El sector turístico de las Pitiusas sigue con atención el restablecimiento de los controles fronterizos que el Gobierno ha impuesto a los pasajeros que llegan desde Italia a los aeropuertos españoles. La preocupación se concentra en un punto concreto: el mercado italiano es uno de los principales emisores de Ibiza y Formentera y, además, uno de los que más reserva a última hora, justo el perfil más sensible a cualquier cambio en la percepción del viaje.
Así lo traslada a este diario Alicia Reina, presidenta de la Asociación de Directores de Hotel en Baleares, que sitúa el foco no tanto en las reservas ya cerradas como en las que están por decidirse. «En el caso del mercado italiano, que tiene un componente importante de reserva de última hora, cualquier elemento que incremente la fricción del viaje puede tener un efecto sobre la decisión de compra», señala.
Un riesgo sobre la elección de destino, no cancelaciones
Reina es cuidadosa a la hora de dimensionar el fenómeno. Descarta, de momento, que los controles estén provocando anulaciones de viajes ya contratados. «No tenemos datos que permitan afirmar eso. Pero, en el momento de decidir el destino, el turista puede valorar también la facilidad y la previsibilidad del desplazamiento», explica.
El razonamiento apunta a la conversión de la demanda: si el viajero percibe que puede encontrarse con controles adicionales, mayores tiempos de espera o una posible demora en el aeropuerto, ese factor puede inclinar la balanza hacia otro destino que juzgue más sencillo. «Estamos recogiendo preocupación en el sector por este posible efecto, pero creo que hay que ser rigurosos: a día de hoy hablaría de un riesgo potencial sobre la conversión de la demanda y sobre la elección de destino, más que de un impacto ya cuantificado en cancelaciones», resume.
Un mercado que decide con poca antelación
La sensibilidad del sector se explica por el comportamiento de la reserva. En hotelería, apunta Reina, la ventana de contratación es «cada vez más corta» en determinados mercados y en temporada alta, de modo que «pequeñas variaciones en la percepción de accesibilidad o de riesgo operativo pueden tener más peso» cuando la decisión se toma a pocos días vista. Esa tendencia al last-minute ha marcado todo el verano en las Pitiusas y convierte a agosto y a los extremos de temporada en el terreno donde más se juega la conversión. Italia figura de forma estable entre los grandes emisores del aeropuerto de es Codolar, por detrás del mercado nacional y del británico.
La presidenta de la asociación había advertido de que sustituir las facilidades por «trabas» puede acabar desviando a potenciales turistas hacia otros destinos, y recordó que el mercado italiano es el más importante para Formentera y de un protagonismo creciente en Ibiza. Reina admite que habrá zonas turísticas peninsulares más perjudicadas que las islas si la situación se prolonga, pero avisaba de que las Pitiusas no quedarán exentas en «uno de los mercados que trae más turistas» al archipiélago.
Controles «a puerta de avión» y datos de Baleares pendientes
Los controles entraron en vigor a las 00.00 horas del pasado sábado y estarán vigentes, en principio, hasta el 7 de septiembre. La medida es la respuesta del Gobierno a la decisión italiana de suspender temporalmente el régimen Schengen para los viajeros procedentes de España tras la crisis migratoria de Ceuta. Las comprobaciones se realizan «a puerta de avión» —sin desviar a los pasajeros a una zona de control fronterizo—, con foco en los ciudadanos extracomunitarios, mientras que los nacionales de la Unión Europea quedan en principio exentos de la inspección.
Según el balance difundido este lunes por el Ministerio del Interior, desde el inicio del dispositivo hasta el mediodía se había identificado a 1.033 viajeros llegados en 58 vuelos, con la participación de 109 agentes. El grueso se concentró en Barcelona-El Prat (552 identificaciones) y Madrid-Barajas (223). El dato relevante para las islas es que ese recuento aún no incluye cifras de los aeropuertos de Baleares ni de Canarias, ni de los puertos y cruceros, unos registros que Interior empezará a facilitar a partir de este martes.
La inquietud pitiusa se enmarca en un malestar más amplio del sector. El consejero delegado de Meliá Hotels International, Gabriel Escarrer, calificó los controles de «sumamente perjudiciales para España» y situó a Baleares, Cataluña y Andalucía entre las comunidades más afectadas. Reina, por su parte, confía en que se restablezca «cuanto antes» la normalidad en los aeropuertos, en un momento en el que, sostiene, se están decidiendo las reservas de los extremos de temporada.










