La Asociación Náutica de Ibiza y Formentera ha cargado contra el endurecimiento del acceso al mar que supondrá el fin del alquiler de embarcaciones sin título, una medida que entrará en vigor el 1 de octubre y que, a juicio del sector, golpeará de lleno a varias empresas de las Pitiusas. El presidente de la asociación, integrada en Pimeef, Ramón van der Hooft, rechaza esa decisión estatal y sostiene que su impacto será especialmente visible en enclaves como Sant Antoni y La Savina, donde operan negocios centrados en esa modalidad.
La patronal considera que la medida llega sin que exista un contexto de siniestralidad grave que la justifique. Van der Hooft asegura que no tiene constancia de accidentes con lesiones graves o daños de especial relevancia que expliquen la desaparición de este modelo de alquiler en las islas. Por eso, lejos de asumir el cambio como una corrección necesaria del mercado, el sector lo interpreta como un endurecimiento que castiga a empresas que llevaban años trabajando bajo ese formato.
Van der Hooft asegura que muchas de esas compañías se quedarán con “una flota obsoleta” y tendrán grandes dificultades para recolocar esas embarcaciones en el mercado nacional. El golpe, será directo sobre negocios ya implantados en Ibiza y Formentera. “Empatizamos con las empresas afectadas”, remarca el dirigente náutico. “Muchas invirtieron grandes cantidades” para desarrollar una actividad que ahora queda desactivada por el nuevo marco normativo.
Desde su punto de vista, el cambio no ordena mejor la náutica recreativa en las Pitiusas, sino que saca del mercado a operadores legales sin acreditar antes un problema de seguridad que obligara a actuar de forma tan drástica. “No nos consta de algún tipo de accidente con lesiones graves o tanto a nivel de daños a personas como a daños materiales, entonces puedo entender perfectamente que esos empresarios lo ven como una injusticia hacia su empresa, su persona”, ha remarcado.
La medida aprobada por Madrid supone, en la práctica, el fin del alquiler de determinadas embarcaciones sin título náutico a partir del 1 de octubre de 2026. La reforma limita la exención de titulación al uso estrictamente privado de embarcaciones a motor de hasta 5 metros de eslora y 15 CV, así como a veleros de hasta 6 metros y determinados artefactos flotantes, con lo que el arrendamiento sin licencia queda fuera de esa excepción. El Ministerio enmarca el cambio en un refuerzo de la seguridad marítima y de la ordenación del uso recreativo del mar. Según estima la Asociación Náutica de Ibiza y Formentera, hay alrededor de una decena de empresas en las pitiusas que se verían afectadas.
Giro sobre el “Airbnb náutico”
En paralelo, el sector sí recibe con mejores ojos el cambio de postura del Gobierno central sobre el llamado “Airbnb náutico”, es decir, la posibilidad de limitar el cambio de uso de embarcaciones privadas a comerciales en territorios con saturación litoral como Baleares. En ese punto, Van der Hooft considera positivo que finalmente sean las comunidades autónomas las que puedan tener la última palabra cuando detecten presión excesiva sobre su costa.
El presidente de la patronal náutica sostiene que esa apertura de Madrid corrige parcialmente una idea que nunca compartieron. Según explica, la matrícula comercial temporal para embarcaciones privadas (que se permite por tres meses) estaba mal planteada desde el principio.
Según Van der Hooft , la mala redacción por parte de la Marina Mercante fue lo que hizo que no hubiese una avalancha de solicitudes para usar temporalmente una matrícula comercial en Ibiza y Formentera. “Tenías la posibilidad de cambiar la matrícula por un período máximo de tres meses, pero tenías que cumplir con casi todos los requisitos deun barco de lista sexta. Y en ese tiempo no tenías la posibilidad de usarlo para fines privados. Ya veíamos venir que no cambiaría mucho las ideas de la gente. Era mejor cambiar definitivamente el barco de lista séptima a lista sexta”, explica.
Pero que, aun así, el permiso para que embarcaciones de lista séptima (privadas) operaran temporalmente como de lista sexta (comerciales), solo añadía saturación a un contexto ya muy tensionado como el de las pitiusas: “Nunca íbamos a estar a favor de esta idea inicial”.
El intrusismo, el gran problema de la náutica en Ibiza y Formentera
Más allá de ese debate, la patronal insiste en que el gran problema estructural sigue siendo el intrusismo en Ibiza y Formentera. En este contexto, señala la importancia del decreto del chárter náutico aprobado por el Govern balear, que obliga a canalizar la actividad comercial a través de puntos autorizados y refuerza las exigencias para embarque y desembarque de pasajeros.
Van der Hooft recuerda que la nueva regulación, que estará plenamente en vigor esta temporada, impide iniciar o finalizar una actividad comercial fuera de los lugares autorizados, es decir, fuera de un puerto deportivo o de un punto habilitado para ello. Sobre el papel, cree que esa herramienta puede ser útil para combatir una de las prácticas que más daño hacen al sector legal: barcos que operan al margen de los puertos y se ahorran costes que sí soportan las empresas regularizadas, como amarres y otros gastos fijos.
El problema, advierte, será la vigilancia. El representante empresarial augura “un verano lleno de malas praxis” si no hay controles suficientes para hacer cumplir la norma. En su opinión, el decreto puede servir para luchar contra el intrusismo, pero solo si la Administración despliega inspección real sobre el terreno y actúa en los puntos donde el fenómeno se repite cada temporada.
La patronal señala además varios enclaves especialmente sensibles en las Pitiusas, donde teme que continúen los embarques y desembarques fuera de control: Talamanca, ses Salines, Cala Jondal y Porroig. Ahí, sostienen, se verá si la nueva normativa se convierte en una herramienta útil para ordenar la actividad o si queda reducida a un marco formal sin capacidad real de corregir los abusos.












