Siete de las diez depuradoras de Ibiza analizadas incumplieron durante 2025 los criterios de calidad del agua tratada evaluados por el Observatorio de Sostenibilidad, mientras que solo tres consiguieron cumplirlos. Así lo recoge el Informe de Sostenibilidad de Ibiza 2025, presentado este martes 27 de octubre en Sa Nostra Sala por Ibiza & Formentera Preservation, en un acto en el que se expusieron los resultados ambientales de la isla. El estudio, financiado por el Consell d’Eivissa, identifica las instalaciones que mantienen deficiencias pese a la mejora general del sistema.
El documento revela que el 5,1 % del volumen total de aguas residuales tratadas en Ibiza durante 2025 no alcanzó los requisitos de depuración considerados. En términos absolutos, fueron unos 680.000 metros cúbicos de un total de 13,36 millones, una situación que afecta de manera desigual a las instalaciones de la isla.
La depuradora de Santa Eulària concentró el 42,3 % del volumen insuficientemente depurado, seguida de Can Bossa, con el 30,8 %, y Cala Llonga, con el 13,2 %. Estas tres instalaciones representaron conjuntamente el 86,3 % del caudal que no alcanzó los estándares examinados. El resto se distribuyó entre Sant Miquel (5,2 %), Cala Sant Vicent (4,1 %), Sant Josep (3,5 %) y Sant Joan (0,9 %).
Mejora global
Los resultados contrastan con la mejora global del tratamiento de aguas residuales, que redujo el volumen insuficientemente depurado desde los 3,93 millones de metros cúbicos registrados en 2024 hasta los 680.000 de 2025. La disminución fue de aproximadamente el 83 % en un solo año, después de que en 2023 se hubieran contabilizado 6,71 millones de metros cúbicos con depuración insuficiente.
Uno de los principales factores de este cambio fue la entrada en funcionamiento de la nueva depuradora de Sa Coma, que sustituyó a las antiguas instalaciones de Vila. Según el Observatorio, esta planta presentó durante todos los meses analizados concentraciones del agua tratada dentro de los límites establecidos, lo que permitió reducir considerablemente el volumen de agua mal depurada que anteriormente se vertía al mar.
El informe introduce, sin embargo, una precisión sobre las tres depuradoras que cumplieron los requisitos: dos de ellas lo hicieron por el porcentaje de reducción de contaminantes y no por la concentración final de las sustancias analizadas. La depuradora de Ibiza fue la única que cumplió los valores de calidad establecidos para el agua de salida. La normativa permite evaluar determinados parámetros mediante cualquiera de estos dos criterios alternativos.
Los datos aportan una nueva perspectiva sobre los problemas de depuración de Ibiza, que ya habían sido analizados por La Voz de Ibiza. Aquel análisis se centraba principalmente en la calidad del agua que llegaba a las instalaciones, mientras que el nuevo indicador del Observatorio examina el tratamiento y la calidad del agua a la salida.
La mejora de Sa Coma convive así con deficiencias persistentes en otras depuradoras, que todavía concentran cientos de miles de metros cúbicos de agua insuficientemente tratada. El informe identifica las instalaciones afectadas, aunque no detalla en este apartado un calendario de actuaciones para corregir los incumplimientos.










