Los establecimientos hoteleros de Ibiza y Formentera comenzaron el verano con un descenso de las pernoctaciones y del número de viajeros muy superior al registrado en el conjunto de Baleares, al mismo tiempo que elevaron sus ingresos por habitación. Es la fotografía que dejan los datos provisionales de la Coyuntura Turística Hotelera publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE): menos plazas ocupadas y tarifas más altas.
La zona turística que el INE denomina Islas de Ibiza-Formentera registró 1.489.874 pernoctaciones en junio, un 5,2% menos que en el mismo mes de 2025. El retroceso más que triplica el del conjunto de Baleares, donde las noches de hotel bajaron un 1,5%, hasta los 9,59 millones, en un mes que, pese a la caída, continúa siendo el segundo mejor junio de la serie histórica para la comunidad. El número de viajeros alojados en las Pitiusas también disminuyó un 3,5% interanual, hasta los 371.767.
Ocupación y oferta hotelera pierden terreno
La ocupación acompañó ese enfriamiento de la actividad. El grado de ocupación por plazas se situó en el 76,02%, 1,3 puntos por debajo del registrado un año antes, y quedó por debajo tanto de la media balear, del 82,5% y la más alta entre todas las comunidades, como de las principales zonas turísticas de Mallorca. La ocupación durante los fines de semana también retrocedió, hasta el 79,66%.
La oferta abierta se contrajo en paralelo, con 298 establecimientos hoteleros y 63.724 plazas estimadas, un 2,3% y un 2,9% menos, respectivamente, que en junio de 2025. Esta reducción implica que el descenso de la actividad se produjo incluso con una planta hotelera ligeramente menor que la disponible el año anterior.
La evolución enlaza con las señales detectadas durante abril y mayo. Un informe de PwC situó a Ibiza como la única gran isla balear que retrocedía en ocupación hotelera antes del verano, además de presentar una evolución más débil del ingreso por habitación disponible y de las reservas futuras.
La Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera (FEHIF), sin embargo, pidió entonces matizar esa comparación. Su gerente, Santiago García Ramón, señaló que «en Ibiza y Formentera partimos de niveles históricamente altos, y cualquier ajuste puede aparecer como una ‘caída’ aunque los resultados sigan siendo buenos».
Los datos propios de la patronal ofrecían además una lectura más favorable del comienzo de la temporada: la FEHIF cifró la ocupación media de mayo en el 74,25%, frente al 70,29% del mismo mes de 2025, y destacó especialmente el comportamiento de la segunda quincena. Las diferencias responden, entre otros factores, a que el INE y la federación hotelera trabajan con muestras, establecimientos y metodologías distintas.
Precios compensan menor número de estancias
Frente a la caída del volumen, los indicadores de precio y rentabilidad evolucionaron en dirección contraria. La tarifa media diaria por habitación ocupada —ADR, por sus siglas en inglés— alcanzó los 213,31 euros en Ibiza y Formentera, un 7,5% más que un año antes y muy por encima de la media balear, de 173,39 euros, y de la nacional, de 137,1 euros.
El ingreso por habitación disponible —RevPAR, el indicador que combina precio y ocupación— aumentó un 7,4%, hasta los 177,12 euros, una cifra un 74% superior a la media española. Junio deja así una realidad distinta a la observada durante la primavera: el menor volumen de actividad no impidió que los hoteles elevaran sus ingresos por habitación.
El resultado dibuja un patrón nítido: los hoteles de las Pitiusas venden menos noches que hace un año, pero obtienen más ingresos por cada habitación disponible. La aparente contradicción entre la caída de la ocupación por plazas y el aumento de la rentabilidad se explica por el comportamiento de la ocupación por habitaciones, sobre la que se calcula el RevPAR.
Este último indicador se mantuvo prácticamente estable e incluso mejoró siete décimas, hasta el 83,12%. La subida del precio medio permitió compensar el menor número de pernoctaciones y sostener la rentabilidad hotelera, aunque los datos reflejan una pérdida de volumen en el comienzo del periodo central del verano.
El empleo, sin embargo, no siguió la senda ascendente de los precios. El sector hotelero de Ibiza y Formentera ocupó a 13.882 personas en junio, una cifra prácticamente idéntica a la del año anterior, mientras que en el conjunto de Baleares las plantillas aumentaron un 2,3%.
Estancias cortas y preponderancia de extranjeros
La estancia media también se acortó ligeramente, al pasar de 4,08 a 4,01 días. El dato coincide con el cambio de comportamiento observado por la FEHIF, que tras analizar mayo advirtió de una menor anticipación de las reservas y de estancias más cortas, aunque mantuvo una valoración positiva sobre la evolución general de la temporada.
La dependencia del mercado exterior se mantuvo intacta: el 87,4% de las pernoctaciones correspondió a residentes en el extranjero, una proporción casi idéntica a la registrada en junio de 2025. El comportamiento de los principales mercados emisores continúa siendo, por tanto, determinante para la temporada hotelera pitiusa.
El ajuste de la oferta turística no se limita a los hoteles. Ibiza también volvió a liderar en España la caída de plazas en viviendas de uso turístico: la ciudad perdió un 61,5% de estas plazas entre enero y mayo de 2026, hasta quedarse en 615, según Exceltur. Ambos movimientos apuntan a una reducción del volumen disponible, aunque responden a mercados, fuentes estadísticas y causas diferentes.
Los datos de junio confirman así las señales de menor actividad detectadas durante la primavera, pero introducen un cambio relevante: la caída de las pernoctaciones convive ahora con un aumento de los precios y de la rentabilidad por habitación. Los hoteles pitiusos comienzan el verano con menos noches vendidas, pero con mayores ingresos por cada unidad disponible.











