AEROPUERTO DE IBIZA

Del «entendimiento» a «pararle los pies»: el Consell de Ibiza hace equilibrios con el aeropuerto entre Aena y la calle

El Consell de Ibiza pasó en dos meses de agradecer a Aena que «diera la cara» a advertir de que le «parará los pies». El giro coincide con la aprobación del DORA III sin la consulta previa que Aena había prometido, aunque entre julio y septiembre la institución insular apenas movió ficha en el frente aeroportuario
De la reunión con Aena a la reunión con los vecinos: el giro del Consell de Ibiza

El Consell de Ibiza ha pasado en dos meses de celebrar el «entendimiento» con Aena a advertirle de que le «parará los pies», en el marco de la polémica por el proyecto de reforma del aeropuerto que ha despertado una oposición de un importante grupo de vecinos, que se manifestaron este domingo.

El giro discursivo y semántico es evidente. El 9 de julio, tras una reunión con la cúpula de la entidad aeroportuaria, el consistorio agradecía que sus responsables hubieran acudido a la isla «a dar la cara» y celebraba la apertura de una vía de diálogo para consensuar la reforma del aeropuerto. Sin embargo, el 16 de septiembre, un día después de que el Gobierno aprobara el DORA III, advertía de que Aena «tiene a Ibiza como una caja registradora» y de que espera que no le «pasen el rodillo por encima», en declaraciones del presidente Vicent Marí.

El discurso de fondo no ha cambiado: el Consell nunca aceptó un aumento de la capacidad aérea, aunque sí que las instalaciones sean modernizadas. Lo que sí cambió, y de manera abrupta, fueron las formas: de la cordialidad institucional a la confrontación abierta.

Entre medias, sin embargo, la institución insular no impulsó ninguna gestión específica contra el proyecto -más allá de un escrito a la dirección del aeropuerto centrado en el ciclo del agua que nada tiene que ver con el DORA III- lo que deja en evidencia la incomodidad entre la presión de la calle y los planes de Aena para modernizar una infraestructura clave.

Julio: agradecimiento y «entendimiento»

La reunión con Aena del 9 de julio

La nota de prensa que el Consell difundió tras la reunión del 9 de julio con la cúpula de Aena —el vicepresidente ejecutivo Javier Marín, la directora general de Aeropuertos, Elena Mayoral, y otros responsables de la entidad— describía un clima de consenso.

Marí agradeció entonces «la presencia del vicepresidente Javier Marín y de todo su equipo, que han venido a dar la cara y a explicar todas las dudas y todos los detalles de este proyecto», y celebró la apertura de «una línea directa de participación entre la sociedad ibicenca y Aena» para consensuar el proyecto final.

Reconoció, eso sí, que «la falta de información de los últimos meses había provocado situaciones de desconfianza y la sensación de que se estaba decidiendo el futuro de una infraestructura tan importante para Ibiza sin el conocimiento de esta isla», pero insistió en que la reforma «no debe implicar en ningún caso la posibilidad de que lleguen más viajeros en temporada alta».

Por parte de Aena, el vicepresidente Marín trasladó que las obras no aumentarían el número de aeronaves que puede acoger la instalación y que su objetivo era ganar «más metros cuadrados de terminal por usuario».

Septiembre: el cambio de tono

El clima cordial de julio no volvió a repetirse. El 15 de septiembre, el Consejo de Ministros aprobó el DORA III, con 229,7 millones de euros reservados para el aeropuerto de Ibiza en el quinquenio 2027-2031.

El presidente de AENA, Maurici Lucena, interviene durante la presentación de la propuesta de inversiones de Aena para los aeropuertos españoles.

Al día siguiente, Marí abandonó el registro conciliador: «Espero que no signifique que nos pasarán el rodillo por encima y harán esta macroampliación que desde Ibiza rechazamos», declaró, y añadió que «Aena tiene a Ibiza como una caja registradora».

El mismo presidente que en julio agradecía que la cúpula de Aena hubiera ido «a dar la cara» reclamaba ahora una ley de cogestión aeroportuaria para que «las instituciones baleares» tuvieran voz en las decisiones sobre la infraestructura.

