Ibiza despide a una de las figuras más singulares y reconocibles de su historia reciente. Ferdinand Guy Jocelyn, popularmente conocido como Tanit, ha fallecido a los 81 años en su casa de la isla, apenas dos días después de recibir la Llave de Ibiza, uno de sus últimos deseos. Su muerte se produjo este domingo 6 de septiembre, precisamente el día de Tanit, la diosa que inspiró el nombre con el que fue conocido durante décadas.
Nacido en 1945 en Martinica, Tanit se convirtió desde los años 70 en uno de los grandes emblemas del movimiento hippie de Ibiza. Hippie, barman, bailarín, relaciones públicas y organizador de fiestas, construyó una vida marcada por la libertad, la amistad, el baile y una imagen imposible de separar de la Ibiza de aquellas décadas.
Su característica vestimenta con taparrabos, plumas y rastas, sus recorridos en bicicleta, sus bailes y su carácter extrovertido hicieron de él un personaje conocido tanto entre residentes como entre visitantes. Sus últimos meses estuvieron marcados por la enfermedad, pero también por el homenaje que recibió pocos días antes de morir y por el acompañamiento de sus amigos.
Tanit murió en Ibiza rodeado de sus amigos
Ferdinand Guy Jocelyn falleció en su casa de Ibiza después de haber afrontado durante sus últimos meses un cáncer diagnosticado en una fase avanzada. Fue el propio Tanit quien, a mediados de junio, habló desde su cama en el Hospital Can Misses sobre la gravedad de su estado, según recogió el Diario de Ibiza: «Le he tirado de la lengua al doctor y me ha dicho que tengo un cáncer avanzado e incurable. No quiero quimioterapia ni morfina. Terminaré mis últimos días con resignación y como he vivido siempre, rodeado de amistad y cariño. El hospital es para mi un hotel de cinco estrellas, me cuidan y tengo muchas visitas de amigos».
En otra conversación mantenida tras conocer el diagnóstico, explicó cuál era el pronóstico que había recibido: «Me han dicho los doctores que tengo quince días de vida y me gustaría que la gente de Ibiza me recordase como soy». Finalmente, Tanit vivió dos meses y medio más, tiempo que le permitió cumplir uno de sus grandes deseos antes de morir.
La Llave de Ibiza, su último gran homenaje
Dos días antes de su fallecimiento, Tanit recibió la Llave de Ibiza que concede la Asociación de Amigos del Arte de Ibiza y Formentera. El acto tuvo lugar el viernes en el Club Diario de Ibiza y se convirtió en una emotiva despedida. Compartió el reconocimiento con la modista Charo Ruiz y Martín Ferrer, propietario de la discoteca Amnesia, tres trayectorias estrechamente relacionadas con Ibiza.
El recinto estaba lleno y los asistentes se pusieron en pie para dedicarle una prolongada ovación. Tanit estaba visiblemente afectado por la enfermedad, pero pudo recibir personalmente el galardón que tanto deseaba.
En aquella última entrevista dejó una reflexión sobre la isla en la que había elegido desarrollar buena parte de su vida: «Sé que tengo que marcharme, es mi destino, pero me da pena dejar a esta isla con gente a la que solo importa el dinero y el dinero». El reconocimiento llegó prácticamente en el último momento de su vida. El domingo, apenas dos días después de aquella ceremonia, falleció en su casa acompañado por sus amigos y con su Llave de Ibiza.
El día de su muerte coincidió con el de la diosa Tanit
La fecha añadió una circunstancia especialmente simbólica a su despedida. Ferdinand Guy Jocelyn murió el domingo 6 de septiembre, precisamente el día de Tanit, la diosa de la fertilidad, deidad protectora de la isla y vinculada a la espiritualidad femenina. Era precisamente esa figura la que había dado origen a su nombre de vida. Al hablar de sus orígenes y de su llegada a Ibiza, explicaba: «La diosa me bautizó con su nombre. Mi padre es el Sol, mi madre la Luna y yo soy una estrella errante que viaja por el firmamento».

