¿Qué turismo debería desaparecer de Ibiza? Para algunas empresas, el problema está en el botellón, los alojamientos ilegales y la obsesión por sumar visitantes. Desde la sociedad civil, las propuestas van más lejos: cuestionar el turismo de lujo, reducir el peso de las discotecas e incluso actuar sobre las viviendas vacacionales legales cuando caduquen sus licencias. Son algunas de las respuestas recogidas durante la elaboración del Plan Estratégico de Turismo de Ibiza 2026-2030, con el que el Ayuntamiento busca definir las prioridades del municipio para los próximos años.
Todos hablan de calidad, sostenibilidad y convivencia. Pero no todos entienden lo mismo por un turismo de calidad ni coinciden en qué actividades deben perder protagonismo. Las diferencias aparecen cuando se pasa de los grandes objetivos a las medidas concretas: qué negocios deben potenciarse, cuáles necesitan más controles y qué prácticas deberían desaparecer.
El documento incluye una amplia representación de la actividad turística y la sociedad ibicenca. Entre los colectivos que identifica como representados en la reunión de trabajo figuran la Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera (FEHIF), Fomento del Turismo, entidades empresariales, comercio y restauración, agencias de viajes, transporte, sector náutico, turismo de congresos (MICE), turismo activo y deportivo y representantes del ocio y la música.
También aparecen asociaciones de vecinos, colectivos culturales y patrimoniales, sindicatos y entidades sociales, expertos, representantes políticos, el Ayuntamiento, el Consell y el Govern balear. Sin embargo, el informe presenta las respuestas de forma anónima, agrupadas en cuatro bloques —empresas, asociaciones y entidades mixtas, sociedad civil y cultural, y sector público, sindical y académico—, sin especificar qué organización formuló cada propuesta ni cuántos participantes la respaldaron.
Empresas: menos botellón y competencia ilegal, más rentabilidad
El planteamiento empresarial pasa fundamentalmente por mejorar el rendimiento económico de la actividad turística y corregir las prácticas que perjudican al destino. Entre las cuestiones que las empresas proponen eliminar aparecen el turismo de botellón, la promoción demasiado generalista y la prioridad del volumen de visitantes sobre la calidad. También se plantea revisar el modelo de cruceros.
La oferta turística ilegal constituye otro de los principales objetivos. Las asociaciones empresariales y entidades mixtas reclaman combatir el intrusismo, reducir el peso de los alojamientos no reglados y gestionar mejor los flujos de visitantes. Se trata de una reivindicación habitual del sector hotelero, que lleva años denunciando la competencia desleal de quienes ofrecen alojamiento al margen de la normativa.
De hecho, como publicó La Voz de Ibiza, la FEHIF reclamó en agosto una modificación de la legislación balear para evitar que viviendas destinadas realmente al turismo operen bajo la apariencia de alquileres de temporada. La patronal propuso cruzar información del Registro de la Propiedad con las administraciones de Turismo y Vivienda.
El problema tiene también una traducción municipal. La Policía Local de Ibiza ha levantado 25 actas por posibles infracciones relacionadas con el alquiler turístico ilegal durante esta temporada, tras realizar al menos 159 inspecciones de viviendas, según los datos publicados por este periódico el 27 de octubre.
Pero la discusión económica tampoco consiste simplemente en atraer turistas que gasten más. Las empresas proponen medir la estancia media, el empleo estable, la satisfacción del visitante y cómo se distribuye la actividad durante el año, mientras las asociaciones plantean valorar la fidelización y la experiencia global del destino.
Es un debate que conecta con una preocupación expresada repetidamente por el sector. El presidente de PIMEEF Restauración, Miguel Tur, advirtió en septiembre a La Voz de Ibiza de la pérdida de peso del turista familiar tradicional frente al visitante de lujo y las escapadas de apenas uno, dos o tres días. Según explicó, este cambio concentra una parte del gasto en determinados negocios y reduce las oportunidades de consumo para otros establecimientos de restauración y comercio.
Los datos estadísticos confirman que Vila también está sufriendo el acortamiento de las estancias. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la permanencia media en los hoteles del municipio cayó de 2,87 a 2,58 días entre abril de 2025 y abril de 2026, como informó este periódico. En los apartamentos turísticos, la estancia media de julio bajó de 3,17 a 2,68 días, por debajo de los 3,33 de Formentera, aunque Sant Josep registró una media todavía inferior, de 2,47 días. Son estadísticas de una modalidad específica de alojamiento y no del conjunto de visitantes.
Ni siquiera las respuestas empresariales ofrecen una visión uniforme sobre la capacidad turística del destino. En el apartado dedicado al equilibrio entre turismo y residentes, el informe recoge afirmaciones como «El límite está sobrepasado desde hace años» y «La actividad turística comporta más inconvenientes que beneficios a los residentes». No obstante, el documento no identifica a quienes expresaron estas opiniones.