El tono se mantuvo, e incluso se endureció, en los días siguientes: tras la manifestación del domingo, el Consell advirtió de que «seguirá haciendo toda la presión necesaria para que Aena escuche Ibiza» y de que «debemos parar los pies a Aena» si su intención es ampliar la capacidad de llegada de pasajeros.

Cuando las palabras importan

En una comparativa de las dos notas de prensa del 9 de julio y del 21 de septiembre, el léxico institucional del Consell marca el giro del discurso.

En julio, la palabra «ampliación» no se pronunciaba ni una sola vez: el proyecto se nombraba como «remodelación» o «reformas», términos que en la nota de hoy han desaparecido por completo.

En su lugar, «ampliación» aparece ahora de forma reiterada, siempre en sentido de rechazo («no queremos una ampliación»). El cambio se repite en el tono de la relación con Aena: la nota de julio hablaba de «entendimiento»; la de hoy, de «presión» («toda la presión necesaria para que Aena escuche Ibiza»).

El análisis de las notas de prensa

«Sin haber hablado nada con nadie»

Preguntado por este medio sobre el cambio de tono, el Consell lo niega de entrada: «La postura no ha cambiado», sostienen fuentes de la institución, que remiten a la propia nota del 9 de julio como prueba de continuidad.

La explicación que ofrecen para el endurecimiento del discurso es otra: Aena se había comprometido a no avanzar en el proyecto sin hablar antes con las administraciones locales y la sociedad civil de la isla, y el Consejo de Ministros aprobó el DORA III el 15 de septiembre «sin haber hablado nada con nadie».

«No nos vamos a quedar de brazos cruzados mientras el Gobierno de España sigue dando pasos sin contar con nadie de esta isla», resumen.

Dos meses sin gestión específica

Esto choca de frente con las gestiones realizadas. Entre la reunión de julio y la aprobación de septiembre, se hizo poco y nada. Desde el Consell reconocen que no hubo ninguna actuación dirigida específicamente contra la ampliación. La única gestión que citan en ese periodo es un escrito remitido a la directora del aeropuerto, Marta Torres, exigiendo inversión en el ciclo del agua —una reclamación centrada en el saneamiento y los vertidos, no en la capacidad de la terminal—.

Sobre el resto, remiten a actuaciones de otras instituciones: una declaración en el Parlament balear y la tramitación en el Congreso de los Diputados de una ley de cogestión aeroportuaria, iniciativas que, subrayan, «se han seguido moviendo por otros cauces».

El límite legal que reconoce el propio Consell

La institución insular admite además que carece de competencia formal sobre la decisión. «Es una reforma que aprueba el Consejo de Ministros, y el Consell no tiene ni que informar ni que autorizar ni nada. A nosotros ni nos informan ni nada», reconocen.

Ese dato matiza el alcance real del reproche: más allá de la presión política y mediática, el Consell no dispone de una herramienta administrativa para bloquear el proyecto, lo que reduce el margen de acción exigible entre julio y septiembre a, esencialmente, declaraciones públicas y gestiones ante otras administraciones.

La manifestación y el discurso de este lunes

El encuentro de este lunes del Consell con los vecinos

El 20 de septiembre, miles de personas se manifestaron en Ibiza contra los planes de Aena. Marí no acudió —había explicado que prefería no «politizarla»—, pero se reunió este lunes con los colectivos convocantes (Jóvenes de Ibiza, el Institut d’Estudis Eivissencs, GEN-GOB, la Asociación Rafal Trobat, la Asociación Sa Badia, la Asociación de Vecinos de Sa Caleta y Amics de la Terra) y volvió a subir el tono.

«El Consell seguirá haciendo toda la presión necesaria para que Aena escuche Ibiza», afirmó, y añadió que «debemos parar los pies a Aena si lo que pretende es ir más allá de mejorar el aeropuerto e incrementar la capacidad de llegada de personas a nuestra isla».

Marí insistió en que la posición de fondo —sí a modernizar, no a ampliar la capacidad— «ha sido la posición defendida por el Consell desde que se conocieron los planes de Aena», y volvió a citar la reunión de julio como prueba de una coherencia que, en los hechos, se ha sostenido más en el discurso que en la gestión.

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