El mes de marzo dejó un escenario climático poco habitual en Ibiza y Formentera, donde se registraron temperaturas más bajas de lo normal y un notable aumento de las precipitaciones, según el balance de la Aemet.
En el conjunto de Baleares, marzo fue calificado como un mes “frío” y “muy húmedo”, pero el impacto en las Pitiusas fue especialmente significativo. En Ibiza, la temperatura media se situó en 12,6ºC, con una anomalía de -0,3ºC, mientras que en Formentera alcanzó los 13,6ºC, con una desviación aún mayor de -0,4ºC respecto a la media.
El descenso térmico se hizo más evidente en la segunda mitad del mes. En Sant Joan de Labritja (Ibiza) se registró una mínima de 1,6ºC el 18 de marzo, mientras que en Formentera el termómetro bajó hasta los 5,4ºC el día 22. Estos valores contrastan con las temperaturas más suaves de principios de mes, cuando no se bajó de los 15ºC en ambas islas.
En cuanto a las lluvias en Ibiza y Formentera, los datos reflejan un comportamiento claramente por encima de lo habitual. Ibiza acumuló 33 l/m², un 8% más de lo normal, con especial incidencia en Sant Joan de Labritja, donde se alcanzaron los 45,4 l/m², un 50% por encima de la media.
Más destacado fue el caso de Formentera, donde se recogieron 31,2 l/m², lo que supone un incremento del 67% respecto a los valores habituales. Este aumento sitúa al mes dentro de un contexto especialmente húmedo para la isla.
El mes también estuvo marcado por episodios de inestabilidad meteorológica en Baleares, con tormentas —aunque dentro de los valores normales en las Pitiusas— y fenómenos como el polvo en suspensión y la lluvia de barro, vinculados a la borrasca Regina.
En términos de viento en Ibiza, marzo fue considerado “poco ventoso”, con cinco días de viento fuerte, por debajo de la media. Aun así, el archipiélago en su conjunto registró episodios intensos, con temporales que dejaron fuertes rachas y oleaje significativo.
Este comportamiento climático confirma un marzo atípico en Ibiza y Formentera, donde el frío y las lluvias han tenido un protagonismo mayor de lo habitual, en un contexto de creciente variabilidad meteorológica en el Mediterráneo.










