TRANSPORTE AÉREO

Reforma del aeropuerto de Ibiza: arquitectos alertan de más presión sobre una isla al límite

Coaib sostiene que Aena prepara una infraestructura capaz de recibir más pasajeros y exige conocer primero cuánto crecimiento puede soportar Ibiza.
Aeropuerto de Ibiza.

La Demarcación de Ibiza del Colegio Oficial de Arquitectos de Baleares (Coaib) reclamó este lunes un estudio independiente de capacidad de carga territorial, ambiental y de infraestructuras que condicione cualquier decisión sobre el aeropuerto de Ibiza, y rechazó el proyecto de ampliación al considerar que «incrementa la presión sobre un ecosistema insular que ya funciona al límite». Los arquitectos piden que ese análisis técnico preceda a cualquier actuación y que se abra un diálogo real con las instituciones antes de aprobarse nada.

El colegio recordó su función estatutaria de velar por el territorio, el urbanismo y el medio ambiente, y subrayó que trabaja a diario con los límites físicos de la isla —el suelo o el agua—, que a su juicio ya están «tensados». «No es una cláusula decorativa, es el motivo por el que este proyecto nos afecta directamente», señalaron, antes de advertir de que una ampliación de esta magnitud empuja a la isla «en la dirección contraria a cualquier criterio razonable de sostenibilidad territorial».

Modernizar o construir para crecer

El Coaib distingue entre modernizar una terminal y construir una infraestructura pensada para un modelo de crecimiento que, sostienen, Ibiza no puede asumir. Los arquitectos reprochan que «esta decisión se está adoptando sin una evaluación de impacto territorial ni un estudio de capacidad de carga». La entidad remarca que no toma partido político y que su posición responde al territorio y a quienes lo habitan, un rechazo que comparte —recuerdan— con instituciones y parte de la sociedad local.

El colegio insta a las administraciones a fijar límites claros basados en estudios técnicos de capacidad de carga y a priorizar la optimización y el mantenimiento de las infraestructuras existentes frente a la saturación. Entre sus reclamos, exige que los planes relativos al aeropuerto limiten las actuaciones y no aumenten la capacidad operativa, y que un estudio independiente condicione cualquier decisión futura sobre la instalación.

Qué dice Aena

Aena mantiene que las obras responden a la normativa europea de seguridad y control de fronteras y que no buscan aumentar el tráfico aéreo. El pasado 9 de julio, la cúpula del gestor reafirmó ante las instituciones que «no se incrementa la capacidad del campo de vuelos» ni el número de despegues y aterrizajes actualmente posibles. Esa afirmación se refiere al campo de vuelos —los movimientos por hora que permite la pista—, distinto de la capacidad de procesamiento de la terminal: la documentación de la última licitación, dentro de un proyecto estimado en unos 500 millones, señala que las actuaciones «permitirán ampliar las infraestructuras del Aeropuerto para aumentar su capacidad sustancialmente por encima de los 9 millones de pasajeros anuales» actuales. Es precisamente esa distinción la que cuestiona el Coaib, que sostiene que, pese al discurso de adaptación normativa, «los datos dicen otra cosa».

Un rechazo transversal

El pronunciamiento de los arquitectos se suma a una contestación que se ha articulado en casi todos los frentes de la isla y que ha llegado desde todos los partidos políticos. El proyecto se enmarca en el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) para el quinquenio 2027-2031, cuya aprobación definitiva está prevista para finales de este año.

El proyecto, detallado por primera vez en el pliego de ingeniería, prevé que las puertas de embarque pasen de 17 a 32 —un incremento del 88 %—, con un nuevo dique en el extremo noreste de 170 por 24 metros y dos plantas, destinado en exclusiva al tráfico no Schengen. La fachada principal se desplazará 60 metros hacia el suroeste en sus tres plantas para alojar 16 nuevos mostradores de facturación y un control de seguridad ampliado a 17 líneas, una de ellas de acceso prioritario y otras dos reservadas a personas con movilidad reducida y familias.

La reforma incorpora además sistemas automatizados que permitirán a los pasajeros no sacar líquidos ni dispositivos electrónicos del equipaje de mano, una zona diferenciada para los vuelos interislas y una renovación integral de la sala de embarque, con nuevos aseos, áreas de descanso, zonas infantiles y locales comerciales. Entre las actuaciones más visibles figura una nueva Sala VIP más amplia, con terraza propia y una sala premium. El conjunto se dimensiona sobre los algo más de nueve millones de pasajeros que registró el aeropuerto en 2024 y, según la planificación de Aena, las obras arrancarían a partir de 2030 y no concluirían hasta 2034.

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