En la calle Estruç, en Jesús, los balcones ya no cuelgan toallas ni ropa tendida: cuelgan sábanas pintadas a mano. «Peatonal sí, carretera no», se lee en una. «Socorro», en otra. Es la forma que han encontrado los vecinos de esta vía para protestar, semana tras semana, contra el aumento de tráfico y velocidad que dicen sufrir desde que el centro de Jesús se cerró a los coches. Una situación que, en principio, tiene los días contados: este viernes 25 de septiembre el centro volverá a admitir tráfico, tras casi un mes de prueba piloto.
Esta protesta sostenida llega ahora también a un escenario institucional. El pleno ordinario de este jueves, a las 8:30 horas en el Salón de Plenos, incluye en su orden del día una moción de control sobre la gestión de la peatonalización del centro de Jesús. La sesión podrá seguirse de forma telemática por el público, y permitirá saber si el Ayuntamiento aporta ya datos concretos sobre el tráfico y la velocidad en Estruç, la calle que las pancartas han convertido en símbolo del malestar vecinal.
Una calle convertida en desvío
La ordenación del tráfico que acompañó a la prueba piloto de peatonalización obligó a los vehículos que llegaban desde Ibiza y querían continuar hacia otras zonas a desviarse por Gavina, Estruç y Tucà. Un cambio que, según los propios vecinos, ha provocado un incremento importante de la circulación en una vía que consideran principalmente residencial. No es solo el volumen de coches lo que les preocupa: es la velocidad a la que, según relatan, circulan algunos conductores.
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«Nos atropellan»
Los mensajes pintados sobre las sábanas y colgados de rejas y balcones son el termómetro de esa preocupación. Junto a las reivindicaciones sobre seguridad y ruido, una de las pancartas resume el miedo con una sola palabra: «Atropellan». Otra, colgada de un balcón, reclama directamente que la calle vuelva a ser peatonal: «Estruç peatonal».
La protesta no es un gesto aislado ni improvisado. Los vecinos llevan semanas manteniendo los carteles colgados, una forma de presión sostenida que coincide con las gestiones que han ido haciendo por otras vías desde que empezó la prueba piloto.
Una calle con mayores y pacientes
Lo que está en juego para los residentes de Estruç no es solo el paso de coches. La calle concentra equipamientos como el centro médico y el centro de mayores, utilizados a diario por personas mayores y usuarios con movilidad reducida, un colectivo especialmente expuesto al aumento de tráfico que denuncian.
Por eso, además de las pancartas, los vecinos impulsaron una recogida de firmas para reclamar que el tráfico general no se desviara por esta calle y que el acceso quedara restringido a residentes, emergencias y servicios públicos.
El Ayuntamiento responde, pero la calle no cede
La presión vecinal llegó hasta el Ayuntamiento de Santa Eulària, que mantuvo una reunión con los residentes para conocer sus problemas y propuestas. La alcaldesa, Carmen Ferrer, anunció tras ese encuentro la instalación de una cámara de vigilancia para controlar especialmente la velocidad de los vehículos, y el Consistorio llegó a estudiar recuperar el doble sentido en la calle Tucà para aliviar la presión sobre Estruç.
Pero las pancartas siguen ahí. Ni el anuncio de la cámara ni las conversaciones con el Consistorio han bastado, de momento, para que los vecinos retiren su protesta de balcones y muros.
La reapertura del viernes no cierra el conflicto
Con la calle Estruç todavía cubierta de pancartas, el Ayuntamiento ha confirmado que este viernes el centro de Jesús recuperará el tráfico, aunque no toda la situación volverá a ser como antes de la prueba: la calle Faisà permanecerá cerrada, se mantendrá la parada de taxis implantada durante el ensayo y seguirá vigente el sentido único del vial que conecta Gavina con Faisà.
Para los vecinos de Estruç, sin embargo, esa reapertura no cierra nada. Llevan semanas conviviendo con el paso de vehículos que antes no tenían, y hasta que no vean resultados concretos —los conteos que el Ayuntamiento asegura estar estudiando, la cámara prometida, alguna decisión sobre el doble sentido en Tucà— sus pancartas seguirán colgadas, recordando cada mañana a quien pase por allí que en esta calle de Jesús la peatonalización tiene un precio que ellos dicen estar pagando.











