Ibiza está dividida en cinco municipios y recorrerlos en una misma jornada es posible con una ruta circular de unos 110 kilómetros y alrededor de dos horas y media de conducción efectiva. El itinerario parte de Eivissa y continúa por Sant Josep de sa Talaia, Sant Antoni de Portmany, Sant Joan de Labritja y Santa Eulària des Riu antes de regresar a la capital. La propuesta requiere entre seis y ocho horas si se realizan paradas suficientes para conocer los principales rasgos de cada territorio.
Eivissa, el punto de partida entre fenicios y murallas
La ruta comienza en Eivissa, el municipio más poblado de la isla, con 53.717 habitantes según los datos del INE de 2024. A diferencia de los demás términos municipales, prácticamente toda su superficie está vinculada a la ciudad, sin una sucesión de pueblos rurales en su interior.
Una primera parada permite combinar Dalt Vila y el Puig des Molins, dos de los cuatro componentes del bien declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1999. Desde el Baluard de Sant Bernat se contempla el puerto, el Mediterráneo hacia el sur y la zona de las salinas al fondo.

El Puig des Molins, situado en Vía Romana 31 y con acceso gratuito, permite acercarse a la necrópolis fenicia que conserva miles de enterramientos excavados en la roca. Para este primer tramo conviene reservar como mínimo una hora, aunque una visita más detallada puede extender la parada hasta las dos horas.
Desde Eivissa, el recorrido continúa hacia el suroeste. Sant Josep se encuentra aproximadamente a 15 minutos en coche por la carretera PM-803.
Sant Josep, un municipio marcado por los contrastes
Con 158 kilómetros cuadrados, Sant Josep de sa Talaia es el municipio de mayor superficie de Ibiza y comprende buena parte de las costas sur y suroeste. Dentro de sus límites conviven lugares muy diferentes: Blue Marlin en Cala Jondal, el Parque Natural de Ses Salines, Es Vedrà, Sa Talaiassa y el asentamiento fenicio de Sa Caleta.
El núcleo de Sant Josep se encuentra a unos 14 kilómetros de Eivissa. Su centro gira alrededor de la iglesia-fortaleza de 1786 y la plaza del pueblo. El templo conserva un porche de arcos especialmente elaborado dentro del conjunto de iglesias levantadas durante la etapa del obispo Abad y Lasierra.

Una parada de entre 30 y 45 minutos permite recorrer el centro. Con más tiempo, la alternativa es subir a Sa Talaiassa, el punto más elevado de Ibiza con 475 metros, situado a unos diez minutos en coche desde el pueblo por una pista de tierra. Desde allí se obtiene una panorámica de 360 grados de la isla.
La siguiente etapa conduce hacia Sant Antoni. El trayecto ronda los 20 kilómetros y puede hacerse por la PM-803 o la C-731.
Sant Antoni más allá del Sunset Strip
La gran bahía de Portmany y el Sunset Strip son dos de los elementos más conocidos de Sant Antoni de Portmany, pero el municipio conserva también patrimonio que queda habitualmente fuera de la imagen asociada a su oferta turística.
En el núcleo se encuentra la iglesia parroquial construida a partir de 1305, la más antigua de Ibiza después de la Catedral. Está situada a apenas cinco minutos caminando desde el Passeig de ses Fonts.

Otra parada posible es el Espai Cultural Sa Punta des Molí, en el extremo sur de la playa. Su acceso es gratuito y abre de martes a sábado de 10.00 a 13.00 y de 17.00 a 20.00 horas. El lugar está vinculado también a Walter Benjamin, que vivió junto al molino en 1932.
Para conocer el centro son suficientes entre 45 minutos y una hora. Con algo más de margen, el paseo en dirección a Cap Negret permite ampliar la perspectiva sobre toda la bahía de Portmany.
Sant Joan y la Ibiza más rural
Desde Sant Antoni, la ruta gira hacia el norte para recorrer aproximadamente 30 kilómetros hasta Sant Joan de Labritja, el municipio menos poblado de Ibiza, con unos 4.500 habitantes.
El territorio conserva un marcado carácter rural y un poblamiento mucho más disperso. Portinatx constituye su principal núcleo costero con infraestructura hotelera, mientras que el pueblo de Sant Joan mantiene una escala considerablemente menor, con su iglesia-fortaleza de 1785 como principal referencia.

