CENTRO DE CONSERVACIÓN DE COLECCIONES

El ambicioso centro museográfico que proyecta Ibiza: más de 8 millones de euros y 5 años de construcción

El Consell de Ibiza ha licitado la redacción del proyecto básico y ejecutivo del futuro Centro de Conservación de Colecciones en el pabellón 502 de Sa Coma, por casi medio millón de euros. El proceso completo, entre proyecto y construcción, se prolongará cinco años y tendrá un presupuesto de obra de casi 7,8 millones de euros.
El pabellón de Sa Coma a rehabilitar para el nuevo Centro de Conservación de Colecciones

El Consell de Ibiza ha puesto en marcha la licitación que dará forma definitiva a uno de los proyectos culturales más relevantes de los últimos años en la isla: la reconversión del antiguo polideportivo militar del recinto de Sa Coma, en el término municipal de Sant Antoni, en el futuro Centro de Conservación de Colecciones del Consell de Ibiza.

El contrato que se licita ahora -publicado en la Plataforma de Contratación del Sector Público– no es el de las obras en sí, sino el paso previo e imprescindible: la redacción del proyecto básico y ejecutivo y la posterior dirección facultativa completa de la construcción.

El expediente, financiado con fondos del Impuesto de Turismo Sostenible del Govern balear, sale a concurso con un presupuesto de licitación de 398.422,98 euros sin IVA (482.091,80 euros con el impuesto incluido), repartido a partes iguales entre las dos fases del encargo.

Pero esa cifra es solo la punta del iceberg: el verdadero volumen económico del proyecto asoma en el presupuesto autorizado para ejecutar la obra, que asciende a 7.768.260,50 euros con IVA, con un Presupuesto de Ejecución Material (PEM) que puede llegar hasta los 5.395.000 euros.

Un edificio militar reconvertido en museo

El objeto del encargo es la reforma y ampliación del edificio 502 de Sa Coma para transformarlo en un centro dedicado a la conservación de las colecciones del Consell de Ibiza. El pliego contempla no solo la intervención sobre el edificio existente, sino también el acondicionamiento integral de los espacios exteriores y la urbanización de todo el perímetro de la nueva construcción.

El encargo parte de un anteproyecto ya elaborado por el propio Consell, que se entrega al equipo redactor junto con la documentación gráfica de la parcela.

El pliego advierte, no obstante, que esa información «puede contener errores, o estar incompleta», y traslada al contratista la responsabilidad de comprobarla antes de darla por válida.

El viejo cuartel militar de sa Coma en Sant Antoni

Dos fases, un solo proyecto integral

El contrato se estructura en dos fases. La primera, de redacción de proyectos, tiene una duración máxima de 32 semanas: en un plazo de diez semanas deberá entregarse el proyecto básico definitivo y, veintidós semanas después, el proyecto ejecutivo completo.

La segunda fase, la de dirección facultativa de las obras e instalaciones, se extenderá durante todo el tiempo que dure la construcción, incluido el periodo de garantía. El pliego calcula que, sumando ambas fases, la duración total del contrato asciende a cinco años.

Un aspecto llamativo es que, aunque hubiera que presentar proyectos separados por parcelas para tramitar las licencias municipales, el pliego obliga a que todo se englobe en un único proyecto que integre el Centro de Conservación de Colecciones y sus zonas exteriores con el resto del complejo de Sa Coma.

La estimación que establece el proyecto sobre la construcción final del centro

Un equipo técnico multidisciplinar y con dedicación exclusiva

Para concurrir a la licitación, las empresas o profesionales deberán aportar como mínimo un equipo formado por un arquitecto —que ejercerá como coordinador—, un ingeniero industrial o técnico industrial para las instalaciones, y un arquitecto técnico o aparejador para la dirección de ejecución de obra y la coordinación de seguridad y salud.

El pliego incluye una cláusula de exclusividad estricta: ningún técnico que participe en una oferta puede figurar en ninguna otra propuesta del mismo concurso, bajo pena de descalificación automática de ambas ofertas.

Instalaciones de alta sofisticación

Más allá de la obra civil, el proyecto incorpora un catálogo de instalaciones notablemente exigente: fontanería y saneamiento, electricidad de baja tensión, protección contra incendios, climatización, telecomunicaciones con red de voz, datos y wifi independiente para las salas, sala RACC, energía solar térmica y control de accesos.

La pieza más singular es la exigencia de uno o varios Sistemas de Control Inteligente de Gestión de Edificio (Building Management System, BMS), integrados en los ordenadores de recepción y mantenimiento, que permitirán el control centralizado en tiempo real —por zonas— de la temperatura, la climatización, la ventilación, la iluminación, las alarmas de intrusión, la videovigilancia, los sistemas contraincendios, los ascensores, la megafonía, el control de accesos, la captación solar, el riego y el tratamiento de aguas, con protocolos como C-Bus, Dali o Modbus.

El acceso a los pabellones de Sa Coma

BIM obligatorio y vídeo de tour virtual

El pliego exige también que el proyecto se desarrolle con un nivel 1 de BIM —siglas de Building Information Modeling, la metodología de trabajo que sustituye los planos tradicionales por un modelo digital tridimensional del edificio que integra arquitectura, estructura e instalaciones en un mismo entorno de datos— y un nivel de desarrollo (LOD) de 200 o superior en la fase ejecutiva.

Además, el Consell reclama un paquete de material gráfico para la comunicación pública: al menos dos infografías con la entrega del proyecto básico y, al finalizar el ejecutivo, diez renders en alta resolución (seis exteriores y cuatro interiores) y un vídeo de animación 3D de al menos 60 segundos con «extraordinario realismo» en materiales, mobiliario y personas, junto con una nota de prensa explicativa.

Seguimiento exhaustivo y un técnico restaurador

Durante la redacción del proyecto, el equipo deberá entregar mensualmente un informe de evolución de trabajos y asistir a un mínimo de dos reuniones mensuales en la sede del Consell.

Durante la construcción, los directores de obra, instalaciones, ejecución y coordinador de seguridad deberán visitar la obra al menos una vez por semana, una asistencia que el pliego califica de «indelegable».

Dada la naturaleza museística del edificio, el pliego contempla además la figura de un técnico restaurador con funciones específicas de conservación preventiva: definición de condiciones ambientales, validación de materiales y equipamiento para la conservación y restauración de obras artísticas.

Cinco años para un equipamiento de referencia

El documento, firmado por el arquitecto José Torres Torres en mayo de 2026, marca el inicio de un proceso que, entre la redacción del proyecto y la ejecución completa de las obras, se prolongará un lustro.

Sobre el esqueleto de una antigua instalación deportiva militar, Sa Coma aspira a convertirse en la infraestructura de referencia para la conservación del patrimonio museográfico de la isla de Ibiza.

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