Su relación con la isla aparecía de manera recurrente en sus recuerdos. Tanit consideraba que Ibiza le había permitido recuperar la libertad y vivir de acuerdo con sus propias reglas. «Me ha devuelto la libertad, las rastas, las plumas, mis orígenes y me ha dejado vivir como he querido hasta mis últimos días», afirmó.
De Martinica a la Ibiza de los años 70
Tanit había nacido en 1945 y procedía de una familia de orígenes diversos. Era nieto de un indio apache americano, hijo de padre francés y madre vietnamita, Tagus, y descendiente de una familia noble y terrateniente de Martinica. Según relató, había nacido en un barco en el mar. Esa circunstancia se convirtió en una forma de explicar su manera de entender la existencia: sin fronteras y marcada por una concepción nómada de la vida.
Llegó a Ibiza buscando precisamente libertad y una vida alejada de las convenciones. Allí terminó convirtiéndose en una de las figuras más características del movimiento hippie de la isla. “Ibiza me ha dado todo, la libertad, las plumas, las rastas, me ha devuelto a mis orígenes y dejado vivir como he querido. La diosa Tanit me bautizó con su nombre. Mi padre es el Sol y mi madre, la Luna y soy una estrella libre y errante que viaja en el firmamento”, afirmó.
Desde los años 70, su figura fue ganando notoriedad. Trabajó como barman, relaciones públicas y organizador de fiestas, además de convertirse en un habitual de algunos de los espacios que marcaron diferentes etapas de la vida nocturna ibicenca.
A finales de los años 80 trabajaba como barman en una de las tres barras de la antigua discoteca Amnesia. También ejerció como relaciones públicas y organizó fiestas en KU, en el bar Keeper y en el restaurante Malibu de ses Salines.
Las plumas, las rastas y una bicicleta inseparable
La personalidad de Tanit trascendía la noche ibicenca. Su aspecto físico, sus bailes y su particular manera de vestir terminaron formando parte de su identidad pública.
Vestía habitualmente con taparrabos, rastas y plumas. En ocasiones especiales utilizaba atuendos de napa beige inspirados en los indios americanos. Sus bailes también evocaban a los apaches, mientras que Bob Marley ocupaba un lugar central entre sus referentes musicales.
El deporte fue otra constante de su vida. Se desplazaba habitualmente en su conocida bicicleta, con la que incluso pedaleaba hacia delante y hacia atrás. También destacó por su habilidad jugando a las palas de madera en ses Salines y por sus caminatas y carreras hacia atrás junto al mar.
Él mismo explicaba que lo hacía «para mantener fuerte mi culo, que le gusta mucho a las chicas». El baile, la fiesta y las mujeres fueron tres de sus grandes pasiones, dentro de una trayectoria marcada por su carácter abierto, su eterna sonrisa y una presencia que lo convirtió en un personaje fácilmente reconocible.
La historia de Tanit con Bob Marley en Ibiza
Entre los episodios que Tanit recordaba con especial cariño estaba su encuentro con Bob Marley en Ibiza. El cantante jamaicano era su gran ídolo musical y su estética tuvo una influencia evidente en la imagen que Tanit mantuvo durante años. Sobre Marley, Tanit afirmaba: «Su música era universal, pura, no entendía de colores ni razas».
Aquel encuentro terminó con un intercambio que el hombre conservaría durante el resto de su vida. «Tengo una rasta y una pluma de Bob Marley y le prometí que la llevaría hasta mi muerte», manifestó. Al respecto, explicó sobre ese episodio que le regaló al cantante «un buen porro de marihuana para que diese un buen concierto; el me regaló una pluma que me puse en mis rastas y le prometí que la llevaría hasta mi muerte». Y así ocurrió. La pluma permaneció vinculada a su imagen hasta sus últimos días.










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