La Feria de Abril de Sevilla vivió uno de sus momentos más tensos con la cogida sufrida por Morante de la Puebla, que volvió a poner en vilo a la plaza de La Maestranza. El diestro, figura indiscutida del toreo contemporáneo, fue alcanzado por el toro en un instante inesperado de la lidia, en un episodio que obligó a su traslado inmediato a la enfermería.
El percance se produjo durante el décimo festejo del abono, en una tarde que hasta ese momento había transcurrido dentro de la normalidad y con el coso sevillano colgando el cartel de “no hay billetes”. La actuación de Morante de la Puebla, que ya había logrado cortar una oreja en su primer toro, se vio abruptamente interrumpida por una acción violenta del animal que cambió el curso de la corrida.
El momento de la cogida
El incidente ocurrió cuando el torero trataba de fijar con el capote al cuarto astado de la tarde, perteneciente a la ganadería de Hermanos García Jiménez. En ese instante, el toro se le vino al pecho y lo arrolló, atrapándolo en una situación de máxima vulnerabilidad.
El impacto fue directo. El animal hizo presa sobre el cuerpo del torero, manteniéndolo a su merced durante unos segundos que generaron una enorme preocupación entre los presentes. Aunque intentó escapar, el diestro fue alcanzado y sufrió una cornada en el glúteo izquierdo, según las primeras informaciones.
Tras el golpe, Morante de la Puebla quedó tendido boca abajo sobre el albero, llevándose la mano a la zona afectada y mostrando evidentes gestos de dolor. La escena, cargada de dramatismo, recordó otros episodios recientes en la trayectoria del torero, marcada por la entrega y el riesgo constante.
Rápida intervención y traslado a la enfermería
La reacción de las cuadrillas fue inmediata. Los miembros del equipo acudieron con rapidez para auxiliar al torero y retirarlo del ruedo. En cuestión de segundos, fue trasladado a la enfermería de la plaza, donde comenzó a ser atendido por el equipo médico.
En ese momento, la incertidumbre era total. No se conocía la extensión exacta de la herida ni las posibles trayectorias de la cornada. Sin embargo, fuentes cercanas a la cuadrilla señalaron que el torero no había sangrado mucho, un dato que podría indicar que la lesión, aunque preocupante, no presentaba inicialmente una gravedad extrema en términos de hemorragia.
💥 Así ha sido la brutal cogida a Morante de la Puebla en La Maestranza.
Vía: Canal Sur pic.twitter.com/NU8gODkANL
— okdiario.com (@okdiario) April 20, 2026
Dentro de la enfermería, Morante de la Puebla fue sometido a una intervención quirúrgica para tratar la cornada, en un intento de estabilizar su estado y evaluar con mayor precisión el alcance del daño sufrido.
El impacto en la corrida
La cogida tuvo consecuencias inmediatas en el desarrollo del festejo. Con Morante de la Puebla fuera de la lidia, la corrida se transformó en un mano a mano entre Borja Jiménez y Tomás Rufo, quienes continuaron el espectáculo ante una plaza conmocionada.

Borja Jiménez, también sevillano, asumió la responsabilidad de lidiar el toro que había herido a Morante. En su actuación, logró pasear un trofeo del segundo de la tarde, aunque perdió la posibilidad de obtener otro por fallar con la espada. Por su parte, Tomás Rufo fue silenciado en su primer turno.
La atención, sin embargo, permanecía centrada en la evolución del estado de salud del torero herido, mientras la corrida avanzaba en un ambiente de preocupación contenida.
Un nuevo episodio en una carrera marcada por el riesgo
La cogida en Sevilla se suma a otros percances sufridos por Morante de la Puebla a lo largo de su carrera. Entre ellos, destaca el episodio vivido en Pontevedra, donde sufrió una herida de 10 centímetros en la cara interna del muslo derecho, con afectación del tejido subcutáneo y la fascia muscular, además de un desgarro en el aductor mayor.
Aquel incidente, ya superado, forma parte de un historial que refleja la intensidad con la que el torero ha afrontado su profesión. La entrega en el ruedo ha sido una constante en su trayectoria, consolidando una figura que ha construido su leyenda a base de riesgo y compromiso.
En este contexto, la cogida en La Maestranza vuelve a evidenciar los peligros inherentes a la tauromaquia y la exposición permanente a situaciones límite que enfrentan los toreros en cada faena.
Incertidumbre a la espera del parte médico
A pesar de la intervención en la enfermería, el alcance exacto de la lesión de Morante de la Puebla no se ha confirmado de manera oficial. La falta de un parte médico detallado mantiene la incertidumbre sobre su estado y sobre cómo puede afectar este percance a su evolución inmediata.
Los primeros indicios apuntan a una cornada en el glúteo izquierdo, pero se desconoce si existen trayectorias internas o complicaciones adicionales. Esta información será clave para determinar los plazos de recuperación y su posible regreso a los ruedos.
Mientras tanto, la atención se centra en su evolución en las horas posteriores al incidente, en una jornada que ha dejado una profunda impresión entre los aficionados.










