TRANSPORTE AÉREO

La reforma del aeropuerto divide Ibiza: de apoyos para modernizar al alarmismo sobre un proyecto sin redactarse

Empresarios, hoteleros y trabajadores ven necesaria la modernización de la terminal, mientras ecologistas, vecinos y jóvenes alertan de una ampliación de capacidad que Aena niega y cuyo proyecto constructivo todavía no existe.

La manifestación convocada para este domingo 20 de septiembre contra la ampliación del aeropuerto de Ibiza ha vuelto a situar el proyecto en el centro del debate. Sectores muy diversos de toda la isla se han manifestado en relación al proyecto de reforma que propone Aena, y hay opiniones muy distintas entre sí. Algunas, además, sin demasiado fundamento.

La marcha la encabezan los colectivos ecologistas, las asociaciones de vecinos del entorno y la Associació de Joves d’Eivissa. El grueso del empresariado y las instituciones, pese a sus reservas, no acudirán. La Voz de Ibiza ha recogido la posición de los principales actores.

Qué contempla el proyecto

El proyecto de Aena incluido en el DORA III, con una inversión prevista de 229,7 millones de euros para Ibiza en el quinquenio 2027-2031, contempla elevar las puertas de embarque de 17 a 32, construir un nuevo dique para separar los vuelos del espacio Schengen de los extracomunitarios, incorporar ocho nuevas pasarelas, instalar nuevas máquinas de inspección de equipajes y renovar la sala de embarque, con una nueva sala VIP de 2.000 metros cuadrados. Es la mayor intervención sobre la terminal desde 2008. El proyecto constructivo todavía no se ha redactado —solo existe el diseño funcional— y las obras no se han licitado, por lo que las cifras podrían concretarse o variar en fases posteriores.

El empresariado reclama modernizar

El grueso del tejido empresarial no participará en la protesta, y su posición no es el rechazo frontal. De hecho, aceptan la modernización de la terminal, sobre todo la adaptación al control de fronteras Schengen y la mejora del embarque.

El presidente de PIMEEF, Alfonso Rojo, considera que las explicaciones de Aena sobre la separación del espacio Schengen y la incorporación de pasarelas parecen «correctas», y que si la reforma sirve «para optimizar la experiencia de la llegada y la salida, bienvenida sea». Su reserva es concreta: el temor de que se dispare el número de pasajeros. Para Rojo, la prioridad son los accesos —«que no se formen esos cuellos de botella»— más que «darle una vuelta entera de calcetín al aeropuerto». La patronal no participará institucionalmente en la marcha, aunque ha dejado libertad a sus asociados para acudir.

Desde la Federación Empresarial Hotelera (FEHIF), su gerente, Santiago García Ramón, pasó de una cautela inicial hace una valoración positiva tras conocer el planteamiento de Aena: «Son inversiones que parecen razonables y que de entrada son necesarias para el volumen que tiene el aeropuerto y para las necesidades de la isla». Los hoteleros subrayan la necesidad de separar el tráfico británico, extracomunitario desde el Brexit.

La Asociación Española de Directores de Hotel (AEDH), por medio de su presidenta, Alicia Reina, se declara «favorable a la modernización, pero prudente respecto a cualquier incremento de capacidad». Reina reclama que el compromiso de Aena de no ampliar la capacidad «quede respaldado por información técnica verificable y accesible» y pide conocer «las previsiones de tráfico y los criterios que justifican las dimensiones del proyecto».

«En este sentido, vemos favorablemente las actuaciones orientadas a optimizar los procesos de facturación, seguridad y embarque, mejorar la accesibilidad, reorganizar los flujos de pasajeros, reducir los tiempos de espera y avanzar en eficiencia energética y digitalización», destacan desde AEDH.

En la misma línea, han señalado: «Una ampliación de la superficie de la terminal no implica necesariamente un incremento de la capacidad operativa del aeropuerto, pero sí puede mejorar su capacidad de procesamiento de pasajeros. Por ello, creemos necesario conocer con mayor precisión los indicadores de demanda, las previsiones de tráfico, los niveles de servicio y los criterios técnicos y económicos que justifican las dimensiones del proyecto».

Alejandro Sancho, el presidente de Fomento del Turismo, es categórico en que la reforma de Es Codolar es imprescindible: “Cualquiera que pase por el aeropuerto sabe que hay muchos sectores que necsitan mejoras. Si Ibiza quiere seguir apostando al turismo la infraestructura tiene que actualizarse. Y no solo por el turismo: al estar en una isla, un mejor aeropuerto es un beneficio para todos”.Entre los varios aspectos que necesitan mejoras, Sancho menciona los accesos a la terminal, el uso de más pasarelas para embarcar, los apartamientos y zonas de servicio para empresas de transporte. “La propia terminal necesita una mejora importante”, concluye.

«No se puede poner un tapón»

El presidente de CAEB Pitiusas, José Antonio Roselló, ofrece la defensa más argumentada de por qué frenar el aeropuerto no es, a su juicio, la solución. Aunque mantiene reservas sobre el proyecto, pero rechaza aplicar el decrecimiento a la infraestructura.

Su argumento es que el aeropuerto no es la palanca para contener el turismo: «Aena no es el elemento esencial que tiene que modular la demanda hacia Baleares. Este es un grave error». Poner «un tapón» en el aeropuerto, sostiene, «conllevaría más problemas para la economía» sin resolver la masificación, «porque las corrientes turísticas son un fenómeno muy persistente». Añade un matiz que el resto del debate pasa por alto: la caída de la estancia media y de las pernoctaciones puede hacer que «haya aumento de pasajeros con la presión igual o incluso inferior». Su propuesta es pactar y participar en el diseño: «Aena se tiene que dejar ayudar», advierte.

