La Asociación de Líneas Aéreas (ALA) ha lanzado un mensaje de tranquilidad en un contexto internacional marcado por la incertidumbre energética: el combustible de aviación está garantizado en España. Así lo ha asegurado su presidente, Javier Gándara, durante la presentación de las previsiones para la temporada de verano.
Según ha explicado, no se prevén cancelaciones de vuelos por problemas de suministro, más allá de algunos “ajustes” puntuales en determinadas compañías. Estos cambios, ha matizado, no responden a una escasez de queroseno, sino a dinámicas propias del mercado.
Esta aclaración llega en un momento en el que el encarecimiento del combustible y las tensiones geopolíticas han generado preocupación sobre la estabilidad del tráfico aéreo en Europa.
Una posición más sólida que otros países
Uno de los factores que explica la situación favorable de España es su menor dependencia del crudo procedente de zonas en conflicto. En concreto, solo el 11,4% del petróleo importado por las refinerías españolas proviene de Oriente Medio, una cifra inferior a la de otros países del entorno. Esta menor exposición permite a España mantener una posición más estable frente a posibles interrupciones en el suministro global.
A ello se suma otro elemento clave: la capacidad de refino nacional. A diferencia de otros países europeos que han reducido su infraestructura en los últimos años, España mantiene instalaciones que permiten transformar el crudo en queroseno de aviación.
Producción nacional frente a dependencia exterior
ALA estima que entre el 80% y el 85% del combustible de aviación utilizado en los aeropuertos españoles se produce dentro del país. Esta cifra contrasta con la realidad de otros mercados europeos, donde la dependencia de importaciones de productos refinados puede alcanzar el 90%. Este nivel de autosuficiencia se traduce en una mayor resiliencia del sistema ante posibles tensiones externas, un aspecto especialmente relevante en el contexto actual.
Además, las compañías productoras están activando planes de contingencia y reforzando la producción, lo que refuerza la idea de estabilidad en el suministro. “En cualquier caso, el suministro de queroseno de aviación está garantizado”, ha subrayado Gándara.
Impacto indirecto en el tráfico aéreo
Pese a este escenario relativamente favorable, ALA advierte de que el tráfico aéreo en España no es completamente ajeno a lo que ocurre fuera de sus fronteras.
El motivo es sencillo: los aviones operan en rutas internacionales. Como ha recordado Gándara, “van y vuelven”, por lo que cualquier problema en otros países puede terminar afectando a las operaciones.
Esto implica que, aunque el suministro interno esté asegurado, las disrupciones externas podrían tener consecuencias indirectas en la actividad aérea.
El precio del combustible, un factor clave
Más allá del suministro, el principal foco de preocupación se sitúa en el coste del combustible, que se ha duplicado desde el inicio del conflicto en Oriente Medio.
Este incremento tiene un impacto directo en las aerolíneas, ya que el combustible representa casi un tercio de sus gastos totales.
Las grandes compañías cuentan con cierta protección frente a estas subidas, al tener cubierto un porcentaje importante de su consumo mediante contratos previos a precios anteriores. Sin embargo, las aerolíneas más pequeñas son las que más acusan este encarecimiento.
Recargos y políticas comerciales
En este contexto, algunas compañías han optado por aplicar recargos en los billetes para compensar el aumento de costes. Es el caso de Volotea, aunque desde ALA se insiste en que cada aerolínea define su propia estrategia.
“Hay todo tipo de políticas comerciales y todas merecen credibilidad”, ha señalado Gándara, evitando valorar decisiones concretas.

Este escenario refleja una diversidad de enfoques en la gestión de los costes, lo que puede traducirse en diferencias significativas en los precios finales para los pasajeros.
La recomendación clave: comprar con antelación
Ante la incertidumbre sobre la evolución de los precios, ALA ha lanzado una recomendación clara: reservar los billetes con la máxima antelación posible.
“El mejor momento en cuanto al precio suele ser la mayor antelación posible y evitar los días de mayor demanda”, ha recalcado Gándara.
Aunque esta recomendación no es nueva, adquiere especial relevancia en el contexto actual, marcado por la volatilidad de los costes y la incertidumbre sobre su traslado al precio final de los billetes.
Un mercado condicionado por la incertidumbre
La evolución de los precios del transporte aéreo dependerá de múltiples factores. Por un lado, el aumento de costes presiona a las aerolíneas a ajustar tarifas. Por otro, la demanda puede verse afectada si el poder adquisitivo de los consumidores se reduce en un contexto de inflación.
“Lo que está claro es que hay un incremento de costes para las compañías y no se sabe qué parte se va a poder cubrir con márgenes y cuáles con incremento de precios”, ha explicado el presidente de ALA.
Este equilibrio entre costes y demanda será determinante para definir el comportamiento del mercado en los próximos meses.
Una oportunidad para los combustibles sostenibles
En medio de este escenario, ALA también ha señalado una posible vía de desarrollo para el sector: los combustibles sostenibles de aviación (SAF).
España cuenta con una ventaja potencial en este ámbito, ya que dispone de materia prima suficiente para su producción. Según Gándara, el contexto actual puede representar una oportunidad para impulsar esta alternativa.
“De todos los grandes retos vienen las grandes oportunidades”, ha apuntado, subrayando la necesidad de avanzar hacia modelos más sostenibles.








