El traslado de la fracción rechazo de los residuos de Ibiza a Mallorca para su incineración en Son Reus tiene ya naviera. Será Baleària la compañía encargada de poner el barco que cubrirá la ruta marítima de la prueba piloto, según ha confirmado el Consell de Ibiza a La Voz de Ibiza. La institución, no obstante, no ha concretado las fechas del primer envío. Este medio ha podido saber que el inicio del plan piloto es inminente.
Consultada por La Voz de Ibiza, Baleària no ha respondido por el momento a las preguntas sobre cómo será la operativa, con qué embarcación cubrirá el trayecto ni qué volúmenes se manejarán en cada viaje. Es previsible, no obstante, que el traslado arranque con poco volumen y crezca de forma gradual, en una primera fase concebida más para testar la logística que para vaciar el vertedero a pleno rendimiento.
A falta de la firma del convenio
El último trámite pendiente para el arranque es la firma del convenio entre el Consell Insular de Ibiza y el Consell Insular de Mallorca, la administración bajo cuya competencia se encuentra la planta receptora. Esa rúbrica, que se prevé telemática, es el único paso que separa a la operación de su puesta en marcha efectiva, según ha trascendido. Desde el Consell de Ibiza, sin embargo, advierten que aún no hay fecha confirmada para este paso.
El traslado lo ejecutará la UTE GIREF, concesionaria del Área Ambiental de Ca na Putxa, a la que el Consell adjudicó el servicio el pasado 22 de mayo mediante un procedimiento negociado sin publicidad, al entender que, por imposición legal, la prueba piloto solo podía encomendarse a la empresa que ya gestiona los residuos de la isla. El contrato, que recibió una única oferta, asciende a 2.727.018,17 euros (sin IVA) y cubre toda la cadena: la adecuación del residuo, el transporte terrestre y marítimo y el tratamiento finalista en destino.
Cómo será el traslado
Tal y como adelantó este diario al detallar el plan piloto, la logística encadena tres tramos: el transporte de la basura desde Ca na Putxa hasta el puerto de Ibiza en camiones, la travesía marítima hasta el Puerto de Palma, en Mallorca y, ya en la isla, el trayecto desde el puerto hasta la planta de valorización energética de Tirme. El residuo viaja embalado para evitar olores y lixiviados, una de las cuestiones que la prueba busca precisamente verificar sobre el terreno.
En cuanto al volumen total que tendría que manejar el sistema una vez en pleno funcionamiento, un estudio de la consultora Valtecsa, disponible en el Portal de Transparencia del Consell y publicado por La Voz de Ibiza, estima que Ibiza debería enviar a Mallorca unas 89.000 toneladas anuales de residuos, de las que 85.609 toneladas corresponden a la fracción rechazo. Ese volumen se traduciría en una media de 16 camiones al día. Son cifras del servicio a pleno rendimiento, muy por encima de lo que se prevé mover en esta fase inicial.
Un recorrido de más de un año
El traslado se anunció formalmente en mayo de 2025, en la Conferencia de Presidentes celebrada en Sa Caleta, donde el Govern se comprometió a subvencionar la operación a cambio de un plan de reducción de residuos de los municipios ibicencos. Desde entonces, el calendario se fue dilatando: primero se apuntó a inicios de 2026, después a antes del verano.
El desbloqueo llegó en diciembre de 2025 con el Decreto ley 8/2025, que habilitó jurídicamente el traslado, y se consolidó este junio con la Ley 4/2026, de 11 de junio, publicada en el BOIB. Como explicó este diario al detallar las claves de la norma, el texto fija quién decide, cómo se financia —con un techo de 50 millones de euros del Govern al Consell de Mallorca en diez años— y hasta cuándo estará vigente esta solución excepcional, pero deja para una segunda fase la concreción de volúmenes y calendario. Con la norma vigente y el contrato formalizado, la operación depende ya de un único gesto administrativo. Mientras, el vertedero de Ca na Putxa, al límite de su vida útil —prevista hasta finales de 2027—, espera la salida del primer cargamento rumbo a Mallorca.









