La resolución del 17 de agosto que puso fin —en apariencia— a la guerra de las hamacas de Formentera no fue la última palabra. Una semana después, el 24 de agosto, un replanteo técnico conjunto entre el Consell Insular y la Dirección General de Costas y Litoral redujo de forma definitiva el proyecto a 1.491 hamacas y 745 sombrillas: es decir, 469 hamacas y 235 sombrillas menos de las 1.960 y 980 que el Consell había solicitado en septiembre de 2025.
Fuentes de la Conselleria del Mar y del Ciclo del Agua han confirmado a La Voz de Ibiza que esa cifra final es la que realmente regirá la explotación de las playas de la isla y que resulta prácticamente idéntica a la que ya estaba autorizada en mayo en una primera instancia, lo que significa un recorte de un tercio.
Una temporada perdida en medio de una guerra infructuosa. Formentera cierra así un año marcado por denegaciones, recursos, el cese en la Dirección General de Costas, una carta de protesta de 21 funcionarios, preguntas en el Parlament y una temporada en la que buena parte de las playas de la isla operó sin servicios básicos como hamacas, papeleras o duchas durante semanas.
El desenlace deja el resultado final del proceso casi en el mismo punto en el que estaba antes de empezar.
Por qué la cifra de agosto no era la definitiva
La resolución del 17 de agosto de 2026 autorizó, sobre el papel, 1.900 hamacas y 950 sombrillas de las 1.960 y 980 solicitadas: un recorte de apenas el 3%, que este medio ya adelantó como el cierre —en apariencia— del conflicto. Pero esa cifra, según ha explicado la Conselleria, era solo el máximo autorizado sobre plano, no lo que finalmente puede instalarse en la arena.
«Una cosa es lo autorizado sobre plano y otra lo que finalmente puede instalarse tras comprobar físicamente cada playa», explicaron fuentes de la Conselleria.
El 24 de agosto, técnicos del Consell Insular y de la Dirección General de Costas realizaron un replanteo conjunto sobre el terreno para comprobar, playa por playa, las distancias reales respecto a la línea de orilla, la superficie disponible, los sistemas dunares y el espacio reservado al uso público.
De esa comprobación física —no de un nuevo trámite administrativo ni de una nueva resolución— salió la cifra que finalmente regirá la explotación: 1.491 hamacas y 745 sombrillas.
El recorte real sobre lo solicitado en septiembre de 2025 no es el 3% que reflejaba la resolución de agosto, sino un 24%, prácticamente uno de cada cuatro elementos pedidos originalmente por el Consell. Una cifra muy cercana al recorte de un tercio que desató la guerra entre el Consell y el Govern que se cobró la cabeza de la directora general de Costas.
Un año de conflicto para volver casi al punto de partida
El dato más llamativo de la confirmación obtenida por La Voz de Ibiza es la comparación que hace la propia Conselleria con el punto de partida. Según han explicado, el resultado del replanteo del 24 de agosto —1.491 hamacas y 745 sombrillas— queda «prácticamente en las mismas magnitudes» que las instalaciones que el Estado ya tenía autorizadas para el Consell entre 2022 y 2025, antes de que se tramitara toda esta renovación: solo 63 hamacas y 31 sombrillas más que en aquel periodo.
Puesto en perspectiva, todo lo ocurrido entre septiembre de 2025 y agosto de 2026 termina, en los hechos, con una capacidad de playa prácticamente igual a la que ya existía antes de que arrancara el proceso..
El propio conseller del Mar y del Ciclo del Agua, Juan Manuel Lafuente, llegó a insinuar esta equivalencia en el pleno del Parlament de este martes, al defender que el resultado final del replanteo era «prácticamente lo mismo que tenía la Demarcación de Costas fijado» antes de que se tramitara la renovación.
La confirmación posterior de la Conselleria a este medio precisa esa afirmación con una cifra exacta: 63 hamacas y 31 sombrillas de diferencia sobre casi 1.500 elementos.
El impacto que llega a la temporada 2027
El resultado del replanteo del 24 de agosto no es una cifra anecdótica: al tratarse de una autorización para el periodo 2026-2029, la reducción de 469 hamacas y 235 sombrillas respecto a lo solicitado por el Consell fija, de facto, la capacidad real de explotación de las playas de Formentera para las próximas tres temporadas.
Los adjudicatarios que ya habían planificado su actividad sobre la base de las 1.900 hamacas y 950 sombrillas autorizadas el 17 de agosto deberán ajustar su capacidad real a la cifra surgida del replanteo físico, casi 400 hamacas menos de lo que preveía la resolución de agosto.
A esa reducción de capacidad se añade el canon de ocupación del dominio público marítimo-terrestre que los adjudicatarios deben abonar a la Demarcación de Costas por la superficie autorizada, un coste que se fija en función de lo aprobado en la resolución y que no necesariamente se ajusta a la baja al mismo ritmo que la capacidad instalable en la arena.
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