DENUNCIAS CRUZADAS POR UNA VIVIENDA EN IBIZA

«Me robaron todo»: el drama de un chef que pide ayuda en Ibiza

El cocinero denuncia el robo de pertenencias valoradas en 8.000 euros y presiones para abandonar su vivienda. El responsable del inmueble lo acusa de ser un «okupa» y estafador, aunque no ha aportado documentación que respalde sus afirmaciones.
Según consta en la denuncia presentada ante la Policía Nacional, consiguió acceder al edificio con ayuda de un vecino, pero encontró su habitación completamente vacía y parte de sus pertenencias repartidas en bolsas de basura en la calle.

Un chef y sushiman que ha crecido en Ibiza, hijo de una ibicenca, atraviesa una situación desesperada tras denunciar que le han robado prácticamente todas sus pertenencias, incluidas sus herramientas de trabajo, y que ha sufrido agresiones y presiones para abandonar la vivienda donde reside. Sin empleo, sin ahorros y bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico, asegura que no tiene recursos para encontrar otro alojamiento. Sin embargo, el conflicto presenta dos versiones enfrentadas: mientras el cocinero acusa al responsable del inmueble de haberle robado, este lo señala como un «okupa» y un estafador que se niega a marcharse. Ambas partes aseguran haber recurrido a la Justicia.

La disputa comenzó el pasado 14 de agosto, cuando el joven, identificado por sus iniciales como R. R., regresó a la habitación que le había facilitado su antigua empresa y descubrió que habían cambiado la cerradura del portal. Según consta en la denuncia presentada ante la Policía Nacional, consiguió acceder al edificio con ayuda de un vecino, pero encontró su habitación completamente vacía y parte de sus pertenencias repartidas en bolsas de basura en la calle.

R. R. ha facilitado a La Voz de Ibiza las dos denuncias que presentó ante la Policía Nacional, fechadas el 14 de agosto y el 23 de octubre de 2026, en las que constan sus acusaciones por el presunto robo de sus pertenencias, coacciones y posteriores episodios de agresiones y hostigamiento. Por el contrario, C., responsable del inmueble, no ha aportado a este periódico documentación que respalde las acusaciones que formula contra el cocinero, al que atribuye supuestas estafas y una ocupación irregular de la vivienda. Sostiene que las presentaciones están en mano de su abogado.

Desde agosto, el cocinero permanece en el inmueble, situado en la ciudad de Ibiza, en medio de un enfrentamiento con la persona que gestiona la vivienda. Él sostiene que le han sustraído objetos valorados en unos 8.000 euros y que ha sufrido agresiones y amenazas. La otra parte rechaza estas acusaciones, asegura que el trabajador no tiene contrato y sostiene que debe abandonar la habitación porque su relación laboral terminó hace meses.

El conflicto ha sumado un nuevo episodio. Según relata el afectado, durante la noche del jueves se presentaron en la vivienda entre siete y ocho agentes de Policía acompañados por un hombre que afirmaba ser el propietario y que lo acusaba de ocupar el inmueble ilegalmente.

«Estaba durmiendo y vino la Policía, siete u ocho agentes, con un señor que se hacía pasar por el dueño diciendo que yo estaba allí ocupando la vivienda, pero yo nunca lo había visto», explica a La Voz de Ibiza.

El chef asegura que tuvo que mostrar a los agentes las denuncias presentadas anteriormente y las conversaciones mantenidas con su antigua responsable laboral para demostrar que había accedido al alojamiento con autorización.

«Les tuve que enseñar a la Policía todas las denuncias, las conversaciones con mi exjefa que me dejaba este alojamiento. Les enseñé todo», afirma.

También sostiene que dispone de mensajes y de una grabación de aproximadamente 15 minutos de una conversación con una abogada de la parte contraria, quien, según su versión, acudió a ofrecerle dinero para que abandonara la habitación.

El cocinero afirma que existe un procedimiento judicial en marcha y que todavía está esperando que le asignen un abogado de oficio. La intervención policial de la última noche y la identidad de la persona que se presentó como propietario no han podido ser confirmadas de manera independiente.

