ENTREVISTA AL OBISPO DE IBIZA

“Estamos haciendo algo muy mal”: el obispo de Ibiza señala la vivienda como el principal problema de la isla

En una entrevista con La Voz de Ibiza, Vicent Ribas Prats advierte que la vivienda es el principal problema de Ibiza y reflexiona sobre la pérdida de valores y la situación de los jóvenes.

Vicent Ribas, obispo de Ibiza y Formentera. Archivo

El obispo de Ibiza, Vicent Ribas Prats, considera que la crisis de la vivienda es hoy “el mayor problema” que afrontan las islas y advierte de que esta situación está detrás de fenómenos como la exclusión social o el aumento de asentamientos precarios. Tras una intensa Semana Santa, marcada por la cancelación de la tradicional procesión por las calles de Dalt Vila, el prelado reflexiona también sobre el momento que atraviesan las tradiciones religiosas, que, aunque en algunos casos resurgen, conviven con el progresivo alejamiento de los jóvenes.

En una entrevista con La Voz de Ibiza, Ribas Prats analiza los principales retos sociales y morales de la isla y lanza una advertencia: “Estamos haciendo algo muy mal” ante una realidad que, según subraya, “expulsa a jóvenes y también a jubilados” por la falta de vivienda digna. Al mismo tiempo, sostiene que la mayor urgencia no es económica, sino ética: “La más urgente no es la vinculada a ninguna cuestión económica, es la vinculada a los valores”.

Semana Santa y tradiciones en Ibiza


– La cancelación de la procesión que debía transcurrir por Dalt Vila, una de las más emblemáticas de Ibiza, ha generado polémica y preocupación entre los fieles. ¿Cómo analiza lo ocurrido y qué reflexión hace sobre el momento que atraviesan las tradiciones religiosas en la isla?

– Nos entristeció que el Lunes Santo tuviera que cancelarse la procesión de la cofradía del Santísimo Cristo del Cementerio a causa de las obras en Dalt Vila. Es una decepción enorme para todos, especialmente para los cofrades, que han estado preparando durante tanto tiempo las procesiones. En cuanto a las tradiciones religiosas es verdad que, en Ibiza, como en otros lugares, muchas se están perdiendo porque la mayoría de los jóvenes se desentienden. Pero también es verdad que, en algunos casos, como en la Semana Santa, hemos visto en los últimos años un resurgimiento de la tradición, traducida en una mayor participación, y también constatamos el fervor con que los fieles participan en las procesiones y en las demás celebraciones propias de la Semana Santa.

– En un contexto de cambios sociales, ¿qué significado cree que mantiene hoy la Semana Santa para la sociedad ibicenca?

-Para los creyentes, la Semana Santa es la conmemoración de un momento fundamental de nuestra fe: la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Pero sobre todo celebramos nuestra esperanza en la resurrección, porque creemos que la muerte no es el final. Y recibimos también en Semana Santa la invitación de Dios a vivir una transformación personal profunda. Para los que no son creyentes y, en general, para una sociedad tan diversa como la actual, la Semana Santa creo que va más allá de un simple paréntesis de ocio, y es también un elemento de identidad cultural, un espacio de encuentro y comunidad, una forma de entender la espiritualidad, un conjunto de tradiciones transmitidas de padres a hijos y un rico patrimonio cultural y artístico… Hay muchas formas de dar significado a la celebración de la Semana Santa.

El obispo de Ibiza, Mons. Vicent Ribas Prats, ha tenido la oportunidad de saludar al Papa León XIV

Encuentro con el Papa y mirada sobre la Iglesia

-Recientemente ha mantenido un encuentro con el Papa León. ¿Qué temas principales pudo trasladarle sobre la realidad de Ibiza y qué mensaje o líneas de actuación recibió para la diócesis?

-En enero tuve ocasión de saludar personalmente al Santo Padre tras una audiencia general y en ese breve encuentro únicamente le trasladé la cercanía de los sacerdotes, religiosos, diáconos, seminaristas y fieles de la diócesis, y le manifesté que todos aguardamos con mucha ilusión su próxima visita a España. Y en marzo asistí, por mi condición de responsable de la pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal Española a una recepción que el Papa León ofreció a los participantes en un congreso sobre el acceso a la salud que organizaban las conferencias episcopales de Europa y la Organización Mundial de la Salud. Y también fue un saludo breve. En ningún caso se trataba de encuentros con el Papa para tratar el estado de la diócesis, que es algo que los obispos tenemos que hacer cada cinco años para informar al Santo Padre sobre la situación en nuestras respectivas diócesis, en lo que se llama la visita “ad limina apostolorum Petri et Pauli”.

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-A nivel personal y pastoral, ¿qué le aportó ese encuentro y qué lectura hace del momento actual de la Iglesia a partir de esa conversación?

A nivel personal, me permitió comprobar directamente que el Papa es una persona humilde, sencilla, afectuosa, cercana y sonriente.

