TRANSPORTE

Una usuaria cuestiona las nuevas frecuencias del autobús de Ibiza y dice que le impiden ir al trabajo en transporte público

El caso de Olivia, que ahora necesita dos autobuses y demora hasta ocho veces más para volver de Santa Gertrudis a Santa Eulària, resume las quejas de usuarios por transbordos forzados y peores horarios en la nueva red. Alsa promete ajustes y el Consell pide paciencia.

Olivia, una joven de Santa Eulària que trabaja cada día en Santa Gertrudis, se ha convertido en uno de los muchos rostros del malestar que ha dejado la nueva red de autobuses en Ibiza. Para ella, el cambio ha supuesto un claro paso atrás: donde antes resolvía el trayecto en un solo bus y en apenas diez minutos, ahora necesita dos autobuses y puede tardar hasta una hora y 20 minutos en volver del trabajo a casa, en caso de no llegar a tiempo al trasbordo.

A la ida, directamente, ya ni lo intenta. Los nuevos horarios no le permiten llegar a tiempo a su puesto, así que ha dejado de contemplar el autobús por la mañana como una opción real. “Ya no intento ir a las mañanas por las paradas. Si tengo algún problema con un bus no puedo coger el segundo. Y solo puedo llegar a las 7 de la mañana o a la 1 de la tarde. ¿Cómo se supone que esto es una mejora?”, se pregunta. “Antes de esta actualización, la línea L19 —ahora T5— tenía horarios mucho mejores, más flexibles y prácticos”.

Para Olivia, no se trata de un fallo puntual ni de una incomodidad menor, sino de un empeoramiento claro de un servicio que antes, sin ser perfecto, al menos cumplía una función básica. “El transporte en autobús en Ibiza nunca ha sido perfecto, pero siempre ha sido lo suficientemente funcional para los desplazamientos básicos. De hecho, en el último año probablemente ha estado mejor que nunca. Y ahora es un caos”.

Su crítica apunta directamente al resultado práctico del rediseño. “Hay más autobuses y más rutas, pero muchos de ellos ahora no paran en muchas de las paradas a lo largo del recorrido”, lamenta.

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La consecuencia, dice, ya se está dejando notar entre quienes dependen del transporte público para trabajar. “Esto nos afecta a mí y a muchas personas que dependíamos del autobús de las 9-10 de la mañana para llegar al trabajo. Ahora nos vemos obligados a dejar el trabajo, reducir nuestras horas laborales o coger taxis, algo que no es asequible para muchas personas que utilizamos el transporte público”. Según dice, este problema ocurre porque la línea no para en Santa Gertrudis en varios de sus recorridos, y eso es una preocupación tanto de trabajadores como de empresarios de la zona.

Para ir al trabajo, por ahora, Olivia ha conseguido personas que la ayudan a llegar en coches particulares. «Pero es una solución a corto plazo», admite.

Olivia cree que el nuevo esquema de horarios no encaja con la realidad laboral de buena parte de la población residente y llega a una conclusión muy dura: “Se han priorizado los desplazamientos de turistas por encima de las necesidades de la población local”.

Para regresar a casa, su ruta se ha convertido ahora en un pequeño laberinto: primero debe coger un autobús de Santa Gertrudis a Ibiza, y luego enlazar con otro hasta Santa Eulària. Si pierde la conexión, el trayecto total puede irse a esa hora y 20 minutos que resume su frustración. Antes, ese mismo recorrido lo resolvía en diez minutos y sin transbordos.

El Consell ha defendido que la nueva red introduce por primera vez una lógica de transbordos y combinación entre líneas. Desde la institución insular han advertido que podría haber fallas en los primeros días y han pedido paciencia a medida que se ajustan los desperfectos. pero casos como el de Olivia muestran que esa ventaja teórica puede traducirse, en la práctica, en más tiempo, más incertidumbre y menos utilidad para quienes necesitan llegar cada día al trabajo. Tanto el Consell como la concesionaria, Alsa, han dicho que registran las quejas de los usuarios y trabajan en mejoras en el servicio.

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Lo que pedimos son más horarios, que los buses sean más sencillos de coger”, reclama Olivia. “Si estos autobuses son eléctricos y promueven la sostenibilidad, entonces deberían ser más accesibles y más frecuentes para reducir el número de coches y conductores individuales en las carreteras”, concluye.

Más quejas

El caso de Olivia no es aislado. En los primeros diez días desde el arranque de la nueva contrata se han sucedido las quejas por demoras, falta de información, errores de ruta, pérdida de conexiones, horarios poco útiles para trabajadores y conductores desorientados. Algunos usuarios han descrito el nuevo sistema como “un caos total”, mientras otros han denunciado autobuses fuera de recorrido, cambios mal explicados y dificultades para llegar al trabajo, al hospital o a servicios básicos.

A ese goteo de protestas se sumó la denuncia de los vecinos de Es Cubells y Cala d’Hort, que aseguraron haberse quedado con menos servicio tras la desaparición de la antigua 42B y los cambios en la actual línea 13. En su escrito, resumieron el golpe con una frase muy gráfica: “Nos han dejado encerrados”.

En la misma línea, una lectora de La Voz de Ibiza relató el caso de su hijo, vecino de Santa Eulària y trabajador en Ibiza, que se quedó “colgado” en el Cetis esperando el último autobús. Según su testimonio, tras quince minutos de espera llegó finalmente un vehículo, pero el conductor les dijo que se iba al garaje. En la parada había más de quince personas, la mayoría trabajadores. La única salida fue compartir un taxi para volver a casa. «Como en el tercer mundo», se quejó la madre, cuyo malestar resume bien la inquietud de muchos usuarios: fallas en las frecuencias y horarios en los tramos más sensibles del día.

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Alsa trabaja en mejoras

Poco más de una semana después de la entrada en funcionamiento de la nueva red, Alsa ha pedido disculpas por el arranque y ha defendido que trabaja ya en correcciones concretas. La concesionaria ha admitido la confusión provocada por el cambio simultáneo de líneas, horarios y frecuencias y ha asegurado que está introduciendo ajustes en colaboración con el Consell. Entre ellos, ha confirmado refuerzos en la línea T1 entre Sant Antoni e Ibiza, más capacidad en el corredor entre Santa Eulària e Ibiza y mejoras pendientes en la app Mobi4U, en las pantallas del Cetis y en la cartelería de las paradas.

La empresa también ha reconocido que la adaptación de los conductores a los nuevos vehículos, sistemas y rutas no ha sido sencilla, sobre todo tras la subrogación de personal procedente de otras concesionarias. En ese sentido, ALSA sostiene que está reforzando la formación y que los ciudadanos irán notando “mejoras muy significativas” a medida que avance la implantación total del sistema.

En el caso puntual señalado por Olivia, Alsa remarca que la línea T5 que brinda el servicio ahora, a diferencia de antes, también opera los fines de semana. Y que desde mayo, la línea P8 también permitirá unir Santa Eulària con Santa Gertrudis.

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