Un total de 72 inmigrantes ilegales en diferentes pateras han llegado durante esta semana a la isla de Formentera, incrementando la presión migratoria sobre la pitiusa menor.
Además, se ha vuelto a encender la alarma por las macropateras. Es que este jueves, a las 19:50 horas, debieron ser rescatadas 28 personas de origen subsahariano, a unas 13 millas al sur de Formentera, según la información facilitada por la Delegación del Gobierno.
Este fenómeno de embarcaciones con una gran cantidad de inmigrantes ya se había producido el año pasado. En agosto pasado, las autoridades se sorprendieron ante el arribo de dos macropateras: una con 27 inmigrantes a bordo en Formentera; yotra con 31 personas a Cabrera.
Mientras que el 1 de enero de 2025, arribó una embarcación con 31 personas a bordo a la zona del Pilar de la Mola. Estas cifras de personas arriba de una misma embarcación se ubicaban dentro de las más altas registradas en Baleares. Todo esto sin contar el pesquero llegado en septiembre de 2024 a las costas de Ibiza con 101 personas.
Pateras superpobladas
Por otra parte, el informe ‘Llegadas a las Baleares por vía marítima irregular 2025‘ elaborado por el Observatorio de las Migraciones en el Mediterráneo (Omimed) de la Universidad de las Islas Baleares (UIB), había alertado que los inmigrantes subsaharianos que llegan a Baleares viajan en pateras más llenas y, por lo tanto, se enfrentan a mayores riesgos durante el trayecto que realizan desde las costas de Argelia.
El estudio, firmado por Margalida Capellà y Tomeu Mesquida, realiza una radiografía detallada, basada en datos oficiales y análisis propios, de lo que fue el año con mayor actividad migratoria en la conocida como la ruta argelina.
Los investigadores, que cifran en 7.146 las personas arribadas en 390 embarcaciones –por debajo de las 7.321 y 401 cuantificadas por el Ministerio del Interior–, advierten que Baleares ha adquirido un peso importante como puerta de entrada de la migración irregular, acaparando el 22% de las llegadas marítimas registradas en el conjunto del país.
De la mano de ese aumento de las cifras también se han agravado los riesgos a los que se enfrentan y se ha incrementado la cantidad de perfiles potencialmente vulnerables.
Por ejemplo, el informe analiza como varían los niveles de ocupación de las pateras dependiendo del origen de sus pasajeros, que las autoridades acostumbran a catalogar en tres grandes bloques: magrebíes, subsaharianos y asiáticos.
Según la base de datos elaborada por el Omimed, el 57,7% de las embarcaciones llegadas al archipiélago a lo largo del año pasado llevaban a bordo migrantes magrebíes. En cambio, si se atiende al origen del total de los migrantes, los subsaharianos predominan con un 49,3%.
De modo que, concluyen los autores, hay más embarcaciones de magrebíes pero las de subsaharianos viajan con más personas a bordo. Si la media general es de 18,3 personas por patera, en el caso de los magrebíes la cifra cae a 15 y en el de los subsaharianos sube hasta los 23,2.
Esta teoría se ve reforzada si se analizan las pateras mixtas, ya que cuando aparece el componente subsahariano tienden a tener un mayor nivel de ocupación. Por ejemplo, las embarcaciones con una mezcla de migrantes asiáticos y subsaharianos elevan la media hasta las 25,3 personas.













