Acceder a una vivienda en propiedad antes de los 30 años se ha convertido en una excepción en España. El aumento del precio de los inmuebles, la dificultad para ahorrar y las exigencias para conseguir financiación hacen que cada vez sean menos los jóvenes que logran comprar una casa. Sin embargo, la historia de Santiago, un joven de 22 años, ha llamado la atención por haber conseguido precisamente eso.
El albaceteño asegura que compró una vivienda por menos de 50.000 euros en un pueblo cercano a Albacete y que, en lugar de contratar una hipoteca, optó por un préstamo personal para financiar la compra. Su objetivo es terminar de pagarla en apenas cinco años.
Su caso fue uno de los protagonistas del programa laSexta Xplica, donde explicó cómo logró convertirse en propietario siendo tan joven y defendió las oportunidades laborales que, a su juicio, ofrece el trabajo en el campo. Sus declaraciones generaron un intenso debate sobre el empleo agrícola, los salarios y las condiciones laborales.
Una casa por menos de 50.000 euros y un préstamo personal
Santiago explicó que ya dispone de una vivienda a su nombre gracias a una operación que considera asumible. «Tengo una vivienda pagada por mi cuenta, con un préstamo personal que me saqué poco a poco. En 5 años voy a tener mi casa pagada. Ya tengo una propiedad a mi nombre y, si el día de mañana me quiero meter a algo más…», afirmó durante su intervención en el programa. Según detalló, la vivienda le costó menos de 50.000 euros y está situada en un pueblo cerca de Albacete.
En otro testimonio sobre su experiencia, el joven explica que compró una vivienda por menos de 40.000 euros en Fuensanta, una localidad albaceteña de apenas 285 habitantes. Para financiar la operación utilizó sus ahorros para pagar la mitad del importe y solicitó un préstamo personal para cubrir el resto, en lugar de recurrir a una hipoteca.
Trabaja desde joven y apuesta por los municipios pequeños
Santiago atribuye buena parte de su situación a haber comenzado a trabajar muy joven. Actualmente trabaja como albañil, aunque anteriormente también desempeñó labores como soldador y tractorista. Además, explicó que encontrar una vivienda asequible pasa, en muchos casos, por ampliar la búsqueda fuera de las grandes ciudades.
Fue precisamente esa idea la que le llevó a instalarse en Fuensanta, una localidad situada a pocos minutos de La Roda, donde desarrolla su actividad laboral. Según relata, la cercanía al trabajo y la tranquilidad del municipio fueron factores decisivos para adquirir la vivienda.
La reforma la está haciendo él mismo
Tras comprar la casa, Santiago comenzó una reforma integral del inmueble. A través de sus redes sociales comparte el proceso de rehabilitación, donde muestra cómo levanta tabiques, acondiciona el jardín, limpia el terreno y realiza diferentes trabajos de albañilería. La mayor parte de las obras las ejecuta él mismo, aunque en determinadas tareas cuenta con la ayuda de su padre, que también trabaja en el sector de la construcción.
🏡Santiago Marín con 22 años ya es propietario de una vivienda, pero… ¿Cómo lo ha hecho?
Os lo contamos en #XplicaConLaRoja pic.twitter.com/EDTdUngPtx
— laSexta Xplica (@laSextaXplica) July 18, 2026
Con el objetivo de reducir costes, también reutiliza materiales. Uno de los ejemplos que ha mostrado consiste en una cocina que un conocido iba a retirar y que él desmontó, trasladó e instaló posteriormente en su vivienda para darle una segunda vida. Según explica, calcula que con unos 15.000 euros adicionales la vivienda podrá quedar completamente preparada para entrar a vivir.
El debate sobre el trabajo en el campo
Durante su participación en laSexta Xplica, Santiago también habló sobre el empleo agrícola. «La casa me ha costado menos de 50.000 euros en un pueblo cerca de Albacete. Yo me dedico al campo, a la agricultura. Trabajo con tractores. No hay gente profesional que quiera trabajar en esto. Hay mucha gente que quiere trabajar en el campo, pero no profesionalmente. Solo temporeros. Hay muy pocos perfiles como el mío«, aseguró.
Posteriormente defendió que percibe un salario superior al que se mencionaba durante el debate. «No cobro 1.200 euros. Cobro más, pero lo genero. La mayoría de la gente española no quiere trabajar en el campo. ¿Qué culpa tiene el inmigrante de querer venir aquí a trabajar?«, afirmó. Sus declaraciones provocaron la respuesta de varios participantes del programa.
Las respuestas durante el debate
Las afirmaciones del joven fueron cuestionadas por Amina Mouthadi, que discrepó sobre las condiciones laborales del sector. «Olé tú por haberte comprado un piso con 22 años, pero decir que no hay gente cualificada para el campo… lo que no hay son sueldos dignos. A mí me consta que todo el mundo quiere trabajar», respondió.
La camarera también comparó su situación personal con la del joven. «Hombre, para pagar una casa con 22 años… yo tengo 36 y dos hijos y pago un alquiler de 700 euros viviendo en Bilbao», señaló.
Posteriormente insistió en su postura. «Me parece chocante que un chaval de su edad piense así, que la gente no quiere trabajar en el campo. Por supuesto que quiere, pero son 20 horas por 1.200 euros«, añadió, una afirmación que Santiago negó.
Durante el debate también intervino la sindicalista Afra Blanco, que mostró su preocupación por una de las reflexiones realizadas por el joven. «Me ha preocupado una reflexión que has hecho. Yo celebro que tengas un buen salario y que sea suficiente. Pero ¿tú podrías trabajar en el campo si no existieran los temporeros? Yo creo que no. Y probablemente no se podría trabajar sin muchos de esos profesionales que, lamentablemente y por desgracia, no tienen condiciones suficientes ni dignas, y deberían», manifestó.
Una historia que contrasta con la situación de muchos jóvenes
El caso de Santiago ha despertado interés porque representa una situación poco habitual entre los jóvenes españoles. Según los datos recogidos en la información, el porcentaje de menores de 35 años con una vivienda en propiedad ha caído por debajo del 36,7 %, reflejando las crecientes dificultades para acceder al mercado inmobiliario.
A ello se suma que, habitualmente, los bancos financian hasta el 80 % del precio de compra de una vivienda, por lo que el comprador debe aportar el 20 % restante y asumir además entre un 10 % y un 12 % adicional para cubrir impuestos y otros gastos asociados a la operación.