Las instituciones critican, pero tampoco salen a la calle

El Consell de Ibiza encabeza el rechazo institucional, aunque su presidente, Vicent Marí, tampoco acudirá a la marcha: apoya a los jóvenes convocantes y se reunirá con ellos, pero dice que no quiere «politizar» la protesta. Marí sostiene la misma distinción que el empresariado —«en modernizar el aeropuerto estamos de acuerdo, pero en esta macroampliación no»— y ha cargado contra la forma en que Aena ha conducido el proceso: «Ha habido un fallo muy grande de comunicación». Reclama la cogestión aeroportuaria y, tras la aprobación del DORA III, ha avisado de que teme que el Gobierno «nos pase el rodillo por encima».

En la misma línea de rechazo con exigencia de diálogo se sitúan el Govern balear, el Consell de Formentera, los cinco ayuntamientos de la isla y los tres principales grupos del Parlament. El reproche compartido es la opacidad con que se ha planteado el proyecto y la falta de voz de las instituciones insulares en su diseño.

El ocio nocturno y la política local: dudas y cogestión

Al margen de los grandes bloques, otros actores han introducido sus propias lecturas. La patronal del ocio nocturno AEON pidió a Aena que aclarara si el proyecto contempla «la instalación de una macrodiscoteca» en el aeropuerto y advirtió de que, de ser así, debería someterse a las mismas licencias, controles de aforo y horarios que cualquier sala de Baleares. Sin embargo, en la documentación oficial no figura ninguna discoteca, sino la ampliación de espacios comerciales, una terraza y la nueva sala VIP.

Desde la política local, Ara Eivissa atribuye a Aena una lógica orientada a aumentar sus ingresos y reclama que Ibiza no quede condicionada por los intereses de una sociedad que, aunque mayoritariamente pública, cuenta también con accionistas privados. Su petición central coincide con la del Consell: cogestión aeroportuaria para que las instituciones insulares participen en las decisiones sobre la infraestructura. Sin embargo, no puntualiza en detalles del proyecto que resultarían perjudiciales.

Los ecologistas y los vecinos: el bloque que sí sale a la calle

El GEN-GOB ocupa el extremo más rotundo y es, junto a vecinos y jóvenes, quien sostiene la manifestación. A diferencia del empresariado y las instituciones, rechaza el proyecto en su conjunto y reclama «un plan de decrecimiento turístico pactado, justo y necesario»: «No necesitamos más capacidad para hacer llegar más turistas, necesitamos poner límites al crecimiento».

Sus denuncias tienen distinto grado de concreción. En la gestión del agua, la organización pisa terreno firme y documentado: la propia Aena reconoce que la depuradora está «sobrecargada» y Recursos Hídricos requirió el cese de determinados vertidos. Pero, en el resto de frentes, las alertas son más resbaladizas. El GEN-GOB afirma que la reforma «multiplicará» los pasajeros y sostiene que una terminal diseñada en su día para 5,7 millones ha acabado atendiendo cerca de diez, de donde deduce que una terminal mayor doblaría esa cifra. Pero ese argumento choca con el escenario oficial del DORA III, que prevé pasar de 9,1 a 9,72 millones de pasajeros en 2031, apenas un 6% más.

Los ecologistas además sostienen que ocupará dos zonas periféricas del Parque Natural de Ses Salines, pero no precisa cuántos metros ni qué norma lo impediría, y en ese mismo entorno una actuación anterior de Aena fue declarada ambientalmente compatible en 2017. A su vez, GEN-GOB anticipa una «explosión lumínica», más ruido y más colisiones con aves sin aportar mediciones, sobre un proyecto que ni siquiera está redactado. Junto al GEN-GOB se movilizan el Institut d’Estudis Eivissencs, Amics de la Terra y las asociaciones de vecinos del entorno (Can Palleu, Can Frígoles, sa Caleta), además de la Associació de Joves d’Eivissa, convocante de la marcha.

Los trabajadores de Aena: una división dentro de la propia casa

UGT Pitiüses ha llamado a sumarse a la manifestación, pero esa decisión no se comunicó al Comité de Centro del Aeropuerto de Ibiza, del que el propio sindicato forma parte junto a CCOO y USO. El presidente del comité, David Torres, se enteró de la adhesión a raíz de una consulta de este medio: «Es la primera noticia que tengo».

La postura del comité no coincide con la de la pancarta: no rechaza la reforma. «Realmente la ampliación depende mucho de cómo se haga, si se va a ampliar el personal para asistir a estas nuevas instalaciones. Si no, el déficit laboral todavía va a ser superior», señaló Torres. Los trabajadores no piden frenar las obras, sino que se acompañen de más plantilla, la misma línea del grupo de empleados que este verano reclamó soluciones al déficit de aparcamiento.

Un debate sobre un proyecto sin cerrar

Buena parte de la discusión se libra sobre un diseño todavía sin redactar y con cifras provisionales. El empresariado y las instituciones aceptan modernizar la terminal y rechazan un aumento de capacidad que Aena dice que no se producirá; los ecologistas, los vecinos y los jóvenes piden frenar el proyecto y decrecer; y los trabajadores que operan el aeropuerto reclaman más plantilla, no cancelar las obras.

Hay, sin embargo, un reproche que comparten prácticamente todos los actores, incluidos los favorables a la reforma: la falta de transparencia y de diálogo con que Aena ha conducido el proceso. El gestor, que sostiene que la actuación no aumentará la capacidad del aeropuerto, se ha comprometido a presentar a los agentes económicos y sociales un proyecto «más definitivo» antes de seguir adelante. Ese documento, cuando llegue, permitirá contrastar con cifras muchas de las afirmaciones que hoy se lanzan sobre un proyecto que aún no existe sobre el papel.

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