Ibiza conserva cuatro yacimientos arqueológicos de primer orden que pueden visitarse gratuitamente o con un coste muy reducido. Dos forman parte del bien «Ibiza, biodiversidad y cultura», declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1999; otro conserva las huellas de un santuario fenicio-púnico dedicado a Tanit y el cuarto permite contemplar el único acueducto romano conservado en Baleares.
La propuesta permite recorrer la Ibiza fenicia, púnica y romana sin necesidad de entrar en grandes complejos turísticos ni realizar desembolsos importantes. Eso sí, las condiciones de acceso son diferentes en cada caso: mientras Puig des Molins está integrado en la ciudad y cuenta con museo, Cova des Culleram depende de un guarda local y el acueducto de S’Argamassa requiere confirmar previamente las condiciones de visita.
Puig des Molins: entrar en una tumba fenicia en pleno centro de Ibiza

El Puig des Molins, situado en Vía Romana 31, es uno de los grandes enclaves arqueológicos de Ibiza y puede alcanzarse caminando desde el centro de la ciudad. El conjunto conserva más de 3.000 hipogeos excavados a mano en la roca caliza, utilizados desde finales del siglo VII antes de Cristo hasta aproximadamente el año 700 después de Cristo.
Eso supone alrededor de catorce siglos de enterramientos en el mismo lugar, una continuidad que explica la importancia arqueológica de la necrópolis. Se trata del mayor campo funerario fenicio-púnico del Mediterráneo occidental y forma parte del conjunto reconocido por la UNESCO en 1999.
El museo dispone de cinco salas con piezas recuperadas de la necrópolis, entre ellas figurillas femeninas de terracota, ánforas, objetos de ajuar funerario y el busto femenino del siglo V a.C. popularmente identificado con la diosa Tanit.
Pero una de las partes más singulares está fuera de las vitrinas. Los hipogeos de la Mula permiten entrar físicamente en algunas de las antiguas tumbas, atravesando túneles excavados directamente en la roca. No se trata de reconstrucciones: son los espacios originales utilizados para los enterramientos.

En el exterior, el yacimiento ocupa unas cinco hectáreas y permite recorrer la ladera donde todavía son visibles numerosas entradas de los hipogeos. Sobre algunas zonas aparecen incluso olivos de unos 400 años plantados encima de las antiguas tumbas.
Durante el verano, entre el 1 de abril y el 30 de septiembre, abre de martes a sábado de 10.00 a 14.00 y de 18.30 a 21.00 horas, además de los domingos de 10.00 a 14.00. Los lunes permanece cerrado. Entre octubre y marzo, el horario de martes a sábado pasa a ser de 9.30 a 15.00, mientras que los domingos mantiene la apertura matinal.
La entrada es actualmente gratuita, aunque históricamente se han aplicado tarifas de 2,40 euros para la entrada general y 1,20 euros para la reducida. Conviene comprobar las condiciones vigentes en maef.eu antes del desplazamiento.
El museo está adaptado, pero los hipogeos de la Mula tienen escaleras estrechas y techos bajos, por lo que no son adecuados para personas con movilidad reducida ni para quienes sufran claustrofobia severa. Para niños a partir de seis o siete años, el recorrido no presenta problemas especiales.
Sa Caleta: las calles del primer asentamiento fenicio de Ibiza

En Sant Josep de sa Talaia se encuentra Sa Caleta, considerado el primer asentamiento urbano permanente documentado de Ibiza. Está junto a la carretera EI-700, aproximadamente a 15 minutos en coche desde Ibiza ciudad.
El poblado fue fundado a finales del siglo VIII antes de Cristo y quedó abandonado hacia el año 600 a.C., cuando sus habitantes se trasladaron al emplazamiento donde posteriormente se desarrolló la actual ciudad de Ibiza. La particularidad del yacimiento es que su trama urbana todavía puede leerse directamente desde el suelo. Se distinguen las calles, las viviendas construidas unas junto a otras y diferentes espacios utilizados por la comunidad fenicia.
Sa Caleta forma parte, junto con Puig des Molins, del bien «Ibiza, biodiversidad y cultura» reconocido por la UNESCO en 1999. Desde abril de 2025, el recorrido puede complementarse con un Centro de Interpretación instalado en el antiguo cuartel militar restaurado junto al yacimiento. El espacio utiliza recursos audiovisuales para explicar el origen y desarrollo de aquel primer asentamiento.
La visita es gratuita y el terreno del yacimiento es prácticamente llano, mientras que el Centro de Interpretación ocupa un edificio adaptado. La apertura del nuevo centro es reciente y sus horarios todavía deben comprobarse antes de desplazarse, a través de santjosep.net o del Ayuntamiento de Sant Josep.
A pocos metros se encuentra también el Restaurante Sa Caleta, gestionado por la familia Pujolet desde 1988. La proximidad entre yacimiento y restaurante permite combinar la visita arqueológica con una comida de arroces y cocina ibicenca en el mismo desplazamiento.
Cova des Culleram: el santuario de Tanit escondido en una cueva

La tercera parada lleva hasta Sant Vicent de sa Cala, en Sant Joan de Labritja, donde una cueva natural de roca caliza situada a unos 200 metros de altitud conserva las huellas de un santuario utilizado entre los siglos V y II antes de Cristo.
La Cova des Culleram fue un espacio de culto en el que se depositaron durante siglos cientos de ofrendas. En 1907, la Societat Arqueològica Ebusitana excavó el lugar y recuperó más de 600 figuras de terracota asociadas a la diosa Tanit, además de numerosos fragmentos y otros materiales. Algunas presentaban el rostro cubierto por una fina capa de pan de oro, una particularidad iconográfica vinculada al conjunto.
Actualmente, las piezas se conservan en el Museo del Puig des Molins. En la cueva permanecen las salas en las que fueron depositadas las ofrendas, las formaciones naturales de la roca y los paneles interpretativos instalados por el Consell.
También existe otro elemento relacionado con el yacimiento fuera de Ibiza. En 1917 apareció casualmente una placa de bronce con una inscripción púnica en la que se menciona expresamente a Tanit y a Gad, la fortuna. La pieza se conserva actualmente en el Museo Arqueológico Provincial de Alicante.

