RESTAURACIÓN

La pérdida de turismo familiar lastra la restauración de Ibiza en una temporada estancada

Pimeef prevé un cierre similar al de 2025 en ventas, pero con una rentabilidad inferior por el fuerte aumento de los costes, mientras el turista tradicional pierde peso frente al visitante de lujo y las estancias de uno a tres días.
Restaurante de Ibiza. d
Restaurante de Ibiza.

La restauración de Ibiza encara el tramo final de la temporada con unas ventas estancadas y la previsión de cerrar con resultados ligeramente inferiores a los del año pasado. El presidente de Pimeef Restauración, Miguel Tur, sitúa detrás de esta evolución tanto el fuerte incremento de los costes como un cambio estructural en el turismo de la isla: las familias que tradicionalmente pasaban sus vacaciones en Ibiza están perdiendo peso frente al visitante de alto poder adquisitivo y otro perfil que concentra su estancia en apenas uno, dos o tres días.

Pimeef Restauración no dispone de estadísticas agregadas de facturación ni ocupación de sus asociados. El diagnóstico se basa, por tanto, en la percepción que circula entre restauradores, proveedores y profesionales del sector una vez superados los meses centrales de la temporada. A su vez, Tur evita trasladar porcentajes al conjunto de una actividad en la que conviven establecimientos de características muy diferentes. Según explica a La Voz de Ibiza que los resultados varían entre negocios de temporada y abiertos todo el año, establecimientos urbanos, de costa o de interior y restaurantes situados en zonas rurales.

Sin embargo, dentro de esas diferencias, el representante empresarial sí identifica «una cierta tendencia estructural» que comenzó antes de la pandemia, quedó interrumpida durante la covid y ha vuelto a hacerse visible durante los últimos dos o tres años. El principal cambio, asegura, «está en quién visita Ibiza y, especialmente, en cómo reparte su gasto una vez en la isla».

Menos familias y dos nuevos perfiles

«El turista de toda la vida», el visitante familiar que durante años formó buena parte del grueso turístico de Ibiza, «ha ido a menos», sostiene Tur. Es un fenómeno que, según precisa, no afecta únicamente a la isla, aunque considera que Ibiza lo está sintiendo de forma especialmente clara por el nivel de precios que ha alcanzado el destino.

No se refiere únicamente al alojamiento. «Hablo de la oferta complementaria, de los restaurantes, del vuelo, del hotel… Es caro», explica. La suma de esos gastos dificulta unas vacaciones familiares que requieren más plazas aéreas, alojamientos de mayor capacidad y un desembolso considerable durante varios días.

Frente a ese visitante tradicional han ganado espacio, según el presidente de Pimeef Restauración, dos perfiles con comportamientos de consumo muy diferentes. Por un lado se encuentra el turista «de alto standing o de gran lujo», cuyo peso ha aumentado durante los últimos años. Por otro, el visitante de muy corta estancia, que pasa «uno, dos, tres días como máximo» en Ibiza y llega con una experiencia determinada como prioridad.

Este cambio tiene una consecuencia directa para buena parte de la restauración tradicional. La familia que permanecía varios días en Ibiza se desplazaba por diferentes zonas y distribuía su gasto entre más establecimientos. «Era un cliente que se movía bien por toda la isla y repartía bastante», señala Tur.

El turismo de lujo, en cambio, «concentra más su gasto en una serie de establecimientos muy concretos», mientras que quien llega durante uno o dos días focaliza buena parte de su presupuesto en aquello que ha motivado el viaje, ya sea una determinada propuesta de ocio u otra experiencia. Es una evolución que enlaza con el cambio en los hábitos de consumo que Pimeef ya venía detectando este verano.

Menos fuerza en julio y agosto

El cambio no se refleja únicamente en el tipo de cliente. Tur detecta también una transformación de la propia curva de la temporada, con un comportamiento algo mejor en sus extremos y una pérdida de intensidad durante los meses tradicionalmente más fuertes.

«En los meses centrales de temporada se nota un descenso un poquito más acusado, pero por contra al inicio y al final de temporada, donde los precios tanto de viajes como de estancias son un pelín más baratos, sí que notamos que recuperamos algo», explica.

La tendencia se viene repitiendo durante los últimos ejercicios. «A principio y a final de temporada las ventas han subido un pelín, pero por contra en el centro de la temporada han bajado», resume. Esa evolución contribuye a generar la sensación entre los empresarios de que las cuentas no terminan de cuadrar pese a que el volumen de ingresos no haya sufrido un desplome generalizado.

A la irregularidad de la demanda se han añadido este verano otras dificultades para los negocios. La restauración ha advertido, entre otras cuestiones, del impacto de las temperaturas extremas sobre las terrazas y el servicio durante las horas centrales del día, especialmente durante los episodios de mayor calor. Los cortes de luz también han generado inconvenientes en distintos establecimientos..

Gastos crecen más que ingresos

El principal problema aparece al pasar de las ventas al resultado final de las empresas. «Como los gastos se han disparado tanto, bastante más que los ingresos, la sensación generalizada es que las cosas no están yendo tan bien», señala el presidente de Pimeef Restauración.

Tur diferencia así entre facturación y rentabilidad. Los ingresos pueden haberse mantenido o haber experimentado crecimientos moderados durante los últimos años, mientras prácticamente todas las partidas de gasto han avanzado a un ritmo mucho mayor. El sector ya había advertido este verano de que sus costes se han disparado durante los últimos cinco años.

«No es una cuestión tanto de ventas sino de resultados de las empresas, que cada vez son más complicados de mantener», explica. Esa diferencia es la que lleva a Tur a anticipar un balance económico algo peor incluso en el supuesto de que la facturación global termine moviéndose en parámetros similares a los de 2025.

Septiembre y octubre, última oportunidad

A falta de completar septiembre y octubre, Pimeef espera que la temporada termine en términos generales en niveles similares a los del año pasado, siempre que no se produzca algún acontecimiento internacional capaz de alterar los flujos turísticos durante las próximas semanas.

Tur recuerda que septiembre y octubre tuvieron un comportamiento «moderadamente positivo» para los restaurantes el año pasado, especialmente entre aquellos que no dependen exclusivamente de las zonas de costa y se dirigen a una clientela más amplia.

La previsión, por tanto, no es de una caída abrupta del sector sino de una temporada prácticamente estancada en ventas y más complicada en términos de rentabilidad. «La sensación es que vamos a tener una temporada similar a la del año pasado, sin incremento de ventas, en muchos casos incluso han bajado y, sobre todo, con unos gastos totalmente disparados hacia arriba», resume Tur.

Con ese escenario, el presidente de Pimeef Restauración considera que «lo más probable es que las empresas tengan unos resultados ligeramente inferiores a los del año pasado». Un cierre que confirmaría que el desafío para buena parte de la restauración de Ibiza ya no pasa únicamente por atraer más visitantes, sino por adaptarse a un turista diferente y sostener sus márgenes en un destino cuyos costes han crecido mucho más rápido que sus ingresos.

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