Crisis de vivienda y realidad social

-Ibiza afronta problemas como la crisis de vivienda, el aumento del coste de vida y la presión turística. ¿Qué papel debe jugar la Iglesia ante estas realidades y qué acciones concretas está impulsando?

-La Iglesia no puede ser ajena a ninguno de los problemas que afectan a su comunidad, aunque su capacidad para intervenir en ellos sea muy limitada. En todo caso, nuestra prioridad y nuestro principal compromiso ha de ser siempre con los más necesitados, con los que más sufren.

-En los últimos años ha crecido la presencia de asentamientos precarios y de personas que viven en chabolas o en condiciones muy vulnerables en distintos puntos de la isla. ¿Cómo valora esta situación y qué respuesta considera necesaria desde la Iglesia y el conjunto de la sociedad?

-Es una realidad dramática que está a la vista de todos y que demuestra que algo estamos haciendo muy mal. La falta de vivienda digna a precios asequibles es actualmente el mayor problema que padecen nuestras islas y, como ha puesto de relieve el reciente informe Foessa, es la principal causa de exclusión social en Ibiza. La falta de vivienda es la causa de los asentamientos de chabolas, pero también expulsa de la isla a muchas personas que no pueden encontrar aquí un horizonte de vida, expulsa a jóvenes y también a jubilados, que se ven obligados a irse y alejarse de su entorno social y de sus raíces. La respuesta a este problema nos tiene que involucrar a todos, y a la Iglesia.

La falta de vivienda digna conlleva que algunos derechos de la persona estén en grave riesgo y con la especulación desmedida en alquileres y venta de viviendas, lejos de lo que se pueda pensar, se empobrece más cada día a la sociedad en su conjunto. Cuando vemos la realidad de los poblados de chabolas o los pisos-patera y tanta gente abocada a la pobreza porque tiene que afrontar alquileres desorbitados, los católicos tenemos que sentirnos directamente interpelados y conminados a no ser codiciosos y, si tenemos la posibilidad de ofrecer una vivienda en alquiler, hacerlo a precios razonables. Y las instituciones tienen que facilitar la edificación o la rehabilitación para hacer vivienda social, agilizar la burocracia y evitar que haya especulación en todos los elementos que intervienen en la promoción y construcción de viviendas, para lograr que los precios sean verdaderamente asequibles y no las barbaridades que se piden ahora.

Ribas
El Obispo de Ibiza y Formentera, Vicent Ribas.

Desde su experiencia, ¿cómo describiría la situación social actual de la isla y cuáles considera que son hoy las principales urgencias?

-Simplemente leyendo los periódicos, escuchando a las personas y viendo la realidad que nos rodea vemos la situación social. Son muchas las urgencias que tiene la sociedad de Ibiza y Formentera. Pero a mi modo de ver, la más urgente no es la vinculada a ninguna cuestión económica. Es la vinculada a los valores que han dado sentido a nuestra identidad a lo largo de los siglos. Debemos ser, en el tiempo presente, lo que fuimos, con nuestra manera de entender lo esencial, aquello que no depende de la opulencia ni del bienestar económico. Pensar que nosotros somos más felices que nuestros antepasados es caer en la trampa materialista. Nuestros abuelos, nuestros padres no eran más felices por lo que tenían, sino por cómo vivían, en medio de su sencillez y de su fe en Dios.

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-Ibiza tiene una identidad muy marcada por el turismo, el ocio nocturno y los excesos. En este contexto tan particular, ¿cómo se ha adaptado la Iglesia para conectar con la sociedad y seguir siendo relevante para los fieles?

-Yo no hablaría de identidad, esto es algo mucho más profundo que implica otros muchos factores. Yo utilizaría otro termino. La fama que se le ha creado a Ibiza y que nosotros no hemos sabido combatir. Una fama que intereses económicos quieren seguir explotando. Y esto es algo que ya estamos pagando, pues para muchas familias ya ha tenido un coste altísimo. Pero incluso en medio del descontrol, también podemos encontrar a Dios. Y junto a ese turismo exclusivamente de ocio nocturno y excesos también nos visitan personas que viven su fe y participan de nuestras fiestas y costumbres. Tengo un amigo que dice que en Ibiza cada uno encuentra lo que va a buscar y quien busca a Dios y a la Iglesia de Ibiza y Formentera también la encuentra. Porque aquí no estamos hablando de lugares de moda ni se sitios “descubiertos” por los “influencers”, estamos hablando del Evangelio, esa palabra eterna que se ha encarnado en nuestros pueblos y parroquias.

Jóvenes y nuevos desafíos sociales


-En los últimos años se observa una realidad compleja entre algunos jóvenes en Ibiza, marcada por el aumento del consumo de drogas, la exposición temprana a la pornografía y el impacto de las redes sociales. ¿Cómo analiza esta situación y qué papel cree que puede desempeñar la Iglesia ante estos desafíos?

