añade un componente de incertidumbre para miles de desplazamientos.
Aunque los servicios mínimos y las estaciones de autoservicio permitirán mantener el suministro, la situación dependerá en gran medida del seguimiento de la huelga y de las decisiones que adopten las autoridades en los días previos.
El conflicto laboral en el sector de las gasolineras se traslada así al calendario de millones de desplazamientos, en un momento en el que la movilidad y el consumo de combustible alcanzan uno de sus picos del año.










