El aeropuerto de Ibiza cerró junio con 1.300.187 pasajeros, un 3,2% más que en el mismo mes de 2025, y encara así el arranque del verano con crecimiento tanto en viajeros como en operaciones. Durante el mes se gestionaron 11.518 movimientos de aeronaves entre despegues y aterrizajes, también un 3,2% más que un año antes, según las estadísticas mensuales publicadas este martes por Aena.
Del total de viajeros, 451.180 se movieron en vuelos nacionales —un 7,4% más— y 846.366 en conexiones internacionales, con un alza del 1,2%. En el acumulado del primer semestre, el aeropuerto suma 3.768.660 pasajeros, un 3,1% más que entre enero y junio de 2025, y 35.869 vuelos, un 3,4% más.
El dato llega tras un mayo de récord, cuando el aeropuerto superó por primera vez el millón de pasajeros en ese mes, y matiza el inicio de la temporada alta: la programación de vuelos para el primer gran fin de semana del verano apuntaba a un recorte de operaciones —el mayor de Baleares—, compensado con aviones de mayor capacidad. Con el cierre de junio, el tráfico real mantiene la senda de crecimiento pese a esa menor oferta de frecuencias.
Aena replica a Prohens
La publicación de las cifras coincide con un nuevo cruce entre el gestor aeroportuario y el Govern. Fuentes de Aena respondieron esta semana a la presidenta balear, Marga Prohens, que la afluencia turística «no depende de la capacidad de los aeropuertos» y que las competencias en materia turística corresponden al Ejecutivo autonómico. La réplica llegó después de que Prohens acusara al Gobierno central de tratar los aeropuertos de Baleares «solo como una caja recaudadora» y criticara una estrategia turística «opuesta al consenso construido en las Islas».
Aena sostiene que los visitantes eligen destino en función de las plazas turísticas y de los servicios que promueven las administraciones, y no por el aeropuerto, y defiende que su cometido es que las instalaciones tengan la capacidad necesaria para atender la demanda que definen las instituciones de cada territorio. «Los aeropuertos, como otras infraestructuras, no pueden ser el limitador de la demanda. Esto es especialmente importante para una isla», señalaron las mismas fuentes. El gestor recordó además que se autofinancia, sin recurrir a los Presupuestos Generales del Estado, y que el modelo aeroportuario vigente se aprobó en 2014.
Este martes, el conseller de Turismo, Cultura y Deportes, Jaume Bauzá, elevó el tono y acusó a Aena de «eludir responsabilidades» en materia turística, recordando que el aeropuerto es la principal puerta de entrada a Baleares. «Aena tiene la llave de entrada al aeropuerto», señaló en un acto en Bunyola, donde sostuvo que «querer eludir responsabilidades no es lo que toca».
El conseller reclamó además a la compañía que colabore en «velar por un turismo con conductas cívicas», una petición que, a su juicio, comparte «todo el ecosistema turístico». El nuevo reproche eleva un desencuentro de fondo sobre el papel del aeropuerto en el modelo turístico de las islas: el Govern insiste en que la infraestructura debe plegarse a las políticas de contención, mientras Aena replica que su cometido es dotar de capacidad a la demanda que definan las administraciones.
Es el mismo argumento que la cúpula de Aena defendió el pasado jueves ante el Consell de Ibiza, donde reafirmó que la remodelación «no se incrementa la capacidad del campo de vuelos» ni el número de despegues y aterrizajes actualmente posibles. Esa reforma sí prevé, en cambio, ampliar la capacidad de la terminal: la documentación de la licitación admite que permitirá aumentar «sustancialmente» el número de pasajeros por encima de los nueve millones actuales. La compañía tiene previsto invertir más de 400 millones de euros en los próximos cinco años en la mejora de los aeropuertos de Menorca e Ibiza, tras cerrar la reforma integral de Son Sant Joan (Palma) con más de 600 millones.