-Estos son desafíos que conciernen a toda la sociedad y que nos preocupan a la inmensa mayoría de las instituciones y entidades. Esto exige una mayor implicación de todos, empezando por los padres, la familia, los amigos, la escuela, la Iglesia y el conjunto de la sociedad. Sin embargo, nos enfrentamos a un enemigo poderoso por los peligros que, sin control parental, ofrece de manera fácil. Luchar contra internet y las redes sociales es un reto de proporciones inimaginables. Esta lucha no se gana con prohibiciones y limitaciones por parte del gobierno. No este ni su cometido ni su misión. Es responsabilidad de los padres. Ellos son los educadores de sus hijos. Aquellos que deben proporcionales los valores para saber hacer uso de las rede sociales. La misión de la Iglesia es ayudar a los padres que lo deseen en esta compleja tarea y hacerlo de forma específica. En la diócesis estamos estudiando el modo de ofrecer ayuda y herramientas a los padres para afrontar este reto.

-Casos recientes, como la detención de varios menores por agredir a una chica y difundir las imágenes, han generado una fuerte preocupación social. ¿Qué reflexión le merece este tipo de episodios y qué lectura hace sobre los valores y referentes de los jóvenes hoy?

Hay que lamentar y condenar todo tipo de agresión y la difusión de imágenes privadas. Hoy todos tenemos que hacer una gran reflexión y volver a llamar a las cosas y los hechos por su nombre. Me va a permitir que le ponga un ejemplo. Hace años cuando un chico o una chica robaba, los padres decían: mi hijo es un ladrón, no deja de ser mi hijo, pero es un ladrón. Debe pagar por lo que ha hecho y yo, como padre o madre, debo ayudarle. Hoy se comienza por negar la realidad. Mi hijo no es un ladrón y si lo ha hecho sus motivos tendría. Grave error negar la realidad, pues al hacerlo estamos negando toda responsabilidad y cerrando la puerta al arrepentimiento. Sin capacidad para asumir las consecuencias de los propios actos y sin capacidad para arrepentirse por el mal cometido no se puede construir ningún valor.

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Casos sensibles y abusos en la Iglesia

-El caso del exsacerdote Juan Manuel de Souza Iglesias, condenado por abusos sexuales a menores en Ibiza, ha tenido un fuerte impacto en la diócesis y sigue teniendo recorrido con víctimas que buscan reconocimiento y reparación. ¿Qué reflexión hace sobre este caso y qué responsabilidades considera que debe asumir la Iglesia en situaciones como esta?

La Iglesia, ya con el impulso y la determinación de los papas anteriores, Benedicto y Francisco, ha establecido protocolos de actuación interna muy claros al respecto. Y nuestra obligación es cumplirlos estrictamente y acompañar a las posibles víctimas en todo momento. Y en el caso de las víctimas de Juan Manuel de Souza, siempre hemos estado a su lado, ayudándoles a que no tuvieran miedo y denunciasen los hechos cometidos. Quien cometió estos abusos es quien debe reconocer la gravedad de sus acciones y quien asuma su reparación. Sólo en el caso de fallecimiento del abusador, la Iglesia debe asumir esa reparación.

-¿Qué medidas concretas se han implementado en la diócesis de Ibiza para prevenir abusos, mejorar los protocolos de actuación y garantizar la protección de menores?

No hay ninguna medida que podamos considerar específica de Ibiza, más allá del cumplimiento estricto de los protocolos que nos obligan a ser contundentes en la erradicación de estas conductas, apartando a los agresores y protegiendo a las víctimas. Yo animo a denunciar cualquier conducta impropia de alguien que actúa en nombre y dentro de una institución de la Iglesia en cualquier campo, ya sea sacerdote, religioso, religiosa o laico. La Oficina para la Protección del Menor y Personas especialmente vulnerables está abierta para toda persona que quiera conocer su funcionamiento y su campo de acción. Las personas que la integran están al servicio de la Iglesia y de la sociedad.

La Ibiza del futuro

-¿Qué Ibiza le gustaría ver dentro de diez años?

-La palabra “utopía” ya responde a la pregunta que me formula. Pero, ya puesto, le respondo: Una Ibiza más fraterna, en la que la falta de vivienda digna hubiera dejado de ser un problema, que siguiera siendo acogedora y que no expulsara a sus hijos por falta de recursos para vivir en ella. Una Ibiza de valores. Una Ibiza que no olvide ni su historia, ni sus raíces, ni su identidad. Una Ibiza más justa, más humana, más de todos, más de Dios.

-¿Qué mensaje le gustaría trasladar a quienes se han alejado de la Iglesia?

-Que la Iglesia es la casa de todos. Si se han alejado de la Iglesia, pero mantienen la fe, seguimos compartiendo lo fundamental y podemos ofrecerle las respuestas que busca. Si se alejaron de la Iglesia porque perdieron la fe, les pedo decir que la Iglesia sigue siendo una comunidad de valores, de servicio, de ayuda a los demás y de introspección personal que puede ofrecerle una vía de realización personal y espiritual que quizá le ayude a recuperar esa fe que alguna vez había tenido.

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