Los vecinos y vecinas de Can Bonet, en Sant Antoni, han decidido alzar la voz contra el ruido nocturno que, según denuncian, sufre su barrio de forma reiterada. A través de un comunicado, el colectivo vecinal describe «otra madrugada de ruido descontrolado y caos» en su zona residencial y reclama a las administraciones competentes medidas eficaces para poder descansar.
Cuatro molestias que señalan
El mensaje enumera de forma gráfica los problemas que atribuyen al ocio nocturno que se desarrolla en las inmediaciones del barrio: ruido hasta altas horas, calles colapsadas por el tráfico, circulación de autobuses, taxis y otros vehículos por calles residenciales, y episodios de suciedad, orines y falta de control en la vía pública.
«El ocio nocturno que se desarrolla en el barrio nos afecta», sostienen en la publicación, en la que insisten en que esta actividad termina invadiendo un espacio pensado para la vida cotidiana de sus residentes.
No están en contra del ocio
El colectivo se apresura a matizar el alcance de su queja. «No estamos en contra del ocio. No estamos en contra de la actividad económica», afirman en el comunicado, en un intento por despegar su reivindicación de cualquier lectura contraria al turismo o al empleo que genera la noche ibicenca.
Su reclamación, subrayan, se centra en la compatibilidad entre esa actividad económica y el derecho de los residentes a vivir y descansar en su propio barrio, no en su desaparición.
Cuatro peticiones a las administraciones
Los vecinos de Can Bonet no se limitan a protestar: trasladan a las administraciones competentes cuatro exigencias concretas para intentar equilibrar el ocio nocturno con su derecho al descanso.
Piden, en primer lugar, más control y presencia policial en la zona durante los eventos nocturnos, de forma que las fuerzas de seguridad puedan intervenir cuando las molestias se disparan. Reclaman también un plan de movilidad real y eficaz que resuelva el colapso de tráfico que sufren sus calles, pensadas para uso residencial y no para el paso constante de autobuses, taxis y otros vehículos vinculados al ocio.
A esto suman la exigencia de límites de horarios y, sobre todo, el cumplimiento efectivo de la normativa ya existente, un punto en el que insisten porque entienden que el problema no es tanto la falta de reglas como la falta de control sobre ellas. Por último, piden un diálogo real con el vecindario, una interlocución que, a juzgar por el tono del comunicado, sienten que hasta ahora no se les ha ofrecido con la seriedad que reclaman.
El comunicado no precisa ante qué administración en concreto —Ayuntamiento de Ibiza, Consell de Ibiza u otro organismo— dirigen formalmente estas peticiones, aunque el uso genérico de «administraciones competentes» apunta a una demanda dirigida a varios niveles de gestión, dada la naturaleza de las molestias descritas (movilidad, seguridad y limpieza).
El descanso también es un derecho
El colectivo cierra su comunicado con un lema que resume su reivindicación: «El descanso también es un derecho». Con esta campaña, los vecinos de Can Bonet buscan que la convivencia entre el ocio nocturno y la vida residencial del barrio deje de ser, según denuncian, una fuente constante de conflicto y pase a gestionarse con medidas concretas de movilidad, seguridad y control del ruido.










