La investigación judicial por la muerte de Flor Bollini en una fiesta privada en Ibiza, recientemente reabierta por la Justicia tras revelarse nuevas pruebas, ha reavivado el interés en la figura de quien fue conocida como la “chamana de los empresarios”. Más allá del misterio de su fallecimiento, Bollini dejó un legado singular como referente internacional en sanación psicodélica, sexualidad consciente y espiritualidad integradora.
En una entrevista concedida meses antes de morir, la fundadora de NANA Heals relató el viaje que la llevó a abandonar una carrera política en Argentina para entregarse por completo al estudio de la ayahuasca, la molécula de Dios y el tantra.
Un recorrido personal que definió como un regreso al origen: “Me di cuenta de que no había entendido nada de la vida”.
Del cuadrante de Kiyosaki a las ceremonias con ayahuasca
Flor Bollini nació en Buenos Aires en 1980 y llegó a ocupar cargos políticos en el Parlamento de la Argentina antes de cambiar radicalmente de vida. El punto de quiebre, según sus palabras, fue un libro: «El cuadrante del flujo del dinero», de Robert Kiyosaki.
Esa lectura le mostró que se encontraba «en el cuadrante equivocado» y que no alcanzaría la libertad personal desde el lugar donde estaba. “Ahí empecé mi búsqueda como emprendedora que se convirtió, al mismo tiempo, en mi búsqueda espiritual”, contaba.
Tomó entonces la decisión de dejar su trabajo fijo en Argentina y se mudó a Berlín, donde comenzó a investigar sobre ayahuasca y medicina ancestral. Años después, tras volver a Argentina y vivir una ruptura sentimental, se animó a realizar su primera ceremonia con esta planta sagrada.
La experiencia fue transformadora: “Pude conectar por primera vez con la esencia de mi alma, escuchar su voz, entender que mi ansiedad era miedo. Fue la primera vez que me abracé”, confesó.
Tras varias ceremonias, Bollini inició un proceso profundo de sanación personal guiada por las plantas. “Fue como aprender a gatear, a caminar de nuevo. Me llevó entre siete y diez ceremonias llegar a un punto de trascendencia, porque tenía una cabeza muy fuerte”, explicó.
A esa conexión sumó una práctica espiritual más formal: fue iniciada como sacerdotisa africana para servir medicina, una decisión que, según relataba, nació de una certeza interior: “No había nada más importante que hacer con mi vida que dedicarme a esto”.
“Trabajo para Dios y trabajo para las plantas. Son inteligencias superiores”, afirmaba. Esa visión integradora fue la base sobre la que fundó NANA Heals, una plataforma para acompañamiento psicodélico con fines terapéuticos, que ella definía como el primer ecosistema psicoactivo basado en IA.
La sexualidad tántrica como vía de sanación
Otro de los ejes de su trabajo fue el vínculo entre sexualidad y salud mental. Para Bollini, la represión sexual impuesta por estructuras como la Iglesia había generado traumas masivos que repercutían en la salud emocional de millones de personas. En ese marco, las sustancias psicoactivas ofrecían una vía para desbloquear memorias reprimidas y reconectar con la energía sexual vital.
Su exploración en esta área la llevó a India, donde estudió ayurveda y tantra. “Me sorprendió entender cómo podemos manipular nuestra farmacia interna a través de la sexualidad: generar serotonina, endorfinas, antidepresivos naturales… ¿Cómo esto no lo aprendemos en la escuela?”, se preguntaba.
Con el tiempo, su práctica combinada de medicina ancestral y sexualidad consciente reveló patrones comunes: “Muchos pacientes liberaban traumas sexuales reprimidos. Vi que tres de cada cinco personas con trastornos mentales tenían un trauma sexual no resuelto. Fue una deducción a partir de una década de servir medicina”.
Plantas maestras, orgasmos y expansión de conciencia
Flor Bollini aseguraba que tanto el tantra como los psicoactivos podían conducir al mismo lugar: estados de conciencia expandida. En sus ceremonias con 5-MeO-DMT, conocida como “la molécula de Dios”, presenció manifestaciones físicas intensas: “Mujeres y hombres tenían orgasmos de cuerpo entero, liberaban recuerdos bloqueados, accedían a memorias olvidadas. La medicina conectaba con la energía sexual o con el trauma que impedía fluirla”, explicó.
Más allá del sensacionalismo que rodeó su muerte, la vida de Flor Bollini fue un recorrido profundo por prácticas ancestrales, psicología integrativa, espiritualidad no dogmática y sexualidad transformadora. En sus propias palabras, fue una “trabajadora de lo sagrado”, una mujer que construyó un camino fuera del sistema tradicional de salud, apostando por una sanación holística, radical y guiada por plantas maestras.
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