La huelga médica en Baleares entra en su tercera semana y lo hace en un contexto de creciente tensión entre los profesionales sanitarios y la Administración. Las movilizaciones, convocadas para los días 27, 28, 29 y 30 de abril, mantienen activo un dispositivo de servicios mínimos diseñado para garantizar la asistencia sanitaria básica, mientras el conflicto por la reforma del Estatuto Marco sigue sin resolverse.
El paro, que comenzó a las 00.00 horas del lunes, se prolongará hasta las 23.59 horas del jueves, aunque en centros con turnos rotativos podría extenderse hasta la finalización del último turno. En paralelo, las protestas han arrancado con concentraciones en distintos hospitales del archipiélago, evidenciando un alto grado de seguimiento entre los profesionales.
Servicios mínimos en hospitales y atención primaria
El dispositivo establecido por el IbSalut fija que los servicios mínimos en atención hospitalaria serán equivalentes a los de un día festivo, con refuerzos en determinadas áreas. En especialidades con pacientes ingresados, así como en servicios centrales que atienden a hospitalizados, se añade un especialista más en turno de mañana respecto a un festivo habitual. La excepción es anestesia, donde se incrementa en dos especialistas.
En los servicios que no realizan guardias en festivos, se garantiza la presencia de al menos un facultativo en turno de mañana. En cuanto a los servicios centrales, se establece un mínimo del 30% del personal habitual, salvo radiofísica, que contará con un 50%, y hematología y hemoterapia, donde también se fija ese mismo porcentaje.
Los servicios considerados críticos o urgentes mantendrán el 100% de su actividad. Entre ellos se incluyen oncología, hematología médica y radioterápica, cirugía oncológica, urgencias, diálisis, hospital de día y farmacia hospitalaria. Esta cobertura total busca asegurar tanto la atención vital como la continuidad de tratamientos en curso.
Además, se garantiza la rotación adecuada de pacientes hospitalizados y se mantienen los servicios de guardia localizada en los mismos términos que en la actividad ordinaria. Estos profesionales estarán disponibles para atender situaciones de urgencia extraordinaria que no puedan ser asumidas por el personal presente.
En atención primaria, el dispositivo establece que, en turno de mañana (de 8.00 a 15.00 horas), habrá un médico y un pediatra por centro de salud, ampliándose a dos médicos en aquellos con más de 20.500 tarjetas sanitarias. En turno de tarde (de 15.00 a 20.00), se mantiene la presencia de un médico y, si corresponde, un pediatra.
Los puntos de atención continuada (PAC), entre las 15.00 y las 23.59 horas, contarán con todos los profesionales habituales. Por su parte, los servicios de urgencias y emergencias, como el SUAP y el 061, tendrán una cobertura del 100%, dada la naturaleza crítica de su actividad.
El personal MIR, debido a las características específicas de su relación laboral, no contará con servicios mínimos durante la huelga.
Una protesta que arranca “con fuerza”
Las movilizaciones han comenzado con concentraciones en hospitales como Son Espases, Son Llàtzer, Manacor, Inca y Mateu Orfila. Según fuentes del sindicato médico Simebal, esta tercera semana de huelga ha arrancado “con fuerza”, con un seguimiento especialmente elevado en áreas clave como anestesia.
Este nivel de participación apunta a una posible suspensión de intervenciones quirúrgicas programadas, manteniéndose únicamente aquellas que entren dentro de los servicios mínimos, es decir, las consideradas urgentes.
Desde el sindicato se ha señalado que el conflicto se encuentra en un punto determinante, calificándolo como “un momento clave para el futuro de la profesión médica y para el futuro del sistema de salud nacional de calidad”. En este sentido, se ha apelado al “apoyo e implicación” tanto de los profesionales como de la ciudadanía.
El trasfondo del conflicto sanitario
La huelga responde al rechazo de los profesionales sanitarios a la reforma del Estatuto Marco propuesta por el Ministerio de Sanidad, cuyas negociaciones continúan bloqueadas. Este escenario ha generado un clima de desgaste entre los médicos, que, pese al “cansancio” acumulado, mantienen un alto nivel de movilización.
El conflicto no solo se refleja en la actividad asistencial, sino también en el ámbito social, con protestas visibles en los principales centros hospitalarios y una creciente atención pública sobre el desarrollo de las negociaciones.

La tercera semana de huelga culminará con nuevas manifestaciones previstas a nivel nacional, lo que añade presión a un proceso negociador que, por el momento, no ha logrado avances significativos.
Impacto en la actividad sanitaria
El efecto más inmediato del paro se percibe en la reorganización de la actividad sanitaria, especialmente en lo que respecta a las intervenciones programadas y consultas no urgentes. La priorización de los servicios esenciales ha permitido mantener la atención crítica, pero ha generado ajustes en otras áreas.
La combinación de servicios mínimos reforzados y alta participación en la huelga está configurando un escenario de equilibrio delicado entre el derecho a la protesta y la necesidad de garantizar la asistencia sanitaria.
Mientras tanto, el seguimiento de la huelga y la evolución de las negociaciones marcarán el rumbo de un conflicto que ya se prolonga durante varias semanas y que mantiene en vilo tanto al sistema sanitario como a los profesionales que lo sostienen.









