INFRAESTRUCTURAS

Fallos en la cobertura móvil en Ibiza: el cuello de botella que señalan las operadoras

Las compañías apuntan a la dificultad para encontrar nuevos emplazamientos y a las reticencias de los propietarios como principal obstáculo para recuperar el servicio en el centro de Ibiza. Desde el sector también le pasan la pelota a las "torreras".
Telefonía.
Estafa a través de los teléfonos móviles

Hacer una llamada en el centro de Ibiza lleva meses siendo un ejercicio de paciencia. La cobertura de telefonía móvil lleva meses con fallos en la vía pública, especialmente en el corazón de Ibiza. Una situación que se agravó en junio y, entrado ya el final de agosto, sigue sin una solución definitiva. Detrás no hay una avería ni un fallo técnico puntual: hay una antena que se desmontó y que nadie ha conseguido reponer.

No se trata del único punto negro de la red de telefonía móvil de Ibiza.

El caso, sin embargo, apunta a un problema mucho más amplio que un emplazamiento concreto. Levantar una antena de telefonía en Ibiza se ha convertido en un proceso lento y sembrado de obstáculos, en el que intervienen operadoras, empresas gestoras de infraestructura, propietarios de edificios y administraciones, y en el que ninguna de esas partes asume en solitario la responsabilidad de que una zona se quede meses sin un servicio óptimo.

Una antena que desapareció del centro

En la isla prestan servicio las cuatro grandes compañíasMovistar (Telefónica), Vodafone, MASORANGE, que agrupa a Orange, MásMóvil y Yoigo, y Digi—, además de operadores móviles virtuales que se apoyan en sus redes.

A mediados de junio, los equipos de todos los operadores fueron desalojados de un emplazamiento compartido de la calle Bartolomé Rosselló, en pleno centro, desde el que varias compañías daban servicio a la zona. La infraestructura la gestionaba Vantage Towers, una de las empresas especializadas en emplazamientos que operan en la isla.

Desde entonces, el servicio se sostiene con parches. Fuentes de una de las compañías que operan en la isla explican a este medio que, tras el desalojo, detectaron un incremento de llamadas de clientes de la zona con problemas de cobertura, y que optaron por ajustar los nodos de alrededor para reducir el impacto del desmantelamiento y mantener el servicio a los afectados. Según esa misma fuente, el volumen de incidencias se moderó durante julio y agosto. La solución de fondo, sin embargo, sigue pendiente: hace falta un emplazamiento nuevo, y no aparece.

Este medio se dirigió a todas las operadoras dela isla para conocer el alcance de la incidencia. Ninguna ha querido reconocer públicamente los problemas de cobertura del centro.

El cuello de botella: quién quiere una antena encima

Fuentes del sector están buscando un sitio alternativo donde ubicar un nuevo nodo, señalan a este medio, «pero es algo que lleva tiempo ya que las propiedades cada vez son más reticentes a dejarnos poner una estación en sus edificios». Un obstáculo que, subrayan, afecta por igual a todas las compañías, porque el emplazamiento perdido daba servicio a varias a la vez.

Desde las operadoras también se ha señalado que a las empresas gestoras de infraestructura, compañías que median entre las operadoras y las propiedades donde se erigen las antenas, como el cuello de botella en la búsqueda de nuevos emplazamientos.

Quién decide realmente dónde va una antena

Para entender por qué las operadoras no resuelven el asunto por su cuenta conviene saber cómo funciona hoy el sector, que cambió de raíz en apenas un lustro. Hasta hace pocos años, las compañías eran propietarias de sus propias torres y emplazamientos. Ya no. Cellnex se separó de Abertis y salió a bolsa en 2015; Telefónica creó Telxius en 2016 y en 2021 vendió su división de torres a la estadounidense American Tower por 7.700 millones de euros, dentro de su estrategia de reducción de deuda; Vodafone escindió Vantage Towers en 2020 y Orange creó Totem en 2021.

El resultado es que hoy son estas gestoras de infraestructura —conocidas en el sector como “torreras”— las que buscan la ubicación, negocian con el propietario del inmueble, construyen, legalizan el emplazamiento y después ceden su uso a las operadoras a cambio de un alquiler. La compañía instala y opera sus equipos, pero no controla la infraestructura. En Ibiza operan cuatro: American Tower, Totem, Vantage Towers y Cellnex.

Ese reparto de papeles explica el mapa de responsabilidades del apagón del centro. Una operadora consultada por este medio remite a la gestora del emplazamiento, con la que subraya no tener vinculación societaria alguna, y sitúa el problema en la negociación con las propiedades. La gestora, a su vez, es quien debe tratar tanto con los dueños de los edificios como con las administraciones. La misma fuente matiza, con todo, que el problema del centro de Ibiza no obedece a ese cambio de modelo, sino a la dificultad para encontrar un inmueble disponible.

Las gestoras piden tiempo; las administraciones no contestan

Este medio se dirigió a las cuatro gestoras que operan en la isla, tanto por el emplazamiento del centro como por sus planes de despliegue en Ibiza. Totem y American Tower han solicitado tiempo para recopilar la información requerida sobre los nuevos emplazamientos previstos. Vantage Towers, gestora del punto desmantelado, no ha respondido por el momento.

Aquel emplazamiento de la calle Roselló fue desmantelado, vale recordar, luego de quejas vecinales por daños al edificio atribuían a la instalación de la antena.

En el plano institucional, el Govern balear se declara fuera de la ecuación. Fuentes de la Conselleria d’Economia, Hisenda i Innovació remiten la cuestión a los operadores privados y descartan cualquier competencia autonómica: la administración balear solo gestiona la red TetraIB, la de radiocomunicaciones para servicios de emergencia, ajena por completo a la telefonía móvil comercial.

El Consell de Ibiza, que el pasado junio se comprometió a mediar en el conflicto —según informó Radio Ibiza—, no ha respondido a las preguntas de este medio al cierre de esta edición. Tampoco lo ha hecho el Ayuntamiento de Ibiza, ante el que se dirimen las competencias urbanísticas y de patrimonio que condicionan la instalación de antenas en el casco histórico.

El resultado, mientras tanto, es el mismo en la calle: quien paga su factura cada mes sigue sin señal en el centro de la ciudad, sin que nadie pueda decirle cuándo volverá.

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