La madrugada del domingo 22 de febrero comenzó como una noche de fiesta en Chapinero y terminó convirtiéndose en una pesadilla. Diana Ospina, de 45 años, abordó un taxi a la salida de una conocida discoteca de Bogotá y su rastro se perdió durante casi dos días. Su liberación, confirmada por el alcalde Carlos Fernando Galán, no solo trajo alivio a su familia, sino que volvió a encender las alarmas sobre el aumento del secuestro extorsivo conocido como “paseo millonario” en la capital colombiana.
La última imagen antes de la desaparición
Las cámaras de seguridad de la zona registraron los últimos movimientos de Diana Ospina antes de su desaparición. Cogida del brazo de una amiga, salió de Theatron, célebre discoteca situada en el corazón de la fiestera localidad de Chapinero, en el oriente de Bogotá. Ambas caminaron menos de una cuadra hasta la avenida Caracas.
Allí, su acompañante se subió a un carro particular. Ospina permaneció unos minutos en la vía, revisando su teléfono móvil, hasta que decidió tomar un taxi. Cruzó unas palabras con el conductor, abrió la puerta trasera y subió. Desde ese momento, no se supo nada más de ella hasta la noche del lunes.
La sobrina de la víctima, Stefanía Acosta, relató que antes de perder el contacto, Diana envió un mensaje en el que decía que iba a compartir las placas del vehículo. Después, mandó una nota de voz asegurando que estaba a pocos minutos de su casa. “Pero le temblaba la voz, entonces no sabemos si ella ya sabía que estaba en riesgo”, contó la familiar a la prensa. Ospina nunca llegó a su domicilio.
El momento clave frente a su edificio
Las cámaras de seguridad del edificio donde vive Diana Ospina mostraron que el taxi sí llegó hasta el lugar. Sin embargo, segundos después, otro taxi se detuvo justo detrás. De él descendieron dos hombres que corrieron hacia el primer vehículo y lo abordaron antes de que ambos carros se marcharan nuevamente con rumbo desconocido.
Esa misma madrugada se registraron movimientos en las cuentas bancarias de la víctima. Según versiones de prensa, le habrían robado cerca de 40 millones de pesos, unos 11.000 dólares.
El “paseo millonario”, un delito en aumento
El caso de Diana Ospina es uno más dentro de una modalidad delictiva que ha crecido de forma alarmante en Bogotá. El llamado “paseo millonario” consiste en retener y, en muchos casos, drogar a las víctimas a bordo de un vehículo mientras los delincuentes vacían sus cuentas bancarias y utilizan sus tarjetas de crédito.
Edward Porras, el #OjoDeLaNoche de Noticias Caracol, obtuvo dos videos de cámaras de seguridad que demostrarían que Diana Ospina, la mujer que despareció el domingo en la madrugada tras salir de un bar en Bogotá, alcanzó a llegar a la puerta de su casa, pero antes de bajarse del… pic.twitter.com/rRSNcE2cG8
— Noticias Caracol (@NoticiasCaracol) February 24, 2026
En 2025 se registraron 37 casos en la ciudad, la cifra más alta desde 2004 y un incremento del 363% frente a los ocho casos contabilizados en 2024, según datos de la Policía Nacional. De esas víctimas, 28 fueron hombres y 9 mujeres, de acuerdo con el Sistema de Información Estadístico, Delincuencial, Contravencional y Operativo (SIEDCO).
La búsqueda y el hallazgo
Con Diana Ospina aún desaparecida, el lunes el alcalde Carlos Fernando Galán escribió en X que se habían activado “todas las herramientas de búsqueda” y solicitó colaboración ciudadana a través de la Línea 123.
El secretario distrital de Seguridad, César Restrepo, explicó que la Policía trabajaba con la familia en la recolección y cruce de información técnica. Esa misma noche, Galán informó que la mujer había llegado, sobre las nueve de la noche, al CAI Mirador, en la ladera oriental de la ciudad.
“La investigación para llevar ante la justicia a los delincuentes avanza muy rápidamente”, afirmó el alcalde, quien aseguró que los responsables “pronto estarán tras las rejas”.
Dos grupos criminales y casi 40 horas retenida
Según el periodista Melquisedec Torres, que tuvo acceso al testimonio de la víctima, Diana Ospina estuvo en manos de dos grupos criminales. El primero la secuestró al salir de la discoteca y la retuvo durante unas tres horas en un recorrido por el suroccidente de Bogotá, donde fue golpeada e insultada.
Posteriormente, esos mismos hombres la trasladaron a una vivienda donde quedó en manos de un segundo grupo durante aproximadamente 38 horas. Allí, tres hombres la custodiaban sin maltrato. Una vez vaciadas sus cuentas y ante la presión mediática y policial, decidieron liberarla.
La llevaron hasta una vía que cruza las montañas que separan Bogotá del municipio de Choachí, donde la abandonaron. Según ese relato, Ospina corrió durante media hora sin zapatos, intentando pedir ayuda a los vehículos que pasaban. Finalmente, un conductor se detuvo y la trasladó hasta el CAI Mirador, desde donde pudo contactar con su familia.
En un vídeo difundido por Torres en redes sociales, se escucha a la víctima exclamar: “¡Lo que corrí!”. El periodista fue acusado en X de vulnerar su privacidad por publicar imágenes en las que ella pregunta quién es y afirma: “Qué mal que filmen”. Torres respondió que se encontraba en un lugar público y que contaba con autorización de familiares y amigos.
Un contexto de creciente inseguridad
Aunque no hay cifras oficiales de secuestros extorsivos en 2026 en el SIEDCO que permitan comparar con 2025, este sería al menos el tercer caso del año. A finales de enero, el comandante de la Policía Metropolitana, Giovanni Cristancho, anunció una estrategia contra este delito tras dos episodios, entre ellos el del profesor Neill Felipe Cubides, secuestrado a la salida de una clínica y cuyos restos fueron hallados calcinados en el sur de la ciudad.
En plena campaña electoral, el debate sobre la inseguridad en Bogotá ha vuelto al centro de la discusión pública, especialmente en una ciudad cuyo plan de desarrollo lleva por nombre Bogotá Camina Segura.
Como respuesta, la Alcaldía y la Policía Metropolitana anunciaron la creación de “zonas amarillas”, puntos de transporte seguro en áreas de alta vida nocturna coordinados entre el Gaula, Asobares, empresas de taxi y las secretarías de Gobierno y Seguridad. Estas medidas ya se han implementado en salidas de conciertos en el estadio El Campín y en zonas como Modelia, la Zona T y Galerías. Theatron, sin embargo, no está dentro de estas áreas, aunque se encuentra relativamente cerca.
El caso de Diana Ospina no solo representa el drama personal de una mujer que sobrevivió a casi dos días de cautiverio, sino que evidencia la urgencia de reforzar las estrategias de prevención y control frente a una modalidad criminal que sigue afectando la percepción de seguridad en la capital colombiana.