La visita al núcleo puede realizarse en aproximadamente media hora. Los domingos, el mercadillo aporta una actividad adicional a la plaza y sus alrededores.
Sin embargo, una de las paradas más singulares del municipio está fuera del propio pueblo. El Poblado Medieval de Balàfia reúne siete casas payesas y torres defensivas integradas, en un conjunto declarado Bien de Interés Cultural y habitado de manera continuada hasta la actualidad.
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Se encuentra a unos 200 metros de la iglesia de Sant Llorenç. Entre sus elementos destacan las cruces pintadas sobre algunas fachadas y las construcciones defensivas vinculadas al mundo rural ibicenco. Añadir Balàfia al recorrido requiere aproximadamente 45 minutos adicionales.
Santa Eulària, del río al Puig de Missa
La cuarta y última parada antes de regresar a Eivissa se encuentra a unos 25 kilómetros. Santa Eulària des Riu combina costa oriental, núcleo urbano y un paisaje marcado por el río que da nombre al municipio.
La localidad puede entenderse a través de tres espacios diferentes: el paseo de s’Alamera y el frente marítimo, el Puig de Missa y el Museu Etnogràfic Can Ros, situado en la falda de la colina.
El Puig de Missa constituye la parada principal. La subida desde el paseo requiere unos 15 minutos a pie y conduce hasta la iglesia-fortaleza del siglo XVI, el cementerio de tumbas encaladas y el conjunto de viviendas blancas situado en la parte elevada.

Desde allí se contempla el río, el núcleo urbano y el Mediterráneo oriental. En el interior de la iglesia se conserva además un retablo barroco de 1674 con columnas salomónicas de madera dorada, que contrasta con la austeridad exterior del edificio.
La visita requiere aproximadamente una hora. Si se incorpora el Museu Etnogràfic, cuya entrada cuesta 2,40 euros, puede ampliarse hasta una hora y media. Desde Santa Eulària quedan unos 20 minutos de carretera para regresar a Eivissa.
Cinco municipios y cinco formas diferentes de Ibiza
Eivissa concentra la dimensión urbana, fenicia y renacentista de la isla. Sant Josep reúne algunos de sus mayores contrastes, desde el Parque Natural hasta Sa Talaiassa y la costa vinculada al ocio. Sant Antoni gira alrededor de la gran bahía, pero conserva patrimonio histórico a pocos metros de sus áreas más turísticas.
Sant Joan representa la vertiente más rural del norte, con pequeños núcleos y construcciones tradicionales dispersas, mientras que Santa Eulària combina el río, el Puig de Missa, la costa oriental y un núcleo urbano con actividad durante todo el año.
El recorrido permite comprobar en una jornada que los cinco municipios no son divisiones administrativas intercambiables, sino territorios con paisajes, núcleos históricos y elementos patrimoniales diferentes.
Una primera vuelta a la isla, no una visita completa
La ruta deja necesariamente lugares fuera. No incluye las calas, los restaurantes costeros, las fiestas patronales ni buena parte del interior de cada municipio. Tampoco pretende sustituir una visita más extensa a cada zona.
Su objetivo es otro: realizar una primera lectura completa de Ibiza mediante sus cinco términos municipales. En unas seis u ocho horas es posible pasar de la ciudad amurallada al suroeste, recorrer la bahía de Portmany, atravesar el norte rural y terminar sobre el Puig de Missa, antes de cerrar el círculo nuevamente en Eivissa.









