«Nos han autorizado todo aquello que desde el primer momento habíamos estado pidiendo», afirmó esta semana, sin ruborizarse, la consellera insular de Medio Ambiente, Verónica Castelló, luego de que se conociera el giro de la Dirección General de Costas balear sobre los lotes de hamacas y sombrillas de Formentera que habían desatado una crisis puertas adentro del Govern balear.
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Ante los medios de comunicación en una especie de rueda de prensa -donde también culpabilizó al Govern de analizar planos viejos– la integrante de Sa Unió ha hinchado el pecho y sostuvo que habían conseguido todo lo que habían planteado en septiembre del año pasado, cuando se inició la tramitación.
Sin embargo, una vez más, los documentos oficiales la desmienten. Tal como avanzara La Voz de Ibiza, a partir de la resolución final de la Dirección General de Costas que dio marcha atrás al primer recorte conocido en mayo pasado, se terminaron habilitando 1.930 hamacas y 950 sombrillas de las 1.960 hamacas y 980 sombrillas solicitadas en los lotes de las once playas de la isla: Cala Saona, Cavall d’en Borràs, Illetes, Llevant, Ses Canyes, Es Pujols, Es Caló, Es Copinyar, Arenals, Migjorn y Ca Marí.

Incluso, las declaraciones de Castelló entran en contradicción con sus propias acciones. Es que, entre la primera presentación en septiembre del año pasado y las alegaciones de mayo, el Consell Insular retiró el pedido de autorización del lote 42 Migjorn de 26 hamacas y 13 sombrillas, luego de que el adjudicatario renunciara a su explotación.
Además, en Illetes, el lote 9 pasó de 70 hamacas y 35 sombrillas solicitadas a 36 y 18 autorizadas respectivamente: el propio Consell presentó dos alternativas de distribución en sus alegaciones de agosto —una que mantenía el número original en dos filas, y otra con la mitad de elementos en una sola fila— y la Administración autorizó la de menor ocupación, argumentando que reducía el impacto sobre el dominio público.
Otra incongruencia
Castelló también dijo que, en un primer momento, se le había indicado al Consell que debía presentar un recurso de reposición potestivo -tal como informara este medio- contra la resolución. Sin embargo, todo según la consellera insular, luego se estableció que lo indicado eran las alegaciones. «Esto nos ha retrasado muchísimo», cuestionó Castelló.
Y añadió que es el Govern balear quien debería explicar por qué «se han dado por buenas las alegaciones y la misma documentación que ya tenían desde mayo. No hay ninguna diferencia».
Sin embargo, tal como consta en la resolución, el 14 de mayo se realizó una inspección conjunta con técnicos del Parque Natural, un agente de Costas y técnicos de Medio Ambiente del Consell, que recorrieron las playas afectadas para verificar tramo por tramo si existía o no duna embrionaria real y si el ancho físico disponible en cada playa permitía instalar lo solicitado sin invadir la franja de seguridad.
El resultado de esa inspección conjunta quedó incorporado, playa por playa, a la resolución final, con anotaciones sobre distancias reales medidas en el terreno frente a las que arrojaba la ortofoto de referencia de 2024, que en algunos tramos no coincidían.
La acusación de los «planos viejos»
En la misma comparecencia, Castelló ofreció una explicación distinta para otro de los puntos que sí quedaron fuera de la autorización: los quioscos, terrazas y casetas de baño denegados en playas como Cala Saona, Es Pujols, Es Copinyar, Arenals, Migjorn y Ca Marí.
Según la consellera, esos elementos fueron retirados por el propio Consell de sus planos ya en abril de 2026, después de que la Dirección General de Costas indicara que ese tipo de instalaciones debían tramitarse mediante una concesión y no mediante una simple autorización.
«Ha habido un error a la hora de valorar el expediente», sostuvo, atribuyendo la denegación a que el Govern se habría fijado en unos planos iniciales de 2021, ya superados, en los que todavía figuraban esos elementos.
La resolución que cierra el expediente, sin embargo, no atribuye en ningún pasaje la denegación de esos quioscos, terrazas y casetas de baño a un error de planos desactualizados: se limita a enumerar, playa por playa y lote por lote, cada instalación que queda fuera de la autorización. Tampoco hay en el documento ninguna mención a que esos elementos coincidan —o no— con los quioscos que actualmente explota el Consell bajo una concesión distinta, en trámite de caducidad por presuntas irregularidades.
Consultada por La Voz de Ibiza sobre si los quioscos denegados en esta resolución son los mismos que están bajo ese expediente de caducidad, la Conselleria del Mar respondió que «no podemos confirmar en este momento» si coinciden, y que prefería «no hacer una valoración al respecto hasta disponer de toda la información».
Sin respuesta
La Voz de Ibiza contactó a Castelló para despejar la duda respecto de las hamacas solicitadas por el Consell y las autorizadas por la Conselleria de Mar. Sin embargo, la consellera de Medio Ambiente no respondió a la consulta.
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