El Consell de Ibiza aprobó de forma definitiva, el pasado 19 de junio, el proyecto de trazado para el acondicionamiento de la EI-700 entre Sant Josep de sa Talaia y Sant Antoni de Portmany, según publicó este jueves el Butlletí Oficial de les Illes Balears (BOIB). La decisión cierra la última fase administrativa antes de que la obra pueda salir a licitación pública, en una de las vías más conflictivas de la isla.
El proyecto afecta a 6,7 kilómetros de vía, entre el kilómetro 12+330 y el 19+010. Tiene un presupuesto base de licitación de 20.998.749,59 euros sin IVA. Sumando el IVA, el 1,5% cultural destinado a patrimonio (264.690,12 euros) y el capítulo de expropiaciones (2.085.948,80 euros), el presupuesto total asciende a 27.759.125,92 euros.
Cuatro años de trámites y un convenio que nunca llegó
La reforma de este tramo —uno de los más transitados del suroeste de la isla, con entre 7.200 y 10.000 vehículos diarios en punta estival— se presentó públicamente en marzo de 2022. Entonces, el presidente del Consell, Vicent Marí, condicionó el inicio de las obras a la firma de un nuevo convenio de carreteras con el Gobierno central, que en aquel momento daba por hecho.
Ese convenio nunca llegó. El anterior había caducado a finales de 2019, y el Consell reclamó sin éxito su renovación al Ministerio en varias ocasiones. La partida ni siquiera apareció en los Presupuestos Generales del Estado de 2022.
Fue finalmente el Govern Balear el que, en diciembre de 2024, firmó con el Consell un protocolo de 6 millones de euros para inversiones viarias en la isla durante 2025, enmarcado en los fondos del Factor de Insularidad, en sustitución de la financiación estatal que nunca se materializó.
Entre 2022 y la aprobación definitiva de ahora, el proyecto pasó por una fase de alegaciones que se resolvió en agosto de 2024, con la incorporación de una rotonda adicional a petición del Ayuntamiento de Sant Josep. En paralelo, el Consell ya había adjudicado en noviembre de 2024, de forma independiente, la construcción de una primera rotonda puntual en el kilómetro 11,9, por 754.295 euros.
Los puntos negros de la carretera
Según el documento ambiental del proyecto, la siniestralidad del tramo se concentra en dos zonas: la salida de Sant Josep hasta el final de una curva de radio amplio, en torno al kilómetro 13,5, y el tramo entre el cruce de Sant Agustí y el núcleo de Can Gaspar.
Para corregirlo, el proyecto contempla el rediseño de esa curva con mayor radio, la construcción de nuevas rotondas en las intersecciones más conflictivas —con las carreteras a Cala Tarida, Cala Vedellà y Cala Comte—, la separación del tráfico ciclista y peatonal de la calzada, y la incorporación de arcenes. La vía ya cuenta con radares fijos instalados por la DGT en varios de sus puntos kilométricos.
La obra afectará a 93 viviendas situadas a menos de 50 metros del trazado actual, y en algún punto la ampliación quedará a apenas 5 metros de las fachadas.
El estudio ambiental obligó además a descartar la ubicación inicialmente prevista para la planta de asfalto y el parque de maquinaria —junto a la recta de Sant Agustí— por su cercanía a una escuela infantil y a una decena de viviendas, y a modificar el diseño en el primer tramo saliendo de Sant Josep para evitar la tala de los ejemplares de pino carrasco de mayor porte del entorno. Estos trabajos se suman a otras intervenciones recientes en la misma carretera, como la instalación de radares el pasado junio.
Veinte meses de obras y posible recurso
El plazo de ejecución previsto para la reforma es de 20 meses. Contra la aprobación definitiva cabe recurso de alzada ante el Pleno del Consell en el plazo de un mes desde su publicación en el BOIB.
Con este paso, la reforma de la EI-700 queda a un trámite de licitación de convertirse en una de las obras de infraestructura viaria más relevantes para Ibiza en lo que resta de legislatura.