Uno de los aspectos más llamativos de la visita está en la propia entrada. Algunos visitantes continúan dejando de forma espontánea flores, monedas o pequeñas figuras, reproduciendo un gesto que remite a la función religiosa que tuvo el lugar hace aproximadamente 2.500 años.
La visita mantiene un carácter austero: no hay iluminación artificial añadida, pasarelas ni audioguía, y el acceso depende del guarda local que abre la verja. La cueva abre del 1 de abril al 31 de octubre, de martes a sábado, entre las 9.30 y las 13.30 horas. Los lunes y domingos permanece cerrada y la entrada es gratuita.
Para llegar desde Sant Joan hay que seguir durante unos seis kilómetros la carretera hacia Sant Vicent. Unos 900 metros después del pueblo aparece un desvío señalizado a la izquierda, desde el que se alcanza el aparcamiento. La parte final se realiza por un sendero de tierra de unos diez minutos.
Se recomienda llamar siempre antes al 644 76 75 44, ya que una incidencia con el guarda puede provocar que la verja permanezca cerrada incluso dentro del horario previsto. El MAEF también organiza visitas guiadas en determinadas fechas, con reserva a través del 971 17 60 90. El sendero presenta cierto desnivel y no está adaptado para movilidad reducida, aunque puede hacerse con niños utilizando calzado apropiado.
S’Argamassa: el único acueducto romano conservado en Baleares

El cuarto yacimiento está en S’Argamassa, dentro del municipio de Santa Eulària des Riu, y presenta una particularidad que lo diferencia del resto: se encuentra dentro del entorno de un establecimiento hotelero. El lugar conserva el único acueducto romano conocido en Baleares, construido en el siglo I después de Cristo mediante opus caementicium, el hormigón utilizado por los romanos. De la estructura permanecen aproximadamente 425 metros de longitud, suficientes para comprender el trazado original del sistema hidráulico.
Junto al acueducto se conserva además una cetaria relacionada con la producción de salazones y garum, con una cubeta de 2,90 por 2 metros ejecutada en opus signinum, un mortero hidráulico impermeable utilizado en depósitos de agua y otras instalaciones romanas.
El conjunto fue restaurado en 2014 mediante una inversión de 55.000 euros derivada del convenio firmado entre el Ayuntamiento de Santa Eulària y Meliá en 2013. En el lugar existen paneles explicativos sobre los restos arqueológicos.
La visita es gratuita, pero presenta una particularidad práctica: el acceso debe confirmarse previamente con el hotel Meliá S’Argamassa y con el Ayuntamiento de Santa Eulària, ya que las condiciones pueden variar aunque el convenio establezca la posibilidad de visitas públicas. El terreno es relativamente llano, pero la accesibilidad específica debe comprobarse antes del desplazamiento.
Cap des Llibrell: importante, pero todavía sin una visita habilitada
El mapa arqueológico de Ibiza incluye otros enclaves que no reúnen las mismas condiciones para una visita normalizada. Uno de ellos es Cap des Llibrell o Puig de ses Torretes, en Cala Llonga. El espacio combina un poblado del Bronce final del siglo VIII a.C. y un santuario costero de época púnico-romana. Puede alcanzarse por un sendero desde Cala Llonga que requiere aproximadamente entre 30 y 40 minutos de subida.
Sin embargo, el yacimiento permanece al aire libre, sin protección física, sin paneles interpretativos y sin un acceso correctamente señalizado por la administración. Por ese motivo, pese a su relevancia arqueológica, no puede considerarse una visita patrimonial plenamente habilitada. El Institut d’Estudis Eivissencs reclamó en 2024 al Consell su declaración urgente como BIC y su adquisición pública, debido precisamente a su estado de conservación.
Cuatro visitas gratuitas con condiciones muy distintas
Los cuatro principales enclaves permiten recorrer más de mil años de historia antigua de Ibiza, pero cada uno exige una planificación diferente.
Puig des Molins es el más sencillo: está en la ciudad, cuenta con museo y dispone de horarios estables. Sa Caleta combina restos arqueológicos y un centro de interpretación recién inaugurado, aunque conviene confirmar la apertura de este último.
La Cova des Culleram requiere comprobar previamente la presencia del guarda y realizar un pequeño sendero. S’Argamassa obliga a verificar el acceso con el hotel y el Ayuntamiento, pese a que la visita está contemplada como pública.
Antes de salir, por tanto, conviene comprobar las condiciones particulares de cada enclave. La recompensa es poder recorrer desde una ciudad fenicia y miles de tumbas excavadas en roca hasta un santuario de Tanit y el único acueducto romano conservado en Baleares prácticamente sin pagar entrada.











