Una clínica veterinaria de Ibiza, afronta una nueva denuncia pública. El dueño de un pastor alemán fallecido hace un mes en el centro asegura que su animal fue incinerado junto a otros perros pese a que él había abonado y solicitado expresamente una cremación individual para poder enterrarlo en su casa. Es el segundo caso que sale a la luz contra el mismo establecimiento en menos de medio año, después del caso Nano, publicado por La Voz de Ibiza el pasado enero.
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Mascotas congeladas y envíos en lotes de hasta 50: lo que destapó un error con unas cenizas en Ibiza
Un mes sin respuesta del centro
Según José Tur, el propietario del animal que se llamaba Tro, ha esperado un mes a recibir las cenizas y, tras cuatro llamadas en las que asegura que le colgaron el teléfono, se presentó este martes en la clínica. Fue allí, según su versión, donde dos responsables de La Clínica Veterinaria San Jorge le comunicaron que la incineración se había hecho de forma conjunta con otros animales.
Muerte en duda
El animal fue trasladado al centro en un estado crítico. Según describe su dueño, el pastor alemán no movía las patas traseras al llegar y apenas era capaz de girar la cabeza. La relación con la clínica, cuenta, empezó torcida desde el primer minuto. Un veterinario de guardia le comunicó que la atención de urgencia tenía un coste de 200 euros y que en ese momento no podían atenderlo. Cuando insistió, asegura que el profesional le contestó de malas maneras y llegó a proponerle salir fuera si quería «pelear». Pese al incidente, dejó al perro ingresado.
La versión del dueño describe un desenlace especialmente doloroso. A las 23:30 horas del sábado fatal, el veterinario que atendía al animal le comunicó que había mejorado y que incluso se había puesto en pie. Poco más de media hora después, a las 00:02, recibió una llamada de la propia clínica informándole del fallecimiento del perro. Fue entonces cuando solicitó la cremación individual, la misma que asegura que no se ha respetado.
Le devolvieron 600 euros
Los responsables de la clínica, siempre según el testimonio del dueño, le pidieron disculpas y le devolvieron los 600 euros que había abonado por el servicio de cremación individual. La factura de esa devolución no le fue entregada en mano ese mismo día por lo cual el propietario había facilitado su correo electrónico para recibir el justificante por vía telemática, pero afirma que a día de hoy no se lo han enviado.

Otros dos casos en las reseñas de Google
Tras hacer pública su queja, el propietario asegura haber detectado en las reseñas de Google del centro al menos otros dos testimonios que denuncian una experiencia idéntica: clientes que habrían pagado por una cremación individual y a los que, según esos comentarios, se les habría entregado después una explicación similar a la suya. «¿Casualidad? No sé. Muy extraño», resume el denunciante, que considera que esos relatos previos refuerzan su convicción de que no se trata de un episodio aislado.
Segunda denuncia contra el mismo centro
El caso se suma al hecho público en enero por Enric Pons, dueño del bóxer Nano, que también denunció ante La Voz de Ibiza a la Clínica Veterinaria San Jorge por el manejo de las cenizas de su perro tras sacrificarlo en el establecimiento. Aquel testimonio y el actual apuntan a un patrón coincidente: pago del servicio de cremación individual y ausencia posterior de las cenizas prometidas. El centro no dio versión pública en aquella ocasión.
La clínica admite un «fallo de identificación»
Fernando, responsable de la Clínica Veterinaria San Jorge, ha atendido a La Voz de Ibiza y ha reconocido lo ocurrido con Tro. Lo ha descrito como un «fallo de identificación» dentro de lo que ha calificado como «errores administrativos» que «pueden pasar». «Estamos muy afectados», ha declarado, y ha asegurado que el centro se ha volcado con el propietario y le devolvió el importe abonado. «No les quito la razón», ha admitido en referencia a los denunciantes. Ha explicado también que en Ibiza no existe un servicio propio de cremación de animales y que los cuerpos se congelan entre 15 y 20 días antes de enviarse en lotes a una empresa de Palma.
Anuncia acciones legales
El propietario ha adelantado que no piensa quedarse en la queja pública. Ha anunciado que va a acudir a un abogado para estudiar la vía judicial, y sostiene que su objetivo no es económico, sino evitar que otras personas pasen por una situación similar. La devolución del importe, subraya, no compensa la pérdida ni la forma en la que asegura haber sido tratado.
Un marco legal cada vez más estricto
El caso se produce en un contexto normativo en el que la protección de los animales de compañía se ha endurecido de forma significativa. La Ley 7/2023 contempla sanciones económicas de hasta 200.000 euros para los supuestos más graves de maltrato animal e impone obligaciones estrictas a los establecimientos que prestan servicios vinculados a mascotas, incluidos los de cremación y disposición de restos.
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