Año tras año, la audiencia de concursos gastronómicos asistea a perfiles que parten desde el anonimato absoluto y sin experiencia previa y logran coronarse en los altares de la televisión culinaria gracias a su evolución capítulo a capítulo.
El broche de oro de la decimocuarta edición de MasterChef es el vivo reflejo de este fenómeno, y se consagró a una figura que ha sabido canalizar sus vivencias personales directamente en el plato.
Camilla Angelucci, la ganadora que creció junto a la gastronomía de Ibiza
Sin embargo, el verdadero punto de inflexión en su trayectoria vital llegó cuando apenas tenía 18 años; en ese momento decidió hacer las maletas y mudarse a Ibiza, una isla que terminaría transformando su destino por completo.
Allí no solo se estableció a nivel personal tras formar una familia junto a su marido Aarón y sus hijos, Thiago y Zoe, sino que también fue el escenario donde empezó a fraguarse su relación indirecta con el mundo de la gastronomía y los restaurantes.
A pesar de haber trabajado como camarera en varios establecimientos italianos de la isla balear, su labor siempre se desarrolló de cara al público, nunca dentro de la cocina.
Además de este empleo, su trayectoria laboral ha sido de lo más versátil: cuenta con un grado de esteticista, cursó estudios de Psicología, trabajó como azafata de vuelo y llegó a ejercer de asistenta personal para miembros de la nobleza de Arabia Saudí.
El éxito que necesitó siete años de cocción
El triunfo actual de Angelucci es, en realidad, el resultado de una carrera de fondo que comenzó hace casi una década. Hace siete años, intentó formar parte del concurso presentándose a las pruebas de selección en Valencia, donde fue descartada.
Alejada de la decisión de abandonar la idea, continuó practicando de forma autodidacta hasta conseguir una segunda oportunidad en esta edición, a la que entró como un lienzo en blanco y de la que ha salido con el título nacional.
De los platos de casa a las aulas de la alta cocina
Tras superar las exigentes pruebas del formato televisivo, el premio obtenido cambia por completo su futuro laboral: además de una dotación económica de 100.000 euros y la oportunidad de publicar su propio libro de recetas, el verdadero salto profesional de la italiana llegará de la mano de la formación de alta escuela, ya que el galardón incluye un máster en el prestigioso Basque Culinary Center.
El viaje que comenzó hace años entre mesas en los restaurantes de Ibiza culmina ahora con el reconocimiento de todo un país. Camilla entra en una nueva etapa donde ya no tendrá que mirar los platos de reojo; a partir de ahora, los fogones son suyos.