El joven denunció la situación en la Policía Nacional de Ibiza

El origen del conflicto: una habitación vacía y sus pertenencias en la calle

Los problemas comenzaron el 14 de agosto de 2026, cuando el chef regresó al alojamiento que le había proporcionado la empresa para la que trabajaba. Según consta en la primera denuncia, a la que ha tenido acceso este periódico, alguien había cambiado la cerradura del portal. Tras conseguir entrar con ayuda de un vecino, descubrió que su habitación estaba vacía.

«Yo simplemente llegué y estaban mis cosas en bolsas de basura en la calle. Lo que no han querido robar, porque han robado el 80% de las cosas que tenía», relata.

Entre los objetos denunciados como sustraídos figuran tres cuchillos profesionales de cocina, un ordenador MacBook Pro, dinero en efectivo, documentación personal, pasaportes y ropa. El afectado calcula que el valor total de sus pérdidas ronda los 8.000 euros.

Para él, el perjuicio va mucho más allá de lo económico. Los cuchillos eran herramientas esenciales para ejercer su profesión, mientras que el ordenador le permitía desarrollar otros trabajos durante los meses de menor actividad turística.

«Mi ordenador también, porque yo creaba menús para otros clientes, otros restaurantes, y los vendía. Era con mi ordenador con lo que trabajaba mucho también en invierno», explica.

El cocinero presentó una denuncia ante la Policía Nacional por hechos relacionados con un presunto robo con fuerza y coacciones. Según su declaración, la Policía Local intervino aquel día y posteriormente le comunicó que habían localizado una de sus maletas en la calle Murcia, donde pudo recuperar parte de su documentación y otros efectos personales.

Los objetos que fueron robados, según consigna en la denuncia.

El responsable del inmueble lo acusa de ser un «okupa» y estafador

Consultado por La Voz de Ibiza, C., señalado en las denuncias del cocinero como responsable del inmueble, niega que se haya producido un robo y acusa al trabajador de aprovecharse de quienes le facilitan empleo y alojamiento.

Según su versión, el chef llegó a la vivienda después de que una mujer para la que iba a trabajar durante un periodo de prueba le ofreciera una habitación. «Esta chica cometió el error de darle una de las habitaciones y ahí se quedó», afirma.

C. sostiene que el trabajador no superó el periodo de prueba y que, una vez terminada la relación laboral, se le pidió que abandonara el alojamiento. «Se le habló de que se retirase de ese apartamento porque no tiene ningún contrato», explica.

El responsable del inmueble asegura que el cocinero lleva varios meses sin pagar y que se le concedieron distintos plazos para marcharse voluntariamente. Además, lo acusa de seguir un supuesto patrón de comportamiento consistente en conseguir alojamiento a través de un empleo y negarse después a abandonarlo hasta recibir una compensación económica.

«Se queda de okupa y pone la condición de que se va, pero a cambio de dinero», sostiene.

Respecto a las pertenencias que el chef denuncia como sustraídas, el responsable del inmueble rechaza que se produjera un robo y sostiene que otras personas se limitaron a limpiar la habitación. «Estas chicas limpiaron lo que tenía y ahora está diciendo que se le han perdido cosas valiosas, pero es pura mentira», afirma.

C. también reconoce que se planteó una compensación económica para que el cocinero abandonara la vivienda. Según su versión, se le ofrecieron aproximadamente 800 euros, pero el afectado reclamaba 5.000 euros.

«Se le ofreció pagarle, creo que 800 euros. No, no, él pide 5.000», señala.

El responsable del inmueble asegura que existe una denuncia en los juzgados para conseguir que el trabajador abandone la habitación y que está pendiente una resolución que permita proceder al desalojo. Pese a la gravedad de sus acusaciones, C. no ha facilitado a La Voz de Ibiza denuncias, resoluciones judiciales ni otros documentos que permitan corroborarlas. Tampoco ha aportado documentación que acredite la existencia del procedimiento de desalojo al que hace referencia.

Por su parte, R. R. sí ha entregado al periódico copia de las dos denuncias policiales relacionadas con los hechos que relata. Estos documentos acreditan que acudió a la Policía Nacional para denunciar lo sucedido, aunque no constituyen por sí mismos una prueba de la comisión de los delitos ni de la responsabilidad de las personas señaladas.

