Que el aeropuerto de Ibiza es estacional no es una novedad. Sin embargo, los datos de este verano arrojan más luz sobre el fenómeno. La base de datos diaria que publica Eurocontrol, el organismo europeo de control del tráfico aéreo recoge las llegadas y salidas de cada aeropuerto europeo día a día desde enero de 2019. El resultado dibuja un aeropuerto que no soporta un pico aislado, sino una meseta de cuatro semanas en la que prácticamente todas las jornadas se acercan al máximo que la infraestructura es capaz de absorber.
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El aeropuerto grande más concentrado de la red
La forma más limpia de medir la estacionalidad es comparar el tráfico del mes punta con el de un día medio del año. Tomando 2025, el último ejercicio completo disponible, el aeropuerto de Ibiza movió en agosto un 80 % más de vuelos que en una jornada media.
Entre los aeropuertos españoles que superan las 20.000 operaciones anuales, solo Menorca presenta una concentración mayor, y por una décima. El aeropuerto menorquín mueve, sin embargo, menos de la mitad de operaciones que el ibicenco.
El contraste con los grandes aeródromos peninsulares es el que da la medida del problema. En Barcelona, agosto apenas supone un 9 % más de actividad que un día cualquiera; en Madrid, un 2 %. Son infraestructuras que trabajan a un ritmo parecido los 12 meses. Ibiza, no.

Más que un pico: una meseta de cuatro semanas
El dato más revelador de la serie diaria no es el máximo, sino la ausencia de valles. En agosto de 2026, veintiséis de los treinta y un días superaron las 400 operaciones. Veinte rebasaron las 420 y once llegaron a 440. El mes cerró con una media de 430,7 operaciones diarias.
Dicho de otro modo: la jornada floja de agosto en Es Codolar mueve más vuelos que el día punta de buena parte de los aeropuertos españoles. La infraestructura no afronta un sábado complicado al que seguirían días de respiro, sino cuatro semanas sostenidas cerca del límite.
El techo de ese límite está fijado administrativamente. La resolución del director general de Aviación Civil que determina los parámetros de asignación de franjas horarias para el verano de 2026 establece para Ibiza una capacidad de pista de 16 llegadas y 16 salidas por hora, con un máximo de 28 movimientos. Con ese tope, una jornada de 430 operaciones no cabe en menos de quince horas y media de actividad ininterrumpida al máximo declarado.
Por qué una terminal no se dimensiona por la media
El criterio técnico es el que explica la relevancia de estos números: una terminal aeroportuaria no se diseña para el tráfico medio del año, sino para el de sus horas punta. El propio proyecto de Aena en relación al aeropuerto de Ibiza reconoce el «marcado carácter estacional» de Es Codolar, con un incremento notable de la actividad entre abril y octubre.
Esa es la razón por la que las comparaciones anuales distorsionan el caso ibicenco. Gran Canaria cerró 2025 con 15,8 millones de pasajeros, muy por encima de los 9,1 de Ibiza, pero su tráfico de agosto quedó por debajo de su propia media mensual: la infraestructura canaria trabaja a niveles altos los doce meses. Las diecisiete puertas de embarque de Es Codolar, en cambio, soportan su presión máxima en una parte muy concreta del calendario.
La diferencia tiene además una consecuencia operativa. Palma dispone de cuatro módulos de embarque y adapta su funcionamiento a la demanda invernal. Ibiza, con una única terminal, tiene mucho menos margen: la infraestructura que sirve en agosto es básicamente la misma que queda infrautilizada en enero.
Menorca, el caso gemelo
La isla vecina encabeza el ranking de concentración por una décima y atraviesa un debate prácticamente idéntico. Medida con datos mensuales de pasajeros, su estacionalidad es incluso más extrema: en 2025 pasó de 86.439 viajeros en enero a 751.815 en agosto, 8,7 veces más. En Ibiza esa relación es de 7 a 1, y en Palma, de 5,2 a 1.
Aena ha planteado también en Menorca actuaciones destinadas a absorber mejor los picos de demanda y a adaptarse a los nuevos controles fronterizos. El esquema del debate se repite: el gestor defiende las inversiones como necesidad operativa, mientras distintas instituciones y colectivos temen que unas instalaciones más capaces faciliten nuevos incrementos de tráfico.
Qué cambia la reforma sobre este patrón y qué no
La concentración estacional no se corrige con obras. Ningún proyecto de terminal puede repartir hacia enero los vuelos que el mercado concentra en agosto: eso depende de la demanda turística y, en su caso, de instrumentos como la reducción de slots en temporada alta, uno de los mecanismos que el Govern ha reclamado en alguna ocasión y que permitiría actuar sobre el número de vuelos sin tocar la infraestructura.
Lo que sí modifica la reforma es la capacidad del edificio para absorber ese patrón. El proyecto eleva de 17 a 32 el número de puertas de embarque, amplía superficie y filtros de seguridad y separa los tráficos Schengen y no Schengen, una obligación que Aena invoca para justificar que necesita «un mayor número de puertas a igualdad de tráfico», máxime teniendo el cuenta el peso del mercado británico para Ibiza. Con las 32 puertas y el tráfico de agosto de 2025, la ratio de Es Codolar bajaría de 87.144 a 46.295 pasajeros por puerta, según el análisis publicado por este diario.
Sobre el campo de vuelos, el vicepresidente ejecutivo de Aena, Javier Marín, ha sostenido que «no hacemos ninguna actuación» y que el número de aterrizajes y despegues «seguirá siendo exactamente el mismo». El escenario de tráfico del DORA III proyecta para Ibiza un crecimiento del 6 % hasta 2031, de 9,17 a 9,72 millones de pasajeros, con el techo declarado del aeropuerto mantenido en 10 millones, tal y como recogió este diario.
Conviene acotar qué acreditan los datos europeos. Eurocontrol mide movimientos de aeronaves, no pasajeros. Y las puertas de embarque atienden solo al flujo de salida: en el día punta de agosto hubo 261 llegadas frente a 252 salidas, y los viajeros que aterrizan se dirigen al control de pasaportes y a las cintas de equipaje, no a una puerta. La serie europea permite afirmar que la concentración diaria de Ibiza es la mayor de la red española entre los aeropuertos grandes, pero no determina qué elemento de la terminal satura antes ni cuánta holgura aportaría cada actuación. Ese dato —pasajeros por franja horaria— no es público.









