CALA DE BOU

El Ayuntamiento de Sant Josep declara la guerra al Gorila Market: abre expediente y va a tribunales

El alcalde Vicent Roig se refirió esta mañana a la situación del antiguo solar del Gorila Market durante el desalojo de Punta Xinxó. Rechazó que se trate de un «asentamiento», confirmó que el consistorio actúa por la vía urbanística, medioambiental y de actividades, y anunció que llevarán el caso a los tribunales.
El predio conocido como Gorila de Cala de Bou.

El alcalde de Sant Josep, Vicent Roig, aprovechó este viernes el desalojo del edificio abandonado de Punta Xinxó para pronunciarse sobre la situación del solar del antiguo Gorila Market en Cala de Bou, apenas un día después de que este medio recogiera la preocupación de los vecinos de la zona y la respuesta del propietario del terreno.

Roig ha rechazado de plano el término que ha circulado en los últimos días para describir la situación del solar: «En primer lugar he visto en algunos medios de comunicación que en el Gorila Market hay un asentamiento. No, no hay un asentamiento. Lo que hay es una persona que se está aprovechando de la situación de falta de vivienda que tenemos hoy en día».

El alcalde fundamentó esa distinción en el testimonio recogido por el propio consistorio entre quienes viven en el lugar: «Digo que se está aprovechando porque toda la gente con la que hemos hablado y que está allí dentro nos dice que está pagando un alquiler. Por tanto, creo que lo que se está haciendo es aprovechar una circunstancia».

Y fue tajante sobre lo que le gustaría que ocurriera: «Si no fuera así, la verdad es que me gustaría que la propia propiedad desalojara esa zona».

Tres frentes abiertos

El alcalde detalló que el Ayuntamiento actúa simultáneamente por tres vías administrativas: «Se está actuando por la vía urbanística, por la vía de Medio Ambiente y por la vía de Actividades, porque lo que se está haciendo allí es una especie de actividad de albergue, entre comillas».

Roig confirmó además que la propiedad ha reconocido la existencia de instalaciones como duchas: «De hecho, la propia propiedad, como incluso ha publicado algún medio de comunicación -dato avanzado por La Voz de Ibiza-, ha reconocido que había duchas y distintos espacios».

El predio conocido como Gorila de Cala de Bou.

La crisis de la vivienda

El alcalde enmarcó el caso dentro de un problema estructural mayor: «Creo que debemos ser conscientes de que tenemos un problema de vivienda, un problema que también los propios empresarios están intentando paliar con su voluntad, ofreciendo distintos espacios de alojamiento para los trabajadores».

En ese contexto, lanzó una advertencia directa: «También creo que es importante tener en cuenta que quien rechaza o no quiere estas opciones porque tienen un coste —y, por lo que nos han dicho todas las personas con las que hemos hablado, ese coste está entre 300 y 400 euros como mucho—, en este momento no tiene cabida en la isla».

Y añadió: «Creo que debemos ser realistas y contundentes con estas situaciones. No las podemos tolerar, lo que tenemos que hacer es luchar contra viento y marea para que esto desaparezca y para que quienes se aprovechan de estas situaciones no tengan cabida en el municipio».

La vía judicial

Preguntado directamente por si el Ayuntamiento llevará el caso a los tribunales para lograr el desalojo, Roig no dejó lugar a dudas: «Absolutamente. En este momento es precisamente lo que se está haciendo. Se está dando un uso indebido a un espacio que tiene unos objetivos muy concretos y que hoy por hoy no se está utilizando para ello».

El intento de compra y el precio «abusivo»

Tal como había publicado La Voz de Ibiza, el Ayuntamiento de Sant Josep mantuvo conversaciones con la propiedad del solar para intentar adquirirlo. Roig confirmó este extremo y ofreció por primera vez el motivo por el que esas gestiones no prosperaron.

«Sí es cierto que, al principio de la legislatura, también mantuvimos conversaciones con la propiedad para estudiar de qué manera podíamos adquirir ese espacio o conocer su precio con el fin de convertirlo en un espacio público y dotar a Cala de Bou de una zona de esparcimiento y un espacio público. Sin embargo, el precio que se nos pidió fue absolutamente abusivo».

El alcalde no cerró la puerta a retomar esa negociación en el futuro: «Por tanto, seguimos dispuestos a hablar con la propiedad y abiertos a mantener algún tipo de negociación en ese sentido, pero siempre desde una posición equilibrada y teniendo en cuenta que, a día de hoy, el uso de ese espacio es muy limitado».

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