Uno de los cuatro senos del depósito de agua que abastece playa d’en Bossa está en ruina desde hace al menos siete años. El hueco de su cubierta está tapado con un panel provisional y nadie ha podido comprobar el estado del interior desde marzo de 2019. Así lo recoge el proyecto con el que el Ayuntamiento de Sant Josep acaba de sacar a licitación las obras de rehabilitación del depósito Promisa, por 794.326,03 euros con IVA, y con un plazo de ejecución de cinco meses.
La memoria del proyecto, firmada en agosto de 2026, justifica la urgencia del proyecto. El estado del depósito «supone un riesgo para la seguridad e higiene interior», y «existe el riesgo de filtraciones desde la cubierta que pudieran empeorar la calidad del agua, puede suponer un peligro para la salud pública».
Comprado tras el dictamen de ruina
El depósito se construyó en 1965 y tiene una capacidad aproximada de 1.000 metros cúbicos. Está en la calle Río Arno, 38, del polígono de Can Bufí, en término de Santa Eulària, pero forma parte del servicio de aguas de Sant Josep. Recibe agua desalada de la red de ABAQUA y agua del depósito de Can Simón.
El derrumbe de parte del forjado de cubierta ya consta en un informe que FCC Aqualia, entonces gestora del servicio, firmó el 22 de junio de 2017. En marzo de 2019, un dictamen pericial del ingeniero de caminos José Jesús del Olmo Vico catalogó «como ruina» el seno afectado y consideró firme el resto de la estructura.
Seis meses después, la Junta de Gobierno Local de Sant Josep aprobó, en su sesión extraordinaria del 26 de septiembre de 2019, la adquisición del depósito situado en el polígono de Can Bufí, propiedad de la entidad Promisa, por 157.300 euros con IVA. La obra que se licita ahora multiplica por cinco ese precio.
Desde el derrumbe, el hueco está «provisionalmente tapado con un paño de panel tipo sándwich cementado en su perímetro». El resto de la cubierta está apuntalado y se han colocado vallas de obra para limitar el paso de los operarios.
Según la memoria, esta situación «ha imposibilitado poder llevar a cabo determinadas labores para un adecuado mantenimiento», y «por razones de seguridad se prohibió acceder al interior del depósito». El redactor admite que desde 2019 «no se tiene constancia del estado actual real del interior del vaso» y exige una inspección previa antes de empezar las obras.
Tierra en el tejado y cloro bajo el forjado
El dictamen de 2019 descarta la aluminosis que había apuntado Aqualia, porque las viguetas caídas eran de cemento Portland. En su lugar, atribuye el colapso a tres causas: una cubierta sin pendientes cubierta por una capa de tierra y vegetación que la sobrecarga cuando llueve; los ciclos continuos de llenado y vaciado del seno de salida, que se comunica con los demás a través de orificios demasiado pequeños; y el ambiente químico agresivo que genera el cloro residual entre el agua y el techo.
Su conclusión, recogida en la memoria, es que con 50 años de servicio «se ha llegado al fin de su vida útil». Aun así, el dictamen admite que el depósito puede seguir en servicio si se hacen las reparaciones y se establecen ciclos de inspección.
La memoria lo describe hoy como «una infraestructura hidráulica en servicio» y «necesaria para garantizar el suministro de agua de consumo en la zona de Playa d’en Bossa».
El proyecto señala además una carencia sanitaria de partida. Los cuatro senos no son independientes, y Sanidad exige disponer de dos senos o de un sistema alternativo para limpiar el depósito sin cortar el suministro.
Qué incluye la obra
El núcleo de la actuación es demoler y reconstruir por completo el forjado del seno en ruina. La demolición tendrá que hacerse a mano desde arriba, con línea de vida, encofrado continuo y plataformas elevadoras, porque no se puede usar maquinaria pesada sin dañar el resto de la estructura.
En el resto de la cubierta se retirará la capa de tierra y vegetación, se levantará un nuevo peto perimetral con gárgolas y vallado, se formarán pendientes con hormigón celular y se colocará una impermeabilización multicapa transitable para las tareas de mantenimiento.
En el interior del vaso, la obra prevé picar todos los paramentos y retirar los fangos del fondo con un camión con bomba, tratar las zonas de corrosión, revestir paredes y solera con un mortero impermeabilizante con certificado de potabilidad y la cara inferior de los forjados con un revestimiento anticarbonatación, agrandar los orificios que comunican los senos e instalar rejillas de ventilación en las arquetas y una escalera fija de fibra de vidrio para acceder a cada seno.
También se rehabilitará la caseta técnica, donde están los cuadros eléctricos y el analizador de cloro en continuo, que hoy presenta cuadros tapados con trozos de panel sándwich, paredes «muy desconchadas» y el suelo en mal estado.
La obra incluye asimismo un by-pass soterrado y definitivo que permitirá mantener el suministro durante los trabajos y limpiar el depósito en el futuro sin cortes.
Cinco meses de obra, solo en temporada baja
El presupuesto de ejecución material es de 551.653,60 euros. Con gastos generales y beneficio industrial, el presupuesto de ejecución por contrata asciende a 656.467,79 euros, al que se añaden 137.858,24 euros de IVA.
El plazo es de 20 semanas desde la firma del acta de replanteo, con un máximo de diez operarios y unas 120 jornadas de trabajo. La memoria establece que las obras se ejecuten «únicamente durante la temporada baja». La garantía será de al menos un año, durante el cual el contratista no cobrará por reparaciones.
Antes de empezar, la obra necesita un informe sanitario favorable de la Dirección General de Salud Pública. También hay que tramitar una comunicación previa de obras en el Ayuntamiento de Santa Eulària y hacer consultas a GESA, por un poste de baja tensión sobre la cubierta, a Telefónica, por un tendido aéreo junto a la fachada, y a ABAQUA.
Un presupuesto de 2019 «muy por debajo» del mercado
El redactor avala el diagnóstico del dictamen de 2019, pero rechaza su presupuesto. Según la memoria, se usaron precios «muy por debajo de los precios de mercado en la isla de Ibiza, incluso ya en el momento de la redacción del informe pericial».
Cita como ejemplo un forjado valorado a 51,92 euros el metro cuadrado y unos costes indirectos del 3%, que califica de «claramente insuficiente». Añade que el dictamen tampoco incluía el by-pass, la seguridad y salud, el control de calidad, la desinfección ni tres cuartas partes del forjado que hay que demoler.
La cifra tampoco coincide con la que ha difundido el Govern. En su plan de infraestructuras Illes en Transformació, en una ficha fechada el 24 de febrero de 2026, el Ejecutivo autonómico daba el proyecto por redactado y con presupuesto aprobado, y cifraba la rehabilitación integral del depósito en 389.327,83 euros.