Colectivos sociales: turismo de lujo y discotecas, bajo examen
La sociedad civil y los colectivos culturales plantean medidas que van más allá de perseguir las actividades ilegales. Entre las prácticas que proponen eliminar o restringir figuran el ocio nocturno y el turismo de lujo, dos segmentos consolidados de la actividad turística ibicenca y que forman parte de su proyección internacional.
También aparecen propuestas para controlar los horarios de las discotecas, reducir el número de visitantes y actuar sobre las viviendas turísticas legales cuando expiren sus licencias. Esta última cuestión introduce una diferencia relevante respecto a las demandas empresariales: no se trata únicamente de cerrar establecimientos clandestinos, sino de revisar también la continuidad de determinadas actividades autorizadas.
Las respuestas sociales sostienen que el equilibrio entre turismo y residentes está roto o directamente no existe. Sus planteamientos relacionan la elevada afluencia de visitantes con la pérdida de calidad de vida, la transformación de los barrios y el retroceso de otros usos de la ciudad frente a la actividad turística.
Estas preocupaciones ya habían aparecido en las movilizaciones contra la masificación turística. En septiembre, plataformas ciudadanas reclamaron recuperar espacios públicos para los residentes, mientras que CAEB y FEHIF defendieron que Ibiza había iniciado un proceso de contención, con la reducción de plazas, las medidas sobre vehículos y la lucha contra la oferta ilegal. La presidenta de la patronal hotelera, María Costa Roig, rechazó entonces que los hoteles reglados fueran responsables de la masificación.
Por su parte, dentro del grupo que reúne respuestas del sector público, sindical y académico también aparecen propuestas para reducir el turismo exclusivamente vinculado a las discotecas, revisar el modelo de todo incluido y limitar embarcaciones, vehículos y beach clubs. Como alternativa se plantea favorecer perfiles familiares y de mayor edad.
El turismo familiar, precisamente, conserva una importancia económica considerable. Según los datos difundidos por el Consell el 27 de octubre, uno de cada cuatro visitantes llega a Ibiza en familia, permanece cerca de una semana y el 58% repite destino. Son características que explican el interés empresarial por recuperar y potenciar este segmento.
Las posiciones recogidas en el diagnóstico abren así una cuestión de fondo: ¿es suficiente con ordenar mejor el negocio turístico existente o hay que reducir el peso de algunas de sus actividades? El documento recoge ambas aproximaciones, pero no establece qué respaldo tiene cada una entre los consultados.
Vivienda: acuerdo sobre el problema, diferencias sobre las causas
Si hay un asunto que atraviesa prácticamente todas las respuestas es la crisis de la vivienda, aunque también aquí aparecen diferencias.
Las empresas coinciden en que la dificultad para encontrar alojamiento perjudica a la competitividad turística, especialmente por los problemas para contratar y retener trabajadores. Las asociaciones empresariales consideran que se trata de un problema de primer orden, pero sostienen que el turismo no es su principal responsable y señalan el crecimiento poblacional y la falta de viviendas.
Los colectivos sociales, en cambio, ponen el acento en la expulsión de población local y la pérdida de funcionalidad social de la isla. Las respuestas del ámbito público, sindical y académico amplían las consecuencias al acceso a la educación, por las dificultades habitacionales de alumnado y profesorado.
Qué significa realmente tener éxito turístico
Otra diferencia aparece a la hora de medir los resultados. Para las empresas, la ocupación hotelera o el número de llegadas ya no bastan por sí solos para explicar el funcionamiento del destino. Reclaman prestar atención al gasto medio, la duración de las vacaciones, la calidad del empleo y el comportamiento de la demanda fuera del verano.
Los colectivos sociales proponen incorporar el retorno económico y cultural para la población, pero también limitar el crecimiento absoluto y relativo del número de turistas. Desde el ámbito público, sindical y académico se plantea evaluar indicadores como la renta per cápita, la desigualdad, el acceso a la vivienda y la rentabilidad hotelera.
El Plan Estratégico de Turismo 2026-2030 se decanta, en sus objetivos generales, por mantener las aproximadamente 14.000 plazas legales que toma como referencia, reducir el alojamiento irregular y optimizar la actividad existente, en lugar de apostar por una expansión cuantitativa.
El debate, por tanto, no es únicamente cuánto turismo puede recibir Ibiza, sino cómo aprovechar mejor su capacidad para generar riqueza, empleo y actividad económica. Las respuestas coinciden en la necesidad de mejorar el modelo, pero las diferencias aparecen cuando se trata de decidir qué actividades deben seguir creciendo, cuáles necesitan una regulación más estricta y cuáles deberían perder protagonismo.











