Los operarios que trabajan estos días en Ca n’Escandell están levantando algo más que un muro. Además de la urbanización de la parcela donde se levantarán 532 viviendas protegidas, están construyendo el cerramiento perimetral del que será el mayor parque público de Ibiza ciudad: 78.205 metros cuadrados de zona verde —el equivalente a once campos de fútbol— que el proyecto de urbanización del Plan Especial prevé rodear con un muro de mampostería de piedra caliza de 1,10 metros de altura, pilares de 2,35 metros y cancelas abatibles de hasta seis metros de ancho.
Una infraestructura de cierre que plantea una pregunta que el Ayuntamiento de Ibiza aún no ha respondido: ¿tendrá este parque horarios de apertura y cierre, como el Retiro de Madrid?
Ante la consulta de La Voz de Ibiza, el consistorio confirmó que el muro «forma parte del proyecto de urbanización de la zona» y que «el parque, según el proyecto, tiene un cierre perimetral. Eso ya está así en el proyecto y así se construirá».
Sobre si el parque tendrá horarios restringidos, la respuesta fue que «aún no está decidido», aunque sí aclararon que «la gestión será municipal» y que, por tanto, la decisión corresponde al Ayuntamiento de Ibiza.
Un cerramiento de piedra caliza recuperada
El proyecto de urbanización del Plan Especial de Ca n’Escandell detalla con precisión milimétrica cómo será ese cerramiento. El muro perimetral se construirá con mampostería de piedra caliza recuperada de las propias parcelas donde se levantarán los bloques de viviendas —una decisión de reutilización de materiales que el proyecto subraya como criterio de sostenibilidad—.
Entre cada paño de muro, de 2,60 metros de largo y 1,10 metros de alto, se colocarán pilares de hormigón revestidos de mortero gris y coronados con albardilla, sobre los que se instalará una valla de cerrajería de 1,25 metros de altura formada por pletinas horizontales y varilla maciza de hierro negro.

El acceso al parque se articulará a través de ocho entradas con cancelas abatibles de 3 metros de ancho y 2,50 metros de alto para peatones, y cuatro puertas de doble hoja de 6 metros de ancho que también permiten el acceso de vehículos de mantenimiento. Dos de estas últimas serán las entradas principales del parque.
El lateral oeste, que el proyecto mantiene abierto a futuras conexiones con desarrollos urbanísticos pendientes en ese sector, se cerrará provisionalmente con una valla de tela metálica galvanizada de 2 metros de altura con dos puertas de 4 metros de ancho.
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Qué habrá dentro
Más allá del cerramiento, el proyecto describe un parque de notable ambición paisajística. Los usos más intensivos se concentran en el lateral norte, el más próximo a los futuros bloques de viviendas, donde se diseñan zonas estanciales intercaladas con huertos de árboles frutales —almendros, algarrobos, olivos y palmeras datileras—, dos zonas infantiles separadas por edades y una zona con elementos biosaludables para mayores.
En el centro del parque se proyecta un anfiteatro con plataforma multiuso orientado de forma que las gradas tengan como telón de fondo el Castillo de Dalt Vila. También se reserva un espacio diáfano de forma trapezoidal junto a la entrada principal para usos polivalentes.
En la franja sur, tres bosques de especies típicas de las Pitiusas. En el centro, praderas naturales con gramíneas autóctonas y vegetación de ribera.
El proyecto aprovecha y reutiliza el 100% de los muros de piedra seca existentes en las parcelas, reubicándolos como cerramiento o como muros aterrazantes dentro del parque.
El diseño incorpora también un sistema de drenaje sostenible que aprovecha el agua recogida en el propio parque y en los viales para el riego, minimizando el consumo hídrico mediante la selección de especies autóctonas adaptadas a la pluviometría local.

El precedente del Retiro y el vacío en Ibiza
El modelo de parque urbano cerrado con horarios tiene en España su referente más conocido en el Parque del Retiro de Madrid, que no implantó su cierre nocturno de forma oficial hasta octubre de 2001, cuando el Ayuntamiento de Madrid ordenó vallarlo y restringir el acceso por las noches por razones de seguridad y conservación.
Barcelona, por su parte, cierra al atardecer más de un centenar de jardines y parques de la ciudad, con horarios que van de las 19.00 horas en invierno a las 21.00 en verano.
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En Ibiza no existe actualmente ningún parque público urbano con cierre perimetral ni horario restringido. La ordenanza municipal de establecimientos públicos del Ayuntamiento de Vila, aprobada en enero de 2025, fija horarios para parques infantiles y atracciones recreativas —de las 10.00 a las 00.00 horas— pero no regula el cierre de parques públicos en general.
El de Ca n’Escandell sería, si finalmente se decide restringir el acceso nocturno, el primero de la isla con esa condición. La decisión, según el Ayuntamiento, está pendiente. El muro, en cambio, ya está en construcción.











