En un mundo nuevo en el que las máquinas pueden crear imágenes en segundos, plagiando a miles de artistas humanos, hay muchas preguntas que debemos hacernos. Sobre todo porque aún estamos a tiempo, aunque no por mucho más.
¿Puede la IA considerarse artista? ¿Qué puede ofrecer el artista, con todas sus contradicciones y el tiempo que necesita para sentir y plasmar, frente a este nuevo ser sintético que puede hacer literalmente cualquier cosa en segundos y casi gratis?
De todo ello hablamos con uno de los artistas que participan en la exposición “Pulsión creativa”, ya colgada: el pintor Miquel Farriol, barcelonés con una dilatada carrera en la fotografía, el diseño e incluso la edición de tebeos, que además organiza la muestra.
¿Qué diferencia fundamental ves entre una obra creada por un artista humano y una creada por una IA? ¿Dónde crees que está realmente el valor artístico?
—La IA solo puede producir aquello que se le pide mediante prompts, las instrucciones que introduce quien le pide una imagen determinada. La máquina producirá la imagen impecablemente, rebuscando en los megadatos que se le han introducido, pero eso no contiene ningún valor artístico. La imagen será perfecta, demasiado, y no contendrá emoción alguna por muy impactante que sea. Será una simulación que querrá convencernos de que aquello es arte. Solo el ser humano puede crear arte, ya que para eso debe haber un proceso en el que el artista toma muchas decisiones para encontrar aquello que busca, y eso es lo que marca el valor artístico.
¿Puede una IA ser considerada artista, o siempre será una herramienta al servicio del artista humano?
—Como herramienta al servicio del artista, es un pincel más que, utilizado por el artista, puede descubrir nuevos senderos por los que encaminar la obra que tiene en marcha. La IA nunca será un artista. Los robots que pintan imágenes siempre serán máquinas: carecen de intuición y de sentimientos.
Cuando una IA genera una obra a partir de los millones de obras humanas con las que ha sido entrenada, ¿de quién es realmente la creatividad que estamos viendo?
—Cada artista al que la IA le ha robado su obra es dueño de su creatividad; su obra siempre será su creación. La IA solo puede hacer un combinado con todo y servir un cóctel, y eso no es una expresión artística.
Un artista tiene experiencias, recuerdos, emociones y una historia personal. ¿Es necesario haber vivido algo para poder expresarse artísticamente?
—Para una expresión artística, si no has vivido situaciones, si no has tenido emociones, si no has experimentado fracasos, es difícil poder expresar algo. Aunque una pintura puede surgir, en un momento dado, de una simple mancha no programada que te ha caído sobre el soporte y que has reconducido para meterte en un proceso creativo que no sabes cómo terminará.
¿Debería existir la obligación de indicar si una obra ha sido creada con IA, igual que se indica quién ha realizado una fotografía, una película o una obra?
—Desde luego. Pienso que todo lo que se produzca con IA tiene que llevar una etiqueta bien visible.
Si una IA puede producir una obra de arte sin cansancio, sin bloqueo creativo y en segundos, ¿qué ventajas crees que seguirá teniendo el artista humano?
—Una IA no produce arte por muy rápida que sea al producir imágenes. La ventaja del artista es que, gracias a que es humano, se vale de su intuición, de su capacidad para tomar decisiones y de su capacidad para improvisar o para aprovechar y reconducir errores durante el proceso de creación.
¿Deberíamos poner límites o incluso prohibir que la IA cree arte para proteger el trabajo y la creatividad de los artistas humanos? Sobre todo ante la sustitución de puestos de trabajo, con la que las personas tendremos mucho más tiempo libre.
—La IA, desde que se liberó en 2022 y se puso en manos de cualquier humano, ha perjudicado mucho al hombre en la creación plástica y literaria, el diseño gráfico, la creación musical y el ámbito docente. El hombre pierde conocimientos pidiendo a la IA soluciones rápidas, resultonas, pero que al final solo son como fotocopias de ínfima calidad. Sufriremos un retraso cerebral en las generaciones venideras, ya que habrán perdido la capacidad crítica y la facultad de encontrar soluciones propias para enfrentarse a la vida. Puede que haya más tiempo libre, pero ¿de qué sirve si solo se depende de una máquina para encontrar sentido a la vida?

Le pedí a ChatGPT que le hiciera tres preguntas a mi entrevistado, para juntar a ambas partes:
ChatGPT: ¿Qué me pedirías que nunca hiciera cuando genero arte?
—Te pediría que no llamases arte a tus productos.
ChatGPT: Si algún día una IA pudiera deciros sinceramente “esta obra me gusta” o “esta obra me emociona”, ¿creeríais que esa emoción tiene valor, o para vosotros siempre sería una simulación?
—Eso ya lo dices, y siempre es una simulación para complacerte.
ChatGPT: Y si dentro de 20 años una IA pudiera crear obras que el público considerase indistinguibles de las vuestras, ¿qué os gustaría que siguiera siendo exclusivamente humano en el arte?
—La IA ya puede reproducir imágenes indistinguibles de Rubens, Tiziano, Picasso o cualquier otro. Pero ¿qué sentido tiene esto? La intuición siempre será un atributo humano.
La exposición “Pulsión creativa” puede visitarse hasta el 24 de octubre en la sala Walter Benjamin de Sa Punta des Molí, de martes a viernes, de 17.00 a 20.00 horas.










