El Ayuntamiento de Ibiza tramita la creación de trece nuevas licencias de taxi en Vila, las primeras que se conceden en Baleares bajo el Decreto 6/2026. Y la cifra tiene una explicación que no está en la realidad de 2026, sino en una operación aritmética de 2022: el número sale de coger las licencias que la ciudad tenía en 2013 y multiplicarlas por el crecimiento del turismo.
La cuenta: 134 por 1,28
El estudio de necesidad que sostiene el expediente lo firmó la consultora TEMA Ingeniería en 2022, y su método ha sido el siguiente. Parte de 2013, cuando Vila tenía 134 licencias fijas de taxi; calcula que los viajeros llegados al municipio habían crecido alrededor de un 28% hasta 2022; y aplica ese mismo porcentaje a las licencias. 134 por 1,28 da 171. Como en 2022 ya había 158 licencias fijas, la diferencia —redondeando— eran 13. Ese es el origen del número.
El cálculo se apoya solo en el turismo, y tiene su lógica: el propio estudio constata que la población residente apenas había variado —un 0,48% desde 2013—, de modo que el factor que empuja la demanda es el visitante. Sobre esa base, la cifra de 13 es una regla de tres, no la conclusión de un estudio de tiempos de espera, cobertura por zonas o niveles de servicio.
Un expediente congelado durante dos años
Que el estudio sea de 2022 no es casual. El procedimiento arrancó a principios de 2024, con las bases ya publicadas, pero se detuvo de golpe: la Ley 1/2024 impuso una moratoria a la concesión de nuevas licencias de taxi y de VTC a la espera del reglamento autonómico. Ese reglamento llegó dos años después —el Decreto 6/2026— y con él el Ayuntamiento reactivó el expediente que había quedado en suspenso. Entre medias, la fotografía del transporte en la isla había cambiado de manera profunda.
Al recuperar el trámite, el Consistorio incorporó un informe técnico complementario con datos recientes: Vila supera ya los 55.000 habitantes, el aeropuerto rozó los 9,1 millones de pasajeros en 2025 y el indicador de presión humana alcanzó las 369.166 personas el pasado agosto. Pero ese informe delimita su propio alcance: dice que «no sustituye» la memoria de 2022 y que se limita a «ratificar» que la necesidad de trece licencias «continúa plenamente vigente».
El problema es qué se dejó fuera del análisis. El reglamento del servicio de taxi de Vila —aprobado por el Pleno en 2024 y publicado en el BOIB del 17 de agosto— dedica su artículo 14 a la «determinación del número de licencias» y establece que crear nuevas licencias obliga a tramitar un expediente que acredite su necesidad ponderando, entre otros factores, la oferta y la demanda existentes «en cada momento», el nivel de cobertura del transporte público y, de forma expresa, “el aumento del número de vehículos de arrendamiento con conductor”.
Un recálculo, en la práctica, habría sido eso: aplicar esos criterios a la realidad de 2026 —oferta y demanda actuales, cobertura del autobús, peso de las VTC— y derivar de ahí el número. En su lugar, el expediente conserva el 13 que arrojó la regla de tres de 2022.
La foto de la oferta a la que alude el reglamento municipal ha cambiado desde 2022. En la isla se acumulan ahora unas 6.500 solicitudes de VTC (en toda la isla) presentadas desde 2023, un volumen inexistente cuando se hizo el cálculo, sobre las que no se sabe qué pasará. La moratoria que mantuvo congelado este mismo expediente durante dos años se impuso, según su propia justificación, precisamente por esas miles de solicitudes y por el efecto que podían tener sobre el taxi. Difícilmente puede quedar fuera del cálculo de cuántos taxis hacen falta aquello que justificó paralizar la concesión de licencias.
Y este mismo año ha entrado en servicio una nueva contrata de autobuses que refuerza el transporte colectivo. Ninguno de los dos factores —competencia directa uno, oferta alternativa el otro— aparece analizado en el expediente. A ello se suma que la reforma de la Ley balear de Transportes aprobada en junio (Ley 4/2026) exige apoyar las nuevas licencias, además de en la calidad del aire y el tráfico, en la «gestión del transporte».
Lo que sí se recalculó: el precio
El estudio económico que fija el canon de la licencia se rehízo este año: la consultora Movilidad y Transporte Asesores actualizó ingresos, costes, tarifas, valor actual neto y tasa interna de retorno con parámetros de 2026 y concluyó que el canon se mantiene en 180.000 euros para una licencia ordinaria y 160.000 para un eurotaxi. En la parte del dinero, por tanto, sí se volvió a correr el modelo con datos actuales (pese a mantener el valor).
Ese estudio económico, además, se apoya en la subida de tarifas del taxi que el Consell aprobó solo de forma inicial en mayo y que todavía no cuenta con aprobación definitiva: no ha pasado por la comisión de precios del Govern ni se ha publicado en el BOIB. El canon, por tanto, se calcula sobre unas tarifas que aún no están oficialmente en vigor, un extremo que las alegaciones del sector también subrayan.
Las alegaciones del sector
Precisamente, la Agrupación Empresarial de Auto-taxi y Auto-turismo de Baleares —integrada en la FEBT y presidida por Antonio Bauzá Sastre— ha presentado observaciones dentro del plazo de información pública cuestionan el expediente.
Entre ellas, señala la contradicción detallada en líneas previas: critica que se emplearan «dos años y medio» en regular el sector y que el Ayuntamiento «en un par de meses» ha concluido que hacen falta exactamente 13 licencias, apoyándose en informes de 2022. Para la agrupación, dichos informes están «totalmente desfasados» y en ellos «no se encuentra ninguna referencia» a las VTC. Es la misma laguna que La Voz de Ibiza ya había detectado en el expediente.
Qué falta por saber
El expediente ha cerrado su fase de información pública y el Ayuntamiento debe ahora resolver las alegaciones antes de aprobar las bases de forma definitiva. Este diario ya preguntó al Consistorio por el trato distinto entre taxi y VTC y no obtuvo respuesta. Queda pendiente la cuestión que las alegaciones dejan sobre la mesa: por qué, para decidir cuántos taxis necesita la ciudad en 2026, los datos nuevos han servido para confirmar una cifra de 2022 y no para rehacer el análisis de una oferta de transporte que, entre tanto, ha cambiado por completo.