Una segunda denuncia por agresiones y presiones

Mientras C. sostiene que el chef permanece en la vivienda sin derecho a hacerlo, el trabajador asegura que está siendo sometido a presiones para forzar su salida. El 23 de octubre presentó una segunda denuncia ante la Policía Nacional, ampliatoria de la registrada en agosto, en la que relató nuevos episodios de hostigamiento y agresiones.

Según consta en el documento, el cocinero manifestó que la persona que gestiona el inmueble presuntamente instigaba a otros residentes a insultarlo y agredirlo. También describió un enfrentamiento físico con otro conviviente que, según su versión, terminó gracias a la intervención de dos vecinos que acudieron al escuchar los golpes y los gritos.

Además, denunció que le habían cortado el suministro eléctrico únicamente en su habitación y en su nevera, lo que provocó que se estropearan los alimentos que tenía almacenados. «Lo que quiero es justamente irme, porque tampoco puedo salir a trabajar a gusto aquí, sabiendo si voy a volver y las cosas no van a estar», lamenta.

Las dos denuncias policiales aportadas a este periódico documentan las acusaciones formuladas por el trabajador, aunque no acreditan por sí solas la responsabilidad penal de las personas señaladas.

Por su parte, C. sostiene que también ha acudido a la Justicia para solicitar que el cocinero abandone la vivienda. El alcance de los procedimientos judiciales mencionados por ambas partes no ha podido ser confirmado.

Sin trabajo, sin ahorros y bajo tratamiento médico

La relación laboral que había permitido al cocinero acceder al alojamiento terminó a mediados de agosto. Desde entonces, según explica, ha intentado mantenerse con sus ahorros, pero asegura que ya no le queda dinero. «Lo poco que tenía ahorrado empecé a pagar cuentas. Se me ha acabado justo ayer, la verdad. Entonces no sé muy bien aún qué voy a hacer», reconoce.

El chef admite que lleva aproximadamente dos meses sin pagar por la habitación, aunque sostiene que pretende reclamar una compensación por los objetos que denuncia como sustraídos. Mientras tanto, continúa viviendo en el mismo lugar donde asegura haber sufrido los episodios de violencia.

La situación también ha afectado a su bienestar emocional. Explica que recibe atención psicológica y psiquiátrica por ataques de pánico y ansiedad, además de seguir un tratamiento farmacológico. En la segunda denuncia policial ya hizo constar que sufría un estado continuo de ansiedad.

«No estoy bien», reconoce. Según cuenta, durante una consulta reciente, su especialista le advirtió de que continuar viviendo en ese entorno dificultaba su recuperación.

A esta situación se suma una circunstancia familiar especialmente delicada: su madre, natural de Ibiza, padece cáncer y recibe tratamiento oncológico en Mallorca. El cocinero explica que pasó varios meses acompañándola durante su enfermedad, pero que finalmente regresó a Ibiza, donde ha crecido y donde quiere continuar viviendo.

«Aquí es mi casa. Yo no quiero irme», afirma.

Busca trabajo con alojamiento para empezar de nuevo

Pese al conflicto, el chef insiste en que no quiere abandonar Ibiza. Su prioridad es encontrar un alojamiento seguro y recuperar la estabilidad económica mediante un empleo. Aunque su profesión es la de chef y sushiman, está dispuesto a aceptar trabajos en otros sectores.

«Yo soy chef, pero sé hacer otro tipo de trabajo también», explica.

Entre las alternativas que contempla figura conseguir un empleo que incluya alojamiento o alcanzar un acuerdo de intercambio de servicios por vivienda. Ofrece su experiencia en cocina, elaboración de sushi, gestión gastronómica y cuidado de fincas a cambio de un espacio digno donde residir.

Su petición es encontrar una oportunidad laboral o un alojamiento que le permita abandonar la vivienda donde permanece actualmente y continuar con su recuperación.

Las personas que quieran ofrecerle una oportunidad laboral, alojamiento o un acuerdo de intercambio de servicios pueden ponerse en contacto con La Voz de Ibiza, que trasladará las propuestas al afectado, con su autorización y sin hacer públicos sus datos personales.